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'Las chicas del cable': la temporada 5 de la serie de Netflix estira el chicle con las aventuras de las telefonistas en la Guerra Civil
Críticas

'Las chicas del cable': la temporada 5 de la serie de Netflix estira el chicle con las aventuras de las telefonistas en la Guerra Civil

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'Las chicas del cable' es la primera serie española de producción propia de Netflix y, aunque no ha tenido la repercusión de otros títulos como 'La casa de papel' o 'Élite', poco a poco se ha ido afianzando como uno de los pesos pesados patrios de la plataforma. No empezó mal: ambientada en la 2º República, contaba la vida de un grupo de trabajadoras de la primera compañía nacional de telefonía.

Pero, según han ido avanzando las temporadas, la trama se ha ido complicando de manera poco creíble hasta llegar a esta (mala) sorpresa final. Bueno, de final nada: lo que han estrenado hace poco (14 de febrero) ha sido la primera parte de la quinta temporada. El auténtico desenlace de la serie no estará disponible hasta el próximo verano.

Dividir las temporadas es una práctica habitual de Netflix. La plataforma suele rodarlas de dos en dos, de ahí que normalmente veamos noticias de que determinada serie ha sido renovada "por un par de entregas más". Un truco de marketing que, aunque de momento les está dando resultado, con 'Las chicas del cable' resulta artificial y más estirado de la cuenta. Si no estás al día con la serie no sigas leyendo porque hay SPOILERS a partir de aquí...

La cuarta temporada terminó muy arriba: con la trágica muerte de Ángeles (Maggie Civantos) y la promesa del resto de amigas de que cuidarían de su hija. Lidia (Blanca Suárez) decide marcharse a Nueva York para proteger a su hija de la villana de la serie (Concha Velasco) y tanto Marga (Nadia de Santiago) como Carlota (Ana Fernández) se quedan en Madrid, pero reinventándose profesionalmente: la primera abre una gestoría con Pablo (Nico Romero, que junto a Nadia de Santiago son los mejores intérpretes de la serie) y la segunda prueba suerte en el periodismo.

Reunión de viejas amigas

Las Chicas Del Cable

En la quinta entrega hay un salto temporal de siete años: en España ha estallado la Guerra Civil y Lidia se ve obligada a volver de Nueva York para rescatar a Sofía (Denisse Peña, la que fuera una de las niñas de 'El Internado'), la hija de Ángeles, que se ha unido al frente republicano para luchar.

Pero no lo hará sola: en su vuelta a Madrid reclutará a sus amigas, que forman una suerte de Vengadoras más próximas a 'El secreto de Puente Viejo' que a los superhéroes de Marvel. Las chicas vuelven a ser una piña, y no dudan en ayudar a Lidia en su misión.

Pero claro, tendrán todo tipo de impedimentos: desde un comandante del bando republicano con el que (ejem) tienen rencillas del pasado, a un periodista norteamericano al que tienen que chantajear para que les ayude. Empieza entonces una espiral de líos, una especie de cadena de favores que no hace otra cosa que complicarlo todo y alejar al espectador del cometido real de la temporada.

Y todo, envuelto en un atrezo de cartón piedra que simula una contienda bélica y que resulta bastante naíf si se compara con otras recreaciones televisivas y cinematográficas de la Guerra Civil. Hacen falta algo más que polvo, unos cristales rotos y unos sacos de arena a los lados de la calle para recrear el avance y la victoria del bando nacional en Madrid, en 1939.

Un nuevo personaje para animar el final de 'Las chicas del cable'

Como en todas las series, es necesario ir introduciendo nuevos personajes según avanza la trama. En esta primera parte de la quinta temporada hemos conocido a James Lancaster (Alex Hefner), el periodista estadounidense que primero les pondrá todas las trabas posibles para ayudarlas pero que, finalmente y, oh, sorpresa, se vuelca con el problema de las chicas.

De su papel, que viene a ser el típico canallita (siempre negaré haber escrito esta palabra) mujeriego y con tendencia a beber más de la cuenta pero que en el fondo es un genio y tiene buen corazón, resulta chocante ver cómo un supuesto reportero de los años 30 ya usa expresiones como fake news.

Esta media temporada ha tenido todas las chifladuras posibles: desde falsos entierros hasta encuentros casuales con tus mejores amigas en un portal en plena guerra, y ha terminado como todas las mid-seasons: sirviendo de entradilla para el desenlace, que también será el punto y final de la serie.

Con un plot twist en el último minuto que intenta impactar pero que a estas alturas es más cómico que otra cosa y con la inesperada muerte de uno de los principales actores de la serie, tendremos que esperar hasta el verano para ver en qué acaban las aventuras de estas telefonistas reconvertidas en aventureras, en espías y en lo que surja.

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