No sé en qué momento ha pasado todo este tiempo, pero ya han transcurrido siete años desde que la extraordinaria industria cinematográfica surcoreana irrumpió con fuerza en Hollywood arrasando en los Premios de la Academia con la descomunal 'Parásitos' de Bong Joon-ho. Por desgracia, lo que parecía el inicio de un romance duradero ha terminado quedándose en lo meramente anecdótico, y el caso concreto de Park Chan-wook hace esta situación aún más incomprensible.
Desde que la academia de Corea del Sur presentó por primera vez un largometraje a los Oscars en 1962 —'Mother and a Guest' de Shin Sang-ok—, solo cuatro cintas de las 37 postuladas han conseguido abrirse paso hasta la shortlist, siendo la primera de ellas la 'Burning' de Lee Chang-dong en 2018. La única que dio un paso más allá hasta llegar a las nominaciones finales fue la mencionada 'Parásitos', que culminó la temporada de premios con cuatro estatuillas, incluyendo la de mejor película.
Los otros dos títulos comparten un nexo común: estar dirigidos por el maestro Park Chan-wook. El primero de ellos fue la notable 'Decision to Leave' de 2022, el último, una 'No hay otra opción' que se eleva como el mayor ninguneo de los Oscar 2026 al no haber cosechado ni una sola candidatura cuando, bajo la humilde opinión de un servidor, podría —y debería— haberse colado fácilmente en, al menos, cuatro o cinco categorías principales.
Gloria surcoreana
Son muchos los elementos que convierten esta nueva traslación de la novela 'Arcadia' de Donald E. Westlake —adaptada por Costa-Gavras con no poco acierto en el año 2005—, en una digna aspirante a pelear por algunos de los premios gordos. Estos, por supuesto, incluyen el de mejor película, categoría que, este año, bien podría haber dejado fuera títulos como 'F1', 'Bugonia' o 'Valor sentimental' para hacer hueco a esta joya.
Únicamente su tratamiento audiovisual ya es digno de varias menciones. A una puesta en escena de Park tan brillante como de costumbre y que bien podría haber sustituido a Joachim Trier en la categoría de mejor dirección, habría que sumar la fotografía de Kim Woo-hyung —'La chica del tambor'— y el montaje afilado como un cuchillo de Kim Sang-beom —responsable de 'Old Boy', 'Thirst' o la genial 'El hombre sin pasado'—.
Este trío de elementos moldean un lirismo visual que alcanza un nuevo nivel cuando se suma la banda sonora de Jo Yeong-wook, colaborador habitual del director y con bombas como 'Nameless Gangster', 'El gangster, el policía y el diablo', 'New World' o 'Soy un cyborg', entre su nutrida lista de partituras. Un complemento perfecto para una sátira anticapitalista redonda, tan lúcida en forma como en fondo y con ese tono imposible, grotesco y fascinante que los cineastas surcoreanos tienen tan controlado.
Con todo esto sobre la mesa, y siendo conscientes de la feroz competencia en la categoría de mejor actor protagonista que ha dejado fuera a un Lee Byung-hun impecable en un papel mucho más complejo de lo que puede parecer a simple vista, las cuentas son claras para 'No hay otra opción'. Con un poco de justicia, lo último de Park Chan-wook estaría nominada en las categorías de mejor película internacional, mejor película, mejor dirección de fotografía, mejor banda sonora, mejor montaje, mejor dirección y, si me apuran, mejor guion adaptado.
Desgraciadamente, la irrupción de 'El agente secreto' y 'Valor sentimental' en algunas de las categorías principales parecen haber cubierto el cupo de miradas al extranjero para una Academia que parece preferir fenómenos puntuales a hacer justicia de forma consistente.
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