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'Cerco al enemigo', qué malo es Jean-Claude Van Damme

'Cerco al enemigo', qué malo es Jean-Claude Van Damme
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Peter Hyams y Jean-Claude Van Damme ya habían trabajado juntos en un par de ocasiones, cuando ambos nombres estaban más de moda que ahora. El primero venía de filmar dos películas prestigiosas en el cine de ciencia-ficción, ‘Capricornio uno’ (‘Capricorn One’, 1977) y ‘Atmósfera cero’ (‘Outland’, 1981), sin duda los mejores trabajos de un director que también suele realizar el trabajo de fotografía de sus películas y que, con el paso de los años, fue derivando a un cine cada vez más vulgar y aburrido. Lo cierto es que de su filmografía sólo destaco las citadas más esa extraña cinta romántica de sabor clásico ‘La calle del adiós’ (‘Hanover Street’, 1979) y partes de ‘Permanezca en sintonía’ (‘Stay Tuned’, 1992), reivindicable film que se adelantó a su tiempo.

Jean-Claude Van Damme no necesita presentación para nadie, su mejor época, signifique lo que signifique eso, fue a finales de los ochenta y parte de los noventa. Precisamente en aquella primera mitad de los 90 unió fuerzas con Hyams para dos de sus éxitos. Por un lado ‘Timecop’ (id, 1994) —sobre la que mi compañero Sergio ha escrito hace bien poco— y por otro, ‘Sudden Death’ (id, 1995) en las que el estilo de Hyams no asoma por ningún lado. Casi veinte años después vuelven a reunirse, en una época en la que el actor belga se divierte realizando spots publicitarios con cierta garra o prestándose a ser el villano en films como ‘Los mercenarios 2’ (‘The Expendables 2’, Simon West, 2012) en la que brinda una muy disfrutable pelea con Sylvester Stallone, el bueno de la función. Con ‘Cerco al enemigo’ ('Enemies Closer', 2013) Van Damme se pasa definitivamente al lado de los malos malísimos.

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(From here to the end, Spoilers) Eric Bromberg y James Bromberg se estrenan en el cine con el guión del presente film, el cual no tiene nada de sorprendente ni original, salvo acaso Jean-Claude Van Damme divirtiéndose más que ningún otro en una película de menos de hora y media —directa al grano, como debe ser a veces— y cuyo guión encierra a historia de un cargamento de drogas hundido y ansiado desesperadamente por Xander (Van Damme) y el grupo salvaje que comanda, un ex-militar —Tom Everett Scott haciendo el personaje que haría Van Damme si esta película se hubiese hecho hace quince años— que busca redención en harmonía con la naturaleza, y un hombre cabreado —Orlando Jones, también productor del evento— por la muerte de su hermano a las órdenes del ex-militar al que ha ido a visitar para vengar a su hermano. La situación hará que tengan que unir fuerzas para derrotar a un enemigo inesperado que no dudará en borrarles del mapa si es necesario.

Pensar que Hyams ha podido cambiar algo en su estilo en los últimos años es un error que sólo podemos cometer algunos ilusos, y más aún cuando echamos un vistazo a los últimos títulos de su filmografía, espantos donde los haya. Podemos agradecer, sin duda, que el film vaya directo a lo que quiere contar tras una corta y precisa presentación de personajes y situaciones centrales, y también podemos agradecer que en el intento no nos aburran, algo que ya sería el colmo. El hecho de ver a Jean-Claude Van Damme haciendo de villano de la función con un peinado que puede recordar al Javier Bardem de ‘No es país para viejos’ (‘No Country For Old Men’, Joel & Ethan Coen, 2007) o ‘Skyfall’ (id, Sam Mendes, 2012) puede chocar al inicio, pero termina cansando por reiteración del personaje en sí. Es inteligente, más culto que el resto —lo de las plantas no tiene precio— y muy, muy perverso. Lamentablemente el personaje no evoluciona y termina siendo un cliché en sí mismo. Y eso que hablamos del más interesante de la función.

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‘Cerco al enemigo’ posee no pocas secuencias de peleas, destacando sobremanera el instante en el que Xander se deshace de dos policías poco menos que estúpidos en el medio del bosque, o la posterior contra el ex-militar, que tendrá oportunidad de sacar de nuevo sus dotes para el combate, que tiene lugar entre las ramas de dos grandes árboles y que Hyams filma de noche para deleite de los amantes de los jueguecitos de iluminación nocturna. Orlando Jones, que deja de lado su vena cómica —si es que la tuvo alguna vez—, tiene oportunidad de lucirse en las mismas artes de lucha en peleas no demasiado llamativas. Me sobran momentos como el de la casa del anciano, insulsa y estirada para rellenar la trama, y que sólo sirve para que veamos cuan malvado es el rol de Van Damme.

La película se estrenó en nuestro país directamente en un pase televisivo, y su estreno en pantallas estadounidenses es el próximo mes de enero y de forma limitada, una muestra de la confianza que la distribuidora debe tener en el evento, destinado únicamente a los fans del actor. En cualquier caso, la economía narrativa no está mal y ver al actor en un rol distinto al que nos tiene acostumbrados puede tener su coña. Nada más y nada menos.

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