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'Bosque maldito': elegante relato de horror y problemas domésticos en medio de un infierno forestal
Críticas

'Bosque maldito': elegante relato de horror y problemas domésticos en medio de un infierno forestal

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Nota de Espinof

Tras ganar el Melies de plata en 2014 con su cortometraje ‘Ghost Train’ y participar en la antología ‘Minutes Past Midnight’, Lee Cronin realiza su debut en el largometraje con una interesante historia sobre suplantaciones y problemas familiares entre madres e hijos en medio de la naturaleza con 'Bosque maldito'.

Madres e hijos

¿Eres una bruja? ¿Eres un hada? ¿Eres una mujer que murió asesinada?

(Canción infantil irlandesa)

La triunfadora de la última edición del Fant es una nueva entrega de esta actual vertiente del cine de terror centrada en relaciones materno-filiales angustiosas y en las que lo paranormal y lo psicológico van de la mano hasta el final.

Si bien 'Bosque maldito' no será recordada por dejar un gran impacto o suponer una verdadera revolución en el género de terror, sí es una elegante apuesta que ofrece exactamente lo que promete, detalle a tener en cuenta ahora que es tan difícil de obtener en el cine de género.

Si una película que apunta principalmente a crear incomodidad e inquietud (llámalo miedo) en el espectador a lo largo de su calculado y ajustado metraje (noventa minutos, gracias), consigue inquietarnos durante un buen rato, es que alguien ha hecho bien su trabajo. En su debut en el largometraje, Cronin demuestra un gran potencial para la creación de atmósferas, aunque por momentos todo parezca un escaparate, una rampa de lanzamiento para Seána Kerslake, algo que para nada empaña su fenomenal actuación.

De hecho, es ahí donde se encuentra la verdadera fortaleza de la película, en el retrato que la actriz ofrece, una visión perfecta de las ansiedades maternas, la soledad y la naturalidad de la paranoia. James Quinn Markey también tiene sus buenos momentos como el hijo de Sarah, Chris, y por momentos realmente eleva el escalofriante cliché infantil al que estamos acostumbrados desde hace ya demasiado tiempo.

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Lee Cronin tenía muy claro lo que quería hacer, y el mimo con el que cuida la puesta en escena y la ambientación de su primera película dejan claro que 'Bosque maldito' tenía una forma concreta en su cabeza. Subvirtiendo los tópicos de un género cada vez menos dado a las sorpresas y acostumbrado a nadar a favor de corriente, la llegada de esta coproducción entre Bélgica, Irlanda y Finlandia, rescatada del anonimato por la omnipresente A24, es un soplo de aire fresco.

Sin pretender ser “la nueva lo que sea” (y ese “lo que sea” lleva escrito en la frente 'Hereditary' o 'The Babadook'), 'Bosque maldito' tiene suficientes alicientes y originalidad como para poder defenderse por sí misma. El agujero del título original tiene fuerza de sobra como para que nos interese el viaje entero. Aunque al final llegue a su destino con la reserva prácticamente seca.

Gustará más o menos, pero estamos ante una humilde historia de horror de las de antes que no abusa (de hecho, apenas recurre a ello) del susto barato o de “gatos saltando de cubos de basura” en favor de una atmósfera y un fuego lento muy de agradecer. Y todo concentrado en una hora y media muy justita.

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