'La casa de papel' sigue siendo adictiva, pero la serie de Netflix ha agotado su fórmula antes del final
Críticas

'La casa de papel' sigue siendo adictiva, pero la serie de Netflix ha agotado su fórmula antes del final

Una primera dosis de cinco episodios es lo que nos ha dado Netflix con la quinta y última temporada de 'La casa de papel'. La serie de atracos por excelencia sigue dando grandes dosis de adrenalina, de acción y de quemar cartuchos a un ritmo considerable sin considerar, valga la redundancia, que llevan quemados y estirando el chicle más de la cuenta.

Porque si hay algo que está demostrando esta temporada 5 es que con cuatro temporadas hubiera bastado. Pero, no sé bien si culpa de Álex Pina o de Netflix, la codicia puede en este dilatado hasta el extremo robo al Banco de España.

Y uno de los problemas de la serie es, precisamente, su carta de identidad. Su dosis de adrenalina, cada vez mayor porque la tolerancia es cada vez más alta, es precisamente lo que lastra estos cinco episodios. Una pisada al acelerador sin mirar atrás que, tal como comentaba Mikel en su crítica inicial, provoca un resultado desigual.

Sin cambiar la jugada

Pero lo que realmente hace daño a esta temporada es que Pina, Juan Salvador López y Javier Gómez Santander no cambian el esquema de guion nunca. Los giros, los falsos conflictos, los cliffhangers y los momentos en que parece que todo está acabado para el profesor y su banda empiezan a perder gracia o interés tras la enésima escena calcada.

Esto extrañamente empapa también a los momentos de menos acción: a los diálogos, los flashbacks y las revelaciones, que corren el riesgo de sentirse inverosímiles o extrañamente inapropiadas (la confesión de Manila a Denver, por ejemplo).

Que esto no quiere decir que no siga siendo efectiva y adictiva. Lo es y uno es indulgente con estas cosas por lo bien que uno puede llegar a disfrutar con esto. Como buena droga, sabe darnos de lo nuestro, pero ya no es suficiente con repetir los esquemas de temporadas pasadas, sino que necesita un vuelco.

Y ese vuelco podría haber venido con un mejor desarrollo de los "villanos", por llamarlos de alguna manera: tanto Arturo como Tamayo no pasan de ser caricaturas; incluso a la Alicia Sierra de Najwa Nimri le falta un momento de respiro y desarrollo de su personaje.

En definitiva, 'La casa de papel' afronta una fase final en la que lo tiene que ir con cuidado y saber dar más mimo a sus señas de identidad para que el público no se canse de las adrenalíticas argucias de Pina y compañía. Esta temporada 5 necesita un esfuerzo extra para que en vez de un meticuloso atraco no acabe en chapuza.

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