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'Brick', cine negro entre estudiantes

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En la actualidad el mezclar géneros está de moda. Los mezclan usando todo tipo de argucias, contando una misma historia que navegue entre dichos géneros, contando cualquier historia dándole un toque distinto de estilo, mezclándolos en películas que pertenecen a otra clase, cambiando un argumento típico de uno de esos géneros y situarlo en otro contexto, etc. Ahora se recurre mucho a ello, las ideas hace tiempo que se han acabado, ya todo está contado, sólo falta encontrar una nueva forma original de volver a contar esa hitoria que ya hemos visto una y otra vez. A veces lo consiguen, a veces no y otras se quedan a medio camino. 'Brick' pertenece a este último grupo de películas. Podriamos decir que narra la clásica historia de cine negro, pero ambientada en un instituto, por lo que sus personajes son mucho más jóvenes que aquellos que suelen interpretar los thrillers. Y en este caso, añadiendo unas gotas, yo diría que cubos enteros de agua, de ese tipo de cine independiente que tanto gusta hoy en día, y que al igual que 'Brick', ganan premios en festivales tan prestigiosos como el de Sundance.

Hoy se estrena entre nosotros esta película que parece destinada a convertirse en un film de culto, dadas las buenas críticas que está recogiendo en bastantes lugares. Creo que no es para que haga historia, aunque sus cosas interesantes las tiene, eso por supuesto, pero también adolece de algunos fallos que la verdad, hubiera sido fácil evitarlos.

El argumento algo lioso como en todo buen cine negro, da comienzo cuando nuestro protagonista descubre que su exnovia, la cual ha intentado ponerse en contacto con él, ha desaparecido. En una telaraña de sucesos donde nada es lo que parece, Brendan (el prota) irá enfrentándose a tipos cada vez más duros sin ceder ni un sólo centímetro en descubrir qué es lo que se oculta detrás de la desaparición de la que fue la mujer de su vida.

Porque como mandan los cánones del género, aquí tenemos al típico personaje de cine negro, perdidamente enamorado de una mujer que ya no le besa o le abraza, y ese amor perdido, imposible, marcado a fuego es el que le hace continuar hacia delante, a pesar de llevar escrito en la frente la palabra "perdedor". Y es que todos los protagonistas de este estilo de historias suelen ser perdedores, eso sí, con cierto encanto, y casi siempre sin nada que perder, porque aquello que más querían ya lo han perdido.

Rian Johnson, que debuta en la dirección de largometrajes con 'Brick', acierta de lleno en la plasmación de una atmósfera muy adecuada para la historia que cuenta, una atmósfera de puro cine negro. Y también en el desarrollo del argumento, el cual se va complicando poco a poco, aunque en su tercio final peque de confuso. Johnson ha tenido poquísimos elementos a su alcance para rodar esta película. Vamos, que el presupuesto ha debido ser muy pobre, y sin embargo salva la papeleta como pocos directores serían capaces de hacerlo. A pesar de su evidente falta de medios, la película destila cierta clase, y para nada esa escasez supone un problema.

Lo que ya no me parece tan bien como lo hasta ahora citado, es que el film es muy, pero muy frío, y distante. El cine negro no es así, por mucho que aquí hayan querido darle una vuelta de tuerca. Además, sólo se han arriesgado a la hora de ambientar el film, en el resto nada de nada, y esa frialdad juega en contra de la película de forma alarmante. Muchos espectadores tardarán en entrar en la historia o simplemente no lo harán. Aparte de esa frialdad, hay algo más que desentona en el conjunto y es uno de los típicos elementos del cine indie, que aplicado aquí no queda nada bien. Absolutamente todos los personajes están tan deprimidos que parece de un momento a otro van a hacer un suicidio colectivo. Este toque tan característico de las películas independientes no hace más que estropear buena parte de la narración. Podrían habérselo ahorrado perfectamente y el film hubiera funcionado mejor.

Respecto al trabajo actoral una de cal y otra de arena. Para mí el rey de la función es Joseph Gordon-Levitt que se adueña del personaje principal llenándolo de matices. El resto del reparto no está sinceramente a la altura. Podemos encontrarnos con una de las chicas de 'Perdidos', Emilie de Ravin, no aprovechando ni lo más mínimo la oportunidad. Nora Zehetner interpreta a la típica mujer fatal que no puede faltar en este tipo de historias, y lo cierto es que desconcierta tanto como gusta. Por un lado su extraña belleza la hace adecuada para el papel, provocando cierta fascinación sobre todo a la hora de "moverse", pero por otro, y en determinados momentos, semeja ser muy joven para cargar con un personaje de estas caraterísticas, por ejemplo la escena del piano. También nos encontramos con actores más conocidos en papeles secundarios, Richard Roundtree, muy convincente para lo poco que sale, y Lukas Haas, con un personaje bastante llamativo, pero el actor poco entregado en el mismo.

Un film pasable, que desde luego aporta algo de frescura a la cartelera, aunque podría haber estado muchísimo mejor. Desde luego lo que ha conseguido es que nos fijemos en Rian Johnson para futuros proyectos, como el que está preparando con Rachel Weisz.

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