Decir que 'Charada' es la mejor película de Alfred Hitchcock que no dirigió Hitchcock puede sonar a frase hecha, pero pocas veces un cliché se ajusta tan bien. Estrenada en el año 1963 y dirigida por Stanley Donen, la película reúne todos los ingredientes de cualquier receta de Hitchcock: tiene a una mujer en peligro, identidades falsas, asesinatos inesperados, escenarios icónicos y una combinación irresistible de humor y suspense.
Sin embargo, más allá de sus ecos evidentes, el filme brilla por mérito propio gracias a la química deslumbrante entre Audrey Hepburn y Cary Grant, dos estrellas cuya elegancia y carisma hacen que cada escena sea un deleite. Entre diálogos afilados, tensión romántica y un misterio plagado de giros, 'Charada' se impone como una de las piezas más encantadoras y sofisticadas del cine de los años 60.
Un thriller con encanto propio
Aunque muchos la comparen con el cine de Hitchcock, creo que el misterio y el hecho de compenetrarlo con la comedia no es algo único del cineasta. Es cierto que comparte muchos elementos comunes, pero 'Charada' tiene un ritmo juguetón y una ligereza romántica muy propios, equilibrando cadáveres y carcajadas con mucha naturalidad.
El arranque marca el tono con un cadáver arrojado desde un tren, seguido por los vibrantes créditos con la música de Henry Mancini. A partir de aquí, conviven el suspense y la sofisticación, dejando que la tensión encuentre el alivio en el carisma de Hepburn, que hace del peligro algo divertido..
Por otro lado, la trama gira en torno a varias identidades, con el personaje de Grant y sus distintos nombres mientras Reggie, el personaje de Hepburn, es perseguida por criminales que creen que posee una fortuna robada durante la Segunda Guerra Mundial. Ella no entiende del todo qué ocurre, pero nosotros sí entendemos que el verdadero motor de la película es la química que hay entre los protagonistas.
Además, la película también destaca por su uso de localizaciones reales en París, desde Notre Dame hasta los Campos Elíseos, reforzando esa mezcla de glamour internacional y amenaza latente que empezaba a diluirse en el cine de Hollywood. Como en los grandes thrillers del momento, la ciudad no es solo un telón de fondo, sino que es una parte del espectáculo -incluida la parte subterránea con el metro-.
Por último, creo que lo que hace de 'Charada' en un clásico inolvidable no es solamente su intriga ni sus guiños al mejor cine del género, sino el romance maduro -y autoconsciente- entre Hepburn y Grant. Pese a su notable diferencia de edad, la dinámica funciona gracias a un juego constante de seducción invertida donde es ella quien persigue y él quien duda. Es cierto que algunas líneas de diálogo rechinan un poco, pero el resultado es una comedia romántica disfrazada de thriller, elegante, ingeniosa e irrepetible. Y ahora que sé que era una de las películas preferidas de mi abuela, me gusta incluso más.
La tenéis en Prime Video, Filmin y acontra+.
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