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'13 asesinatos y medio', la primera parodia del slasher

'13 asesinatos y medio', la primera parodia del slasher
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Psicosis’ (‘Psycho’, Alfred Hitchcock, 1960) es una las obras maestras más indiscutibles de la historia del cine, pero también es muy responsable de la sobreutilización de la figura del psicópata en la gran pantalla. Pieza fundamental en la existencia del giallo, no pocos estudiosos la sitúan como la principal referencia a la hora de hablar del slasher, aunque otros tienen la audacia de remontarse a ‘Trece mujeres’ (‘Thirteen Women’, George Archainbaud, 1932), un curioso thriller que, en mi opinión, muy poco tiene en común con el subgénero popularizado décadas después por títulos como ‘La noche de Halloween’ (‘Halloween’, John Carpenter, 1978), ‘Viernes 13’ (‘Friday the 13th’, Sean S. Cunningham, 1980) o ‘Pesadilla en Elm Street’ (‘A Nightmare on Elm Street’, Wes Craven, 1984).

Sin embargo, lo que ahora nos interesa no son exactamente los slashers. Imagino que recordaréis que hace unos días mencioné varias de las primeras películas que parodiaron este subgénero al hablaros de ‘Scary Movie 5’ (‘Scary MoVie’, Malcolm D. Lee, 2013), pero a la hora de la verdad solamente una fue la primero en hacerlo. Esa película responde al título de ’13 asesinatos y medio’ (‘Student Bodies’, Mickey Rose, 1981) y ya os adelanto que, por desgracia, está muy lejos de poder ser considerada una de las mejores comedias paródicas de la historia del cine.

Imagen de la película

El nombre de Mickey Rose puede que no os diga gran cosa a la mayoría, pero si estáis siguiendo con atención el especial que mis compañeros Juan Luis y Pablo están dedicando al cine de Woody Allen, deberíais acordaros de su participación como guionista en títulos como ‘Toma el dinero y corre’ (‘Take the Money and Run’, 1969) o ‘Bananas’ (id, 1972). Al prescindir el cineasta neoyorkino de sus servicios, Rose centró su carrera en el mundo de la televisión, con escarceos esporádicos con la gran pantalla, siendo ’13 asesinatos y medio’ la única película que dirigió en una dilatada carrera que llegó definitivamente a su fin al fallecer el pasado 7 de abril.

Eso sí, la autoría de Mickey Rose es algo que conviene relativizar, ya que Michael Ritchie —‘El chico de oro’ (‘The Golden Child’, 1986)— aparece únicamente acreditado como productor cuando dirigió la cinta junto a Rose, y es que la película se rodó durante la huelga de guionistas que tuvo lugar en Hollywood durante tres meses de 1981 y firmarla podría haber jugado en su contra en el futuro. Por su parte, el principal responsable del libreto fue Jerry Belson —‘Always’ (id, Steven Spielberg, 1989)—, pero ciertos problemas sindicales obligaron a dejarle fuera de los títulos de crédito. Este batiburrillo se traslada al resultado final de ’13 asesinatos y medio’, ya que consigue que una premisa muy prometedora acabe convirtiéndose en un espectáculo rutinario en el que nadie tiene muy claro qué es exactamente lo que quieren conseguir.

De más a (mucho) menos

El prólogo de ’13 asesinatos y medio’ es posiblemente lo mejor que se haya hecho en lo concerniente a parodiar al slasher en la gran pantalla. Mezclando elementos del arranque de ‘La noche de Halloween’ y ‘Llama un extraño’ (‘When a Stranger Calls’, Fred Walton, 1979) —éste último una influencia directa del celebrado inicio de ‘Scream’ (id, Wes Craven, 1996)—, su efectividad cómica es bastante peculiar, ya que se basa principalmente en los jadeos del asesino y la música de intriga propia de ese tipo de producciones, sin por ello olvidar la tan característica utilización del plano subjetivo desde el punto de vista del psicópata, algo que se mantendrá a lo largo de todo el metraje.

Sin embargo, su uso se desmarca de lo habitual, vinculando de forma expresa la composición de Gene Hobson con sus llamadas telefónicas y se exageran sus jadeos —no es casualidad que se le conozca como The Breather— para provocar la carcajada del espectador, alcanzando puntos de especial absurdez cuando el asesino vuelve a llamar su futurible víctima sólo para decir ‘he dicho’ y ponerse a jadear. La guinda llega con la escena en la que The Breather tiene ante sí una mesa llena de armas contundentes para cometer su crimen y opta por elegir la más inesperada.

Por desgracia, el ingenio parece que se les agotó al hacer evolucionar los simpáticos avisos con texto sobreimpreso para iniciar un conteo de los trece asesinatos y medio que se cometen en la película, ya que todo vira hacia un slasher anodino y vulgar que encima ni siquiera ofrece algunos de los rasgos que permitieron a estas producciones dar pingües beneficios años atrás. Se agradece la honradez de ’13 asesinatos y medio’ a la hora de dejar claro que su existencia se debe únicamente a esto —la película arranca con un aviso al respecto— y más tarde hay una escena —podéis verla un poco más arriba— que incide abiertamente en ello. Son detalles estimables —el momento en el que se repasan a los posibles sospechosos también lo es—, pero están perdidos en una trama de asesinatos sin especial interés, con una preocupante escasez de gags y en la que solamente llama la atención los singulares utensilios utilizados para ejecutar a sus víctimas.

El reparto es particularmente anodino y la imposibilidad de mostrar al asesino impide dotarle de un toque icónico que ayude a ser recordado. Tampoco ayudan los, eso sí, escasos apuntes escatológicos, mucho menores a lo que nos ha acostumbrado en los últimos tiempos el cine de parodias, pero que llaman la atención dentro de la mediocridad reinante. Su cobardía final echando mano de uno de los recursos más lamentables con los que uno puede solucionar una historia también juega en su contra, consiguiendo una mínima redención con un último homenaje a una famosa película de terror, y es que el slasher no es el único motivo de mofa/homenaje en el caso que nos ocupa.

El conteo de muertes de

En definitiva, ’13 asesinatos y medio’ es una buena idea que no supieron desarrollar de forma conveniente. Un prometedor arranque y pequeños detalles aquí y allá no compensan la mediocridad imperante durante la mayor parte de su metraje, dejando así una notoria sensación de oportunidad perdida. No tardarían en llegar otras parodias del slasher, eso sí.

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