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'10.000', aburrimiento histórico

'10.000', aburrimiento histórico
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El pasado 7 de marzo se estrenó en España '10.000', la última película del realizador alemán Roland Emmerich, popular por títulos como 'Independence Day' o 'Godzilla'. Casi al instante de llegar a los cines, corrió como la pólvora la sentencia de que el film era un bodrio ridículo por la cantidad de errores históricos, anacronismos, que contenía. Personalmente, esto último me parece muy secundario, casi intrascendente, a fin de cuentas, ¿no tiene también muchos, y escandalosos, 'Gladiator' y a nadie le importa? ¿O 'Apocalypto' o '300'? Lo principal, despejando el terreno, y aquí sí coincido con la gran mayoría, es que la película es muy mala.

La trama de '10.000' ('10000 B.C.', 2008) se centra en una remota tribu de las montañas, a la que pertenece el joven cazador D’Leh. Un día llega a la aldea la que será su amor, Evolet, o como la llaman todos, la niña de los ojos azules. Pasado un tiempo, una banda de misteriosos guerreros asaltan el poblado y secuestran a Evolet, por lo que D’Leh decide liderar a un pequeño grupo de cazadores para perseguirles hasta el fin del mundo y poder rescatar a la chica...

Profecías de todo tipo, pero unidas por la misma simpleza de su argumento, un puñado de civilizaciones, a cual con pinta más rara (la de los que usan armadura de caña es impresionante), bichos de diferentes épocas y con comportamientos de lo más extravagantes (los pollos asesinos quedarán en tu memoria), apenas tres lenguas para todo un planeta, que por cierto se recorre en poco tiempo y sin demasiado alimento ni protección (una cantimplora y un taparrabo, más que suficiente para cruzar junglas y desiertos)... Un mundo de cachondeo donde Emmerich nos sitúa para contar una historia de un tipo que quiere rescatar a su amada de las garras de unos... ¿egipcios frikis? ¿Extraterrestres? ¿Ciudadanos de la Atlántida? ¿Fanáticos de Michael Jackson?

No contento con ese "mundo para-lelos" cuyo origen es mejor no plantearse, para no faltar al respeto a nadie, Emmerich recurre a todo tipo de plagios... ups, perdón, homenajes, a cual más descarado. Coge un poco de 'Parque Jurásico', de 'Alien 3', de 'Apocalypto', de '300'... Y abusa de lo lindo de esos planos aéreos típicamente "señoranillescos", con los personajes en fila recorriendo todo tipo de paisajes. Lo que tiene sentido en un momento concreto, el señor Emmerich lo usa todo el tiempo. De hecho, no sé porqué no aparece en los créditos, bajo su nombre, el del piloto del helicóptero...

Hablar del reparto en '10.000' es hablar de monigotes, de personajes vacíos, de gente que estaba de juerga en los carnavales y fueron secuestrados por los secuaces alemanes de Emmerich, para no tener que pagar la creación de copias de Gollum o Jar Jar Binks, que, por cierto, tampoco sé bien porqué no tienen un hueco en este disparatado film. En fin, el protagonista se llama Steven Strait y cada vez que salía del rodaje iba a rodar anuncios de champú, desodorante y pasta de dientes, cobrando siempre lo mismo por reír que por no hacer nada, así que el chaval, que no tiene una rasta de tonto, prefiere no hacer nada. Tenéis cientos de pruebas en el film.

La cara más conocida del reparto es la de Cliff Curtis, un actor que no deja de participar en producciones de todo tipo para papeles de todo tipo, pero que cae muy bajo en esta película, interpretando una mala versión del personaje que haría Liam Neeson si hubiesen tenido más presupuesto. También se pasea por este circo del sopor la señorita Camilla Belle, tan apropiada para el papel como su compañero Strait; imagino que contrataron a la primera que tenía los ojos azules y no había huido tras leer el guión (suponiendo que haya guión, claro).

Por último, señalar la extraña presencia de Omar Sharif (el pobre tendría que pagar la piscina) como narrador del cuento, apropiadísimo para dormir a los peques en diez minutos. Sólo decir que la primera ley de la voz en off es no explicar lo que se ve en pantalla y precisamente es eso justamente lo que se hace en este film. Rematando además la jugada, en ocasiones, con líneas de guión donde algún personaje vuelve a decir lo mismo que ya dijo el narrador (ese "mira qué rápido crece" me hizo partirme de risa por enésima vez).

Imposible batido de todo tipo de superproducciones taquilleras, en plan "vamos a juntarlo todo a ver si no explota", '10.000' se convierte en un soporífero pastiche que vuelve a dejar en evidencia a Emmerich, un tipo que, por el bien del público, debería dejar esto del cine, que es muy serio, y dedicarse a videoclips, anuncios publicitarios o, como mucho, series televisivas. Como ya os anuncié, sin embargo, Emmerich ya prepara otra de sus películas catastróficas, y con otro título numérico: '2012'. Desde luego, lo de catástrofe le viene a este director como anillo, especialmente en lo que se refiere a su último y olvidable trabajo.

  • Otra crítica de la película en Blogdecine:

'10.000', sólo faltan los extraterrestres

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