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Ciencia-ficción: 'The Trollenberg Terror' de Quentin Lawrence

Ciencia-ficción: 'The Trollenberg Terror' de Quentin Lawrence
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Para dar inicio al especial sobre ciencia-ficción he elegido un film a día de hoy poco conocido, perteneciente a la siempre interesante cinematografía británica de los años 50 y 60, de la que en aquella época salieron muchas y atractivas cintas de género, gracias sobre todo a la mítica Hammer. El éxito de films como 'El experimento del Dr. Quatermass' ('Quatermass', Val Guest, 1955) disparó el interés por la ciencia-ficción o Sci-Fi, los extraterrestres, los avances científicos y las invasiones. 'The Trollenberg Terror' (id, Quentin Lawrence, 1958) es una de esas películas surgidas a raíz de la mencionada, y que en su distribución en USA adoptó el título que veis en la imagen, 'The Crawling Eye', recortando además metraje del film por absurdas razones.

Lawrence fue un director cuya carrera estaba prácticamente enfocada a la televisión. De hecho la película es la adaptación cinematográfica de una serie de televisión de dos años antes, cuyos episodios fueron dirigidos por Lawrence. 'The Trollenberg Terror' no es una gran película pero posee elementos de sobra para tenerla en cuenta, sobre todo ese guión del excelente Jimmy Sangster —una de las perlas en la nónima de la Hammer— y que sirvió de inspiración al maestro John Carpenter para películas como 'La niebla' ('The Fog', 1979), la cual recoge la atractiva idea de una niebla amenazadora que oculta algo terrible. Lo mismo podríamos decir sobre la obra maestra de Frank Darabont 'La niebla' ('The Mist', 2007).

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(From here to the end, Spoilers) En lo alto de un pueblo suizo unos científicos descubren una extraña nube que parece tener autonomía propia y está causando algunas muertes entre los montañeros que escalan a la cumbre. En un observatorio están convencidos de que la misteriosa niebla oculta en realidad vida alienígena que de alguna forma está intentando invadir nuestro planeta. Las bajas temperaturas son en principio propicias para ellas, pero pronto comenzarán a bajar hacia el pueblo demostrando que pueden adaptarse a cualquier hábtitat. Esa es, en líneas básicas, la trama de la película la cual propone en su desarrollo situaciones de lo más interesante y algunos momentos de buen suspense. Y con una de las máximas más tarde aplicadas en film tan famosos como 'Alien' (id, Ridley Scott, 1979) o 'Tiburón' ('Jaws', Steven Spielberg, 1975), que tardan en mostrar el peligro.

Dicha decisión, que en su estreno americano fue anulada por culpa del ridículo remontaje que sufrió el film, acrecenta sin duda todo el misterio que rodea a la niebla y lo que oculta. Hasta bien entrada en materia la película parece más un film de terror que de ciencia-ficción. El prólogo, o ese montañero que desaparece para más tarde matar a otros dos y reaparecer en el pueblo con siniestras intenciones se acerca más al terreno del pyscho killer. Sin embargo las delirantes y hasta cierto punto divertidas explicaciones —recordemos que son los años 50— centran de alguna forma el relato, y la ingeniosa pluma de Sangster juguetea con los géneros logrando algo que parece imposible, captar nuestra atención por algo que a simple vista resulta ridículo.

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La puesta en escena de Lawrence no pasa de correcta con algunos momentos realmente inspirados en cuanto a planificación e iluminación —la fotografía está a cargo del famoso productor en aquellos años Monty Berman—, como por ejemplo la secuencia en la que un personaje escapa de una celda en la que se encuentra recluido —puro terror— o la primera aparición de un alien, escena que si no es vista con perspectiva no será disfrutada como el auténtico momento schock que es en el relato. Con limitados efectos especiales, y que evidentemente son cutres, Lawrence consigue una parte final algo divertida, aunque hay que poner mucho de uno para creerse sin reservas ese final con un avión bombardeando el lugar.

A destacar entre los actores la labor de Janet Munro como mujer de extrema sensibilidad —trabaja realizando números de telepatía— y que supone un peligro para los alienígenas. El poder de la mente, tema muy habitual en la ciencia-ficción, aplicado con inteligencia también en el retrato de los aliens, ya que estos decapitan a sus víctimas para comerse el cerebro o utilizan sus cuerpos ya muertos como armas asesinas. Delirante, divetida, con mucha locura en su argumento pero muy disfrutable.

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