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'Capitán Phillips', tensión en alta mar

'Capitán Phillips', tensión en alta mar
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Su aportación a la franquicia protagonizada por el personaje de Jason Bourne ha sido lo que ha permitido a Paul Grengrass obtener el reconocimiento de los estudios de Hollywood, quienes ven en su singular forma de abordar las escenas de acción un recurso que ha demostrado poder ser muy rentable para sus intereses. Sin embargo, ‘Green Zone: Distrito protegido’ (‘The Green Zone’, 2010) fue un sonado fracaso comercial —costó 100 millones de dólares y su taquilla mundial ni siquiera llegó hasta los 95— y había mucha curiosidad en saber cuál sería su siguiente paso profesional.

Uno de los aspectos más curiosos de ‘Green Zone: Distrito protegido’ es que Greengrass mantenía su inquieto estilo formal, pero aplicándolo a una historia con raíces en la realidad. Sin embargo, la tensión característica de cintas como las notables ‘Bloody Sunday’ (2002) y ‘United 93’ (2006) quedaba en un segundo plano en beneficio de la acción y el sentido del espectáculo propio de Hollywood. Con ‘Capitán Phillips’ (‘Captain Phillips’, 2013) ha querido conservar las ventajas de contar con un presupuesto más holgado y una gran estrella para liderar su reparto —pasamos de Matt Damon a Tom Hanks—, pero prescindir de posibles imposiciones comerciales. El resultado es bastante satisfactorio, pero un poquito por debajo del talento exhibido en otras obras suyas.

La odisea del Capitán Hanks

Tom Hanks es el capitán Phillips

Hubo una época en la que Tom Hanks era la gran estrella de Hollywood —y no solamente una de ellas—, tanto por el reconocimiento artístico de sus actuaciones como por la demostraba fiabilidad comercial de las películas en las que se dejaba ver. No obstante, su buena estrella ha sufrido notables altibajos en los últimos años, datando de 2009 su último gran éxito, la entretenida ‘Ángeles y demonios’ (‘Angels & Demons’, Ron Howard), si no tenemos en cuenta el peculiar caso de ‘Toy Story 3’ (Lee Unkrich, 2010), donde prestaba su voz a Woody. Todo indica que ‘Capitán Phillips’ será su mayor éxito desde el 2009, y gran parte del mérito hay que adjudicársela al propio Hanks, ya que aquí demuestra que quien tuvo, retuvo.

El arranque de ‘Capitán Phillips’ es bastante sosegado y Hanks es quien se ocupa en exclusiva de crear nuestra implicación emocional con lo que todos sabemos que va a suceder: Un grupo de piratas va a tomar por la fuerza el barco que capitanea, siendo él quien ha de mantener la calma, trazar un plan para intentar librarse de ellos y posteriormente sufrir las consecuencias de ello. Hanks sigue siendo el eje dramático incluso cuando Greengrass empieza a hacer de las suyas con el manejo de la cámara –más moderado que en otras ocasiones, pero igual de efectivo- y otros personajes empiezan a coger cierta entidad, ya que su interpretación es uno de los grandes bastiones para que ‘Capitán Phillips’ transmita una verosimilitud imprescindible para que sus aspiraciones dramáticas puedan ser alcanzadas.

Si dejamos de lado la algo forzada y mecánica escena que comparte Tom Hanks con Catherine Keener en una aparición fugaz de ella, Greengrass demuestra que su preocupación no reside en el funcional guión de Billy Ray, sino en la posibilidad de utilizarlo para transmitir una sensación de angustia al espectador. Esto es algo que ya logró con una brillantez rara vez vista en el último acto de ‘United 93’ y que aquí casi consigue emular, y que compensa los altibajos de interés hasta entonces —un arranque quizá demasiado largo y un tramo intermedio menos tenso de lo debido—. De hecho, hasta reincide en esa utilización de la claustrofobia como previa a una tragedia quizá inevitable.

Un thriller potente y creíble

Escena de

Ayer os hablaba de ‘El quinto poder’ ('The Fifth Estate', Bill Condon, 2013) y del pobre trabajo que hacía para intentar enfocar el relato bajo la óptica de un tenso thriller, pero esta vez os traigo mejores noticias, ya que ‘Capitán Phillips’ no sólo es muy solvente en este apartado, sino que la integración con su vena más dramática funciona muy bien. Empezando por los intentos de los piratas para abordar el barco y las maniobras de Hanks para intentar evitarlo, Grengrass consigue que la parte humana de la historia jamás se pierda por el camino o se contamine por molestos tópicos como la posibilidad de presentar a los piratas como malvados sangrientos sin auténticas motivaciones.

Aquí los piratas también son víctimas, tanto de la necesidad personal como por el sometimiento al que se ven sometidos por una especie de señor de la guerra que ni siquiera tiene que hacer acto de presencia para dejar claro que no tolera los errores. Además, Ray y Greengrass no cargan las tintas sobre ello, estableciendo primero las jerarquías entre los cuatro polizontes, desarrollando luego con bastante acierto a uno de ellos como una especie de némesis del personaje interpretado por Tom Hanks —aunque esto resulta algo desigual, ya que Phillips está en posesión de una superioridad casi sobrenatural sobre ellos para maniobrar a su antojo y engañarlos sin apenas repercusiones para su persona— y luego incidiendo en ello de una forma que permite ir elevando el nivel de sufrimiento del protagonista. Y todo ello perfilando lo suficiente los personajes para que no sean simples arquetipos necesarios para la construcción de la historia y el lucimiento personal de Hanks.

Sería entonces cuando los piratas podrían haberse convertido en demonios a los que sólo podríamos odiar, ero Grengrass lo esquiva con habilidad e incluso introduce varios detalles negativos hacia la forma de abordar la situación por parte del gobierno americano, para quien Phillips no es más que una pequeña molestia que podría convertirse en un grave problema. La única pega es que uno no llega a olvidarse del todo de que está viendo a Hanks en su pantalla, por lo que el impacto que sufrimos encuentra un pequeño asidero para aliviarse.

Los piratas de

'Capitán Phillips' es una buena película que se convierte en excelente durante su media hora final. Está claro que lo ideal sería que toda la película estuviese a ese nivel, pero lo que realmente podemos disfrutar —o padecer, pero en el buen sentido— es suficientemente interesante como para darle una oportunidad y acercarse al cine que os pille más cerca, y aún más si tenemos en cuenta la inminente celebración de la Fiesta del cine de 2013.

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