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‘Arthur y los Minimoys’: no especialmente original, pero bien hecha

‘Arthur y los Minimoys’: no especialmente original, pero bien hecha
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En ‘Arthur y los Minimoys’, Luc Besson ha adaptado al cine su trilogía de libros infantiles que tienen al pequeño Arthur y el mundo de los elfos “minimoys” como protagonistas. El film está interpretado en carne y hueso por Mia Farrow y Freddie Highmore (‘Dos hermanos’, ‘Charlie y la Fábrica de Chocolate’). Madonna, David Bowie y Snoop Dogg son quienes ponen la voz a los personajes de animación de la versión inglesa, pero por desgracia tuve que ver la versión doblada en nuestro país por la actriz Elena Anaya y el músico y productor Carlos Jean.

‘Arthur y los Minimoys’ narra las aventuras de un niño de 10 años, Arthur, que se convierte en un Minimoy, un elfo del tamaño de un diente, para encontrar un tesoro y evitar que su abuela pierda su casa. Durante esta epopeya, conocerá a la princesa Selenia y tendrá que vérselas con el malvado Maltazard.

No me esperaba mucho de esta película y debo decir que, aunque tampoco es nada del otro mundo, me ha parecido que funciona muy bien como film de aventuras, y que tiene bastante ritmo.

le grand bleu
Señalo especialmente lo del ritmo, pues el fallo de Luc Besson suele ser aburrir hasta el hastío. La excepción hasta ahora era ‘León: El Profesional’, una gran película protagonizada por Jean Renó y que supuso el descubrimiento de Natalie Portman cuando aún era menor. Pero ‘El Gran Azul’ era tan rollo que hasta ellos mismos lo sabían y pusieron como tag line de la versión del director, es decir, más larga: “¡No vaya. Dura tres horas!” ("N'y allez pas, ça dure trois heures!"), como se puede leer en la imagen de al lado. ‘Nikita’ es de esas pocas películas con las que no me quejo de que se haya hecho un remake, que se tituló ‘La asesina’. ‘El Quinto Elemento’ y ‘Juana de Arco’ eran simplemente malas, no ya sólo aburridas.

‘Arthur y los Minimoys’ enlaza una escena de acción tras otra para no caer nunca en el aburrimiento. Este ritmo, que tampoco es trepidante, simplemente es normal, pero que sí llama la atención en un film de Besson, quizá sea debido a que, con la enorme inversión que se ha hecho en ella —85 millones de dólares— han atado más corto al director o quizá a que él mismo era consciente de que estaba haciendo un producto para niños y de que era necesaria la fluidez.

El guión es completamente tópico y formulario, pero está bien construido y, como he dicho, tiene acción constante. Además, consigue integrar la parte fantástica con la real. Precisamente, el no haber conseguido esta fusión es lo que yo achacaba como defecto a ‘El laberinto del fauno’. No digo que la de del Toro sea una mala película, pues me parece superior a ésta, más adulta y más seria. Pero sí que es cierto que presentaba a los seres y mundos que salían de la imaginación de la niña como algo completamente aparte de la realidad. Y no solo eso, además, en ese mundo, no se desarrollaba una trama. Sólo había unas imágenes muy bellas e impactantes, pero sin desarrollo argumental. En ‘Arthur y los Minimoys’, la trama fantástica sí que interactúa con la realista y, además de eso, sí que está desarrollada con objetivos y obstáculos que hacen avanzar una trama. Aún así repito que el film de Guillermo del Toro me pareció excelente.

La película tiene algunos detalles simpáticos, aunque no originales, como el que los ínfimos personajes se montan en un coche de juguete. En ‘Toy Story’ ya se había hecho y con más gracia. El vuelo sobre mosquitos y las gotas de agua gigantes y asesinas también se había visto ya en ‘Bichos’. El propio concepto de los personajes que son tan pequeños que apenas los ves ya estaba en la serie ‘Los diminutos’. Los diseños de los monigotes son parecidísimos a los de ‘Cristal oscuro’. El recorrido por la hierba se pudo ver de forma similar en ‘Cariño he encogido a los niños’… es decir, que nada es demasiado novedoso, pero eso tampoco es grave, ya que casi todos los productos que tenemos ahora, y algunos de ellos de gran éxito, como ‘Harry Potter’, consisten en unir elementos de diversas fuentes. ‘Eragon’ seguro que es eso, pero no sé si tendrá éxito.

Hay un fallo demasiado obvio que deberían haber cuidado más. El hermano de la princesa Selenia tiene una navaja multiuso. En un momento, Arthur le pregunta si la navaja lleva cuerda y el chaval le dice que no. Entonces, a él se le ocurre que tiene que usar el cordel que ata el top de Selenia. Esto da pie a una escena simpática. Pero un poco más tarde, poquísimo, la propia princesa utiliza una cuerda que sale de la navaja y que, además, tiene un arpón, que era justo lo que les hacía falta. Por si fuese poco, en otra escena algo posterior, vuelven a sacar una enorme cuerda de la navaja. No me parece mal que esté la escena del top, pero deberían haber buscado una justificación para que en ese momento no hubiese cuerdas disponibles. Me parece demasiado cutre. Probablemente han pensado que, como los espectadores van a ser niños y niñas, que no se van a dar cuenta. Y a lo mejor tienen razón.

Como conclusión diría que es una película recomendable, especialmente en este año de oferta cinematográfica tan pobre. Freddie Highmore, el niño protagonista cae simpático y soporta muy bien el peso de la película. Mia Farrow hace un buen papel. La cinta, además, está bien ambientada. En general, es una película correctamente hecha y que puede gustar a cualquiera. La prueba está en que ‘Arthur y los Minimoys’ ha entrado con muy buen pie en las carteleras parisinas donde, en sus primeros pases exclusivos previos al estreno ha superado, en número de espectadores a películas como ‘Infiltrados’ o ‘Ratonpolis’.

Aquí se puede ver el trailer.

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