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'Star Trek', de Robert Wise

'Star Trek', de Robert Wise
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Resulta curiosa la estrategia utilizada en las dos ‘Star Trek’ (la que se acaba de estrenar y la de 1979). En la reinvención del universo trekkie se ha pensado en J.J. Abrams, alguien que conoce muy bien los gustos del público joven de hoy día, produciendo además unas cuantas series de televisión de mucho éxito. En mi opinión Abrams ha acertado de lleno en su aproximación a este clásico que parte de una no menos exitosa serie de finales de los 60, pero ya hablaremos de ello en un futuro post.

Muchos podrán pensar que Robert Wise como director para la adaptación cinematográfica, era, por lo menos algo llamativo. No echaron mano de un director poco conocido de corta filmografía, sino de alguien tan experimentado como Wise. El que empezó dirigiendo algunas secuencias de ‘El cuarto mandamiento’ de Orson Welles, y tiene grandes películas en su haber como ‘Marcado por el odio’ o ‘Ultimátum a la Tierra’, terminó dirigiendo películas que se convirtieron en grandes éxitos de público (‘West Side Story ‘ o ‘Sonrisas y lágrimas’), y en los 70 se hizo cargo de alguna que otra superproducción. Su estilo, totalmente clásico, marca el primer vuelo cinematográfico de la Enterprise.

El argumento de ‘Star Trek’ comienza cuando Kirk vuelve a comandar la Enterprise para una arriesgada misión que se inicia cuando una fuerza desconocida aniquila tres naves Klingon, y se dirige con rumbo fijo a la Tierra. La tripulación de la Enterprise tratará de detener esa misteriosa fuerza alienígena antes de que sea demasiado tarde. Una premisa sencilla (como prácticamente todas las de la saga) que va creciendo en interés según avanza el argumento.

‘Star Trek’ contó en el momento de su rodaje con uno de los presupuestos más altos que se habían dado a una superproducción hollywoodiense. En plena era post Star Wars, que recordemos costó unos 13 millones de dólares de la época, en comparación con los 35 de la presente, los estudios vieron el enorme filón que podrían encontrar en las Space Operas, films de Sci-Fi o fantasía, ambientados en su mayor parte en el espacio. Gracias al mencionado film de George Lucas (uno de los pocos directores actuales que pueden ser calificado de visionario) el resurgir del cine espectáculo, incluida su concepción, estaba empezando. Películas mastodónticas en todos los aspectos, volvían a ser la clave para llenar las salas de público. La Paraomunt no se lo pensó dos veces, y lo que en principio iba a ser un nuevo serial de televisión, terminó convirtiéndose en una película, la primera de una larga saga, de la que confieso haber perdido la cuenta del número de películas que ya llevan, incluidas las variaciones con nueva tripulación.

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En contra de lo que cabría esperar, ‘Star Trek’ no es un espectáculo al nivel de su coetánea ‘Star Wars’, en la que cada nueva secuencia nos dejaba con la boca abierta. En la película dirigida por Robert Wise se hace un mayor hincapié en la historia, sin desmerecer por supuesto el lado vistoso de la propuesta. En esto tiene un papel esencial el técnico de efectos especiales fotográficos Douglas Trumbull, quien merece un puesto de honor por trabajado en clásicos incólumes como’2001’, ‘Encuentros en la tercera fase’ o ‘Blade Runner’, siendo además el director de la segunda unidad en ‘Star Trek’. Toda la imaginación de Trumbull (que aquí comulga en un perfecto matrimonio con el especialista John Dykstra) alcanza su apogeo en el tramo final de la película, cuando la Enterprise está a merced de la misteriosa fuerza alienígena, y todo cuanto vemos en pantalla produce una atrayente fascinación. Más aún si la partitura de un excelente Jerry Goldsmith viste lo expuesto en su justa medida.

A eso tenemos que añadir la inteligente puesta en escena de Wise, quien con patrones totalmente clásicos, convierte la película en un film de suspense, tratando a la perfección todo lo que rodea a la fuerza alienígena, y que nos es revelada en los instantes finales. Uno de esos finales sorpresa que alcanza más notoriedad por lo original de la propuesta y lo que se deriva de ella. Uno de los Voyager lanzados en los 70 para recopilar información por el universo, vuelve a la Tierra, tras un largo viaje en el que ha aprendido de todo, para buscar a su creador. La búsqueda de Dios por parte del hombre a través de los siglos representada en el viaje de una máquina terrestre buscando a su creador.

El reparto está compuesto de los mismos actores de la serie. Un como siempre soso William Shatner, dando vida a un inexpresivo Kirk, que comanda la nave en la que sobresale (como en todas las películas de la saga) Spock, al que da vida un entregado Leonard Nimoy, quien será recordado únicamente por este papel, sin duda el más atractivo de todos los que pululan por el film, los cuales no dejan de ser tópicos. Destacar la presencia de la actriz hindú Persis Khambatta, cuyo personaje tiene una extraña relación con el encarnado por el televisivo Stephen Collins, y que le confiere al film un halo romántico muy logrado, extendido al resto de la historia.

Robert Wise no logró un film perfecto, pero sí la cota más alta jamás alcanzada en una saga que más tarde se caracterizó por resultar aburrida y poco interesante, con aislados aciertos. Hasta que llegó J.J. Abrams, y dándole la vuelta a todo, sin faltar al respeto ni al espíritu de la serie, la revitalizó resucitándola y asegurando su vida unas cuantas entregas más.

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