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'Luna, el misterio de Calenda', lo que pudo haber sido

'Luna, el misterio de Calenda', lo que pudo haber sido
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Ayer se emitió el último capítulo de ‘Luna, el misterio de Calenda’. No se trataba de un punto y seguido, más o menos redondo, que nos lanzara preguntas (esos cliffhangers tan atrayentes), y que dejara las expectativas por todo lo alto para que la espera de la siguiente temporada fuera una tortura para los seguidores, sino que se despidió por siempre jamás, tras ser anunciado, a mitad de emisión de esta temporada, que no habría continuidad para la serie de los hombres lobo. En su último capítulo, la serie subió hasta un 13'3% con el que superó al estreno de la noche 'Masterchef', pero que no pudo hacer frente a 'Hay una cosa que te quiero decir'.

Qué distinto resulta el visionado de una ficción cuando el espectador es consciente de que una serie se termina. La segunda temporada de casi cualquier historia se prepara con la expectativa de sembrar muchas plantitas (mucho más si se trata de una serie de misterio) que serán regadas a lo largo de una línea de tiempo que se espera sea duradera o, al menos, que dé paso a construir unos engranajes con solvencia. Pero cuando veíamos los últimos minutos del último capítulo, con la intervención de ese Lycaon, ese hombre lobo primigenio que prometía un futuro tan emocionante, tal vez alguno sintió un sabor a metal en el paladar, la certeza de que esa promesa no podría cumplirse.

Las tramas de una serie de misterio con muchos condicionantes

Personalmente, me gustaba esta serie. Me gustan las historias de misterio, los toques sobrenaturales y los pequeños pueblos de montaña en los que el ambiente enrarecido y cargado de secretos es un ingrediente potente. Como ya me pasó con la primera temporada, viendo ‘Luna, el misterio de Calenda’ he sentido muchas veces una especie de lucha entre las tramas verticales y las horizontales.

lunareparto

La trama horizontal me parecía interesante, quería saber más sobre los secretos de los hombres lobo y sobre su existencia en un pueblo que suponía “maldito” en muchos aspectos. No olvidaba que ciertos misterios de la primera temporada habían quedado en suspenso, pero confiaba en que se retomarían en un momento u otro, enlazándose con los elementos que iban surgiendo de nuevas, como, por ejemplo, ese asunto de lo que ocultaba la reserva que se retomó en la parte final de la temporada y que nos habló de las sustancias tóxicas que guardaba el alcalde, el malo malísimo.

Las plagas que sufría el pueblo, la enfermedad de Leire y Tomás, la muerte del padre del teniente Pando, el cazador de hombres lobo, el hombre encontrado en la cripta... se han jugado con mayor o menor acierto pero siempre parecían prometernos un futuro más intrigante y mejor, un punto en el que todo confluiría y que tendría un desenlace emocionante y a la altura de las expectativas. Con el final sobrevenido, casi todas ellas han quedado cerradas, no de manera rotunda pero sí con una explicación que nos puede contentar. Ahora podemos intuir que Tomás se salvará, que el padre de Pando tuvo una relación de "amistad" con el hombre lobo, que el cazador ha desaparecido por siempre...

Otras historias no me han convencido tanto. La pandilla de amigos adolescentes me resultaba irreal en muchos momentos (¿irreal en una historia de hombres lobo? Ea). Algunos de los personajes presentados en la primera temporada giraban forzosamente hasta ser posicionados en esta nueva perspectiva de aventuras adolescentes con mi amigo el lobo, con inclusiones como la hija del alcalde en un muy secundario papel que, de todas formas, no hacía olvidar que tenía un hermano en la primera temporada, con una importante labor de antagonista, que se había esfumado, y no precisamente por ser un misterio de los que tanto pueblan Calenda. Afortunadamente para la chica y su novio, el mellizo de Vera, ambos se convertían en protagonistas de la trama de la enfermedad, con el simulacro de quema de las pesquisas médicas.

Me gustaría salvar la historia de Ricky, el otro vértice del triángulo amoroso protagonista, cuya vertiente trágico-emotiva de “chico duro con buen fondo que ha de encargarse de su hermana pequeña porque su madre les abandona constantemente” me echó para atrás en un primer momento. Me parecía que no cuadraba con el tono de la serie y que serviría de carnaza morbosa. Pero, contra lo que yo misma pensaba, esta historia no me ha molestado en absoluto, quizá porque tenía como una vertiente de realismo suburbial tierno pero no sangrante, o porque era una historia no basada en el amor romántico, algo que personalmente agradezco.

Personajes encadenados al amor

sara y raúl

Una de las cosas que menos me ha convencido de la serie es el yugo amoroso al que muchos personajes se han encontrado esclavizados, de manera que ha supuesto un eje central a la hora de la construcción de ese personaje: por encima de su propia identidad, sus deseos o inquietudes, su evolución se veía marcada por la relación que mantiene con X personaje.

No dudo que las cuitas amorosas son más que interesantes para un sector muy concreto de la audiencia pero funcionan (como cualquier otra trama, por otro lado) si van hacia adelante, y no si giran sobre sí mismas, volviendo a poner en duda lo que parecieron resolver en la secuencia anterior. Las vueltas y revueltas de Vera y Nacho me parecían que no llegaban a nada en concreto y que estaban estancadas en el mismo y exacto punto en el que se encontraban cuando nacieron. Mismamente en el capítulo de ayer, secuestro mediante, hubo varias idas y venidas de éstas, a Córdoba que no tiene mar.

Con la historia de Joel y Leire me ha pasado tres cuartos de lo mismo. He perdido la cuenta de las veces que han planeado marcharse (juntos o por separado) de Calenda para ver truncada su huida en el último segundo. Además, que ya sabemos que los protagonistas no se van a ir ningún lado, ni se van a morir, por mucho que se quiera insinuar, sí, ésa es la magia de la televisión; con lo que ese juego en vez de resultar emocionante, puede pecar de aburrido. La inclusión de Ricky parecía que iba a darle más chicha a esta trama pero el amor puro no puede desviarse por muy guapazo que sea el otro pretendiente, así que, nada de nada. Eso sí, el final que nos dio el capítulo de ayer me ha dejado muy satisfecha, no me lo esperaba en absoluto. Hemos de suponer que Leire se transforma en mujer lobo y vive su amor eternamente junto a Joel (como en aquella otra historia tan famosa, sí, ésa).

Uno de mis personajes preferidos de ‘Luna, el misterio de Calenda’ es un secundario que ha tenido algunos momentos muy destacados. Se trata de Sonia, esa guardia civil profesional y eficaz que pone por encima de todo su trabajo y que actúa al servicio de la trama principal, permitiendo que avance. Tal vez porque no estaba condicionada por ser la guapa ni la deseada, su objetivo se centraba en las resoluciones de los misterios y su presencia se convertía para mí en un estímulo: si ella aparecía en la secuencia es que algo interesante sobre la trama principal se iba a descubrir.

luna

Algo a destacar, la curiosa introducción en la segunda temporada de más personajes de descargo, que aportaban un aliciente cómico: el Guardia Civil que contaba chismes a su madre o la pareja formada por Carmela (la chica que hacía las tareas en casa de Belén Rueda) y Ernesto (el padre de Rueda). Sus tiras y aflojas, sus peleíllas y tramas menores me recordaban a otra pareja mítica de Globomedia: la Juani y el señor Manolo de ‘Médico de Familia’.

Un vuelco en Atresmedia

Hace unos años, tanto Antena 3 como la productora Globomedia lograron un gol por toda la escuadra con una serie como ‘El Internado’ que sabía congregar al público adolescente con tramas de misterio y thriller. Por dos veces han tratado de repetir con una fórmula parecida, ‘El Barco’ nos hablaba de un “fin del mundo” oceánico y ‘Luna, el misterio de Calenda’ traía el romanticismo de los hombres lobo en un ambiente rural. Ninguna permanece ya en pantalla. Creo que los acontecimientos que han llevado a su no renovación no son comparables. En particular, nadie puede negar que la guerra contra Mediaset ha perjudicado en gran medida a la serie protagonizada por Belén Rueda y Daniel Grao.

luna teles

Corren nuevos tiempos, y las próximas producciones se agolpan en los despachos de las cadenas. Hay nuevos proyectos que sacar y no se puede permitir que una ficción que no llegue a ciertos mínimos se mantenga. Lo positivo: pues eso, nuevas historias, nuevas apuestas, nueva savia. Lo negativo: las prisas por conseguir un éxito no ayudan a que un producto se asiente y consiga un público fiel por bueno que sea. Pegar un pelotazo con un primer capítulo no significa nada, la vida en la parrilla es muy dura y la paciencia de los canales muy poca. Ojalá las ficciones que vengan tengan más suerte que esta ‘Luna, el misterio de Calenda’ que acabamos de despedir.

En ¡Vaya Tele! | 'Luna, el misterio de Calenda', lo que necesitas saber

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