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'Abierto hasta el amanecer', la mejor película de Rodríguez

'Abierto hasta el amanecer', la mejor película de Rodríguez
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Santanico Pandemonium: Te voy a secar por completo. Te vas a morir por mí. Vas a ser mi esclavo. Vas a vivir para mí. Vas a comer bichos si te lo mando. ¿Por qué? Porque no creo que te merezcas sangre humana. Te alimentarás con la sangre de perros callejeros. Serás el taburete para mis pies. Y a una orden mía, lamerás la mierda de perro del tacón de mis botas. Cuando te conviertas en mi perro te llamaré Spot. Bienvenido a la esclavitud.

Seth: No gracias. Ya estuve casado.

Con el reciente estreno de ‘Machete’ (id, 2010), se confirma lo que llevo pensando mucho tiempo: que el mexicano Robert Rodríguez, quien hace bastantes años era una especie de promesa del cine de acción y aventuras con un cierto toque chicano y desvergonzado, se ha revelado como una decepción completa de cineasta. Cuando presentó la divertida y vibrante ‘El mariachi’ (id, 1992) fue inmediatamente fichado por las majors de Hollywood, y tras un par de trabajos televisivos, realizó la secuela/remake de su primera película (muy inferior), dirigió el mejor episodio (absolutamente delirante e inolvidable) de ‘Four Rooms’ (id, 1995), y a continuación ‘Abierto hasta el amanecer’ (‘From Dusk Till Dawn’, 1996), sobre guión de su ya amigo (al parecer son como hermanos) Quentin Tarantino, que se reservó un papel bastante importante en la cinta. Y creo que con esa dirigió su mejor película, muy superior a prácticamente todo lo que ha hecho después, en una carrera que actualmente va en caída libre.

‘Abierto hasta el amanecer’, al menos, es una más que divertida y estimulante aventura, con momentos realmente muy buenos, en los cuales la habilidad de Rodríguez para el dinamismo y la energía visual aún era notable, no como ahora en la que sus películas de acción son farragosas y sin la menor fuerza. Un filme con mucha acción, mucha sangre, buena violencia, mucho humor vulgar y completamente disfrutable, algunos intérpretes estupendos (aunque en registros menores) y sin el menor complejo, sabiendo perfectamente en todo momento qué clase de producto es. Es decir, totalmente autoconsciente. Una hora y cuarenta y ocho minutos de salvajismo y carcajadas que no engañan a nadie, a pesar de que la recta final de la película quede tan floja.

Por supuesto que este largometraje está incrustado en plena época de fervor inicial con el cine tarantiniano, ya que dos años después de ‘Pulp Fiction’ (id, 1994) todavía se sentía su estela con fuerza. Tanto es así que muchos están seguros de que los mejores momentos de la película los dirigió el propio Tarantino. Yo no sé si es cierto, pero sí que el guión que escribió es bastante inferior a otros suyos, y que aún así es capaz de dibujar dos buenos personajes como lo son Seth Gecko (George Clooney) y Jacob Fuller (Harvey Keitel) y algunos buenos diálogos (otros bastante alargados y sin sentido). Un guión en el que lo más interesante sucede en la primera parte, mientras que la segunda deja poco espacio para la inventiva y la narración, como finalmente sucedió. El contraste entre la brillantez polvorienta de la primera parte, y la barrabasada guiñolesca de la segunda es enorme. Muchos espectadores se sentían estafados por semejante cambio genérico a mitad de metraje. No es de extrañar. Otros disfrutaban con esta enorme broma gore.

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El arranque está muy bien, es lo suficientemente irónico y salvaje. Le sigue la secuencia de la violación y asesinato en off de la mujer secuestrada por parte de Richard Gecko, luego descubierto por su hermano Seth Gecko y mostrado con una muy buena solución de montaje directamente plagiada (y a mucha honra) de ‘El graduado’ (‘The Graduate’, Mike Nichols, 1967). Hay buena tensión y oscuridad en toda esta parte, y nos creemos perfectamente a la familia Fuller, con el atormentado Jacob renegando de Dios por la muerte de su mujer, y sus dos hijos, siendo todos secuestrados por los Gecko para poder cruzar la frontera mexicana. Hasta aquí todo perfecto. Rodríguez no deja caer el ritmo en ningún momento y la película se sigue más que bien. Creo que Tarantino está francamente horrible como el hermano pirado de Clooney, que a su vez está fantástico como anti-héroe de acción. Clooney es la película: físicamente pletórico, con una mirada y una voz que se comen a todos los compañeros de reparto con facilidad, incluso a un apocado Keitel o a una como siempre sensual e interesante Juliette Lewis.

Pero, desde luego, empieza otra película una vez llegan al ‘Titty Twister’, y sensiblemente inferior a pesar de algunos buenos momentos, pues a partir de entonces, sobre todo, Rodríguez empieza a perder el ritmo de lo que está contando, y los altibajos son fortísimos. Desaparecida la tensión de que los Gecko sean apresados por los federales o de que asesinen a los Fuller, tardamos demasiado en recuperar algo de la fuerza narrativa del primer tercio de la película. Al menos, dirán algunos, tenemos el baile erótico de Salma Hayek, pero creo que hay poco erotismo en esa mujer y hasta agradezco que la liquiden pronto. Por supuesto, se inicia una escalada de sangre, vísceras y órganos desparramados. Caos total, en el que Rodríguez se supone da lo mejor de sí mismo, y sin embargo hay poca inventiva visual, los vampiros dan más asco que miedo, y la situación desesperada de los personajes protagonistas, aunque bastante conseguida, es previsible, y todo se va diluyendo a gran velocidad.

En cuanto a la atmósfera del local, lo cierto es que está bastante bien. Mérito de la diseñadora de producción Cecilia Montiel y del director artístico Mayne Berke, el aspecto meramente visual, con la cámara del buen operador Guillermo Navarro, se regocija en detalles luctuosos y siniestros realmente conseguidos. Entre ellos y George Clooney, salvan el tercio final de un desastre de puesta en escena y planificación bastante notorio, así como de una vagancia manifiesta a la hora de indagar un poco lo que el último plano sugiere de vampiros aztecas, que hubiera sido muy estimulante desarrollar o profundizar siquiera unos minutos. Una pena, porque creo que esta historia podría haber dado mucho más de sí a pesar de lo ajustado de su presupuesto y de la gamberrada que significa su mera concepción. Porque gamberrada es poner en tantos papeles al colega Cheech Marin (con uno de los monólogos más disparatados de la historia), o los cutres efectos visuales, o los chistes en plan comic juvenil.

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Conclusión

Digna película de aventuras y de humor grueso, que en comparación con los desastres que hace actualmente Rodríguez, contiene hasta buen cine. Con ella, Clooney se la jugaba después de cautivar en la estupenda serie ‘Urgencias’ (‘ER’, 1994-2009), pero salió triunfante y se hizo un hueco rápidamente en Hollywood. No es para menos, pues él es el verdadero motor de la historia y la presencia más enérgica y notable de la película. A menudo se le tacha de actor limitado, lo que creo que es bastante injusto. A Tarantino, sin embargo, le dieron lo suyo por un papel exagerado e insoportable hasta la médula. Rodríguez, por su parte, aún haría una película muy disfrutable con ‘The Faculty’ (id, 1998) antes de echar a perder su carrera de director de acción. A ver si el tiempo demuestra lo equivocado que estoy.

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