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'Captivity', o cómo no captar la atención del espectador

'Captivity', o cómo no captar la atención del espectador
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A mediados de este mes salió en alquiler la última película estrenada del antaño interesante Roland Joffé, titulada 'Captivity' (lo del subtítulo de 'Cautivos' vamos a dejarlo de lado), y que mi compañero Chico Viejo vió el pasado año en el Festival de Sitges (por cierto, este año un servidor piensa asistir a la mayor parte del Festival, y por otro lado, intentaremos hacer las cosas bien y manteneros informados de todo), y destrozó en su crítica, cosa que sinceramente no me extraña ni lo más mínimo. Nooooo, mal pensados, no es porque se trate de Chico Viejo, sino porque la película es una memez de tomo y lomo (le estoy cogiendo cariño a esta expresión), una auténtica tomadura de pelo (y van...) que hubiera sido mejor que saliera directamente al dvd sin haber pasado por las salas de cine. O al menos eso es lo que, seguuuuún mi opiniooooón, se merece.

¿De qué va 'Captivity'? ¡coño, no me acuerdo! que vaaa hombre (y mujer). Una tía famosa en el mundo de los modelos es raptada por un psicópata que la mantiene con vida en un habitación totalmente aislada del mundo exterior. Pronto descubrirá que al lado lleva cautivo, un par de días, un chico con el que empezará a hacer buenas migas y juntos intentarán por todos los medios descubrir quién les tiene allí, porqué y para qué. Pobriños, si supieran que el espectador ya se las sabe todas y conoce las respuestas a esas preguntas al poco de iniciar el film.

Lo más llamativo de esta película predecible de principio a fin, es el hecho de venir firmada por Roland Joffé, un director que hace años (parece que han pasado siglos) tenía cierto interés, pues suyas son las premiadas y aplaudidas 'Los Gritos del Silencio' y 'La Misión'. Luego, con el paso de los años, y como le pasa a muchos más directores, fue perdiendo gas y sus films eran cada vez menos soportables: lo de 'La Letra Escarlata' no tiene nombre, bueno sí, pero hoy pienso en los lectores sensibles y no lo digo. Joffé, que en sus películas más famosas tenían un clarísimo dominio de lo que era puesta en escena, aquí parece que se le ha olvidado todo, no sacando el más mínimo provecho del material que tiene entre manos. Con lo bien que hubiera quedado la sensación de claustrofobia en este film, o el hecho de que el personaje principal le tenga miedo a la oscuridad, y que no se exprima ésto como hubiera sido debido. Así pues, Joffé se muestra muy limitadito durante todo el film, en parte por el lamentable guión que la película posee.

La segunda cosa que llama la tención es que su risible guión parte de una historia de Larry Cohen, quien también ha participado en la escritura del libreto. No es que Cohen fuera un genio, y de hecho hizo muchas cosas cutres, cutres de verdad. Pero al menos tenían algún punto interesante. Ahí tenéis las recientes 'Cellular' y 'Última Llamada', que parten de historias suyas. Y como director, yo siempre defenderé la simpática 'Estoy Vivo', aunque sus secuelas son otra cosa que es mejor olvidar. Cohen, en colaboración con otro tipo que me niego a nombrar, no logra en ningún momento hacer interesante la historia, la cual fluye por los caminos más tópicos y absurdos. Y esta vez el espectador está preparado, creo yo, porque sinceramente, cuando entra en escena un segundo personaje que se encuentra en la misma situación que la chica guapa ¿es que acaso todo el que vió la película no pensó (y acertó) lo mismo? Es tan absolutamente imperdonable la incursión de ese personaje en la trama que uno no da crédito.

Luego el film está lleno de tonterías que le restan puntos a pasos agigantados. Por ejemplo, y por favor leed, porque es para morirse de la risa: ¿a qué narices viene que el personaje malo, cuando absolutamente ningún otro personaje le ve, tenga que ir vestido de forma siniestra mientras mira los monitores bebiendo una copa de sabe Dios qué, ¡¡pero si el tío está solo!! Por no hablar de otras cosas, como la secuencia en la que la tía, al principio de su cautiverio, empieza a destrozar la habitación, producto de un berrinche que se pilla con el secuestrador. Y ya no nos metamos en camisas de once varas hablando de la relación que existe entre dos personajes, y que podría haber dado unos frutos hermosos, si el director o el guionista tuvieran una mínima idea de lo que estaban haciendo. Y es que de lejos, pero muy de lejos, esta película recuerda a la impresionante 'El Coleccionista' de William Wyler. Evidentemente Joffé no es Wyler, y al que haya visto el film protagonizado por Terence Stamp sabe de qué hablo.

Por otro lado, el film es un vehíxulo al servicio de su actriz principal, Elisha Cuthbert, que no termina de encontrar su sitio en el séptimo arte. Lamentablemente, la actriz está penosa y ni siquiera sabe quitar partido de su extraordinario físico, algo que le hubiera venido muy bien a la película. Esta tía ya era insoportable haciendo de repelente hija de Jack Bauer. A su lado, un tío, cuyo nombre no vo ya decir por eso de no desvelar sorpresas, que no tiene el carisma suficiente para hacer de malo de la función. Todos, toditos los personajes de la película son más planos que una tabla de surf.

En fin, un espanto de film, que no sirve ni para pasar el rato, y desde luego sí para terminar de perderle el respeto a un señor que hace un par de décadas aún tenía algo que decir, pero que ahora moviéndose tórpemente en el mundo del thriller barato provoca el más airado de los rechazos.

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