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Cómic en cine: 'Blade', de Stephen Norrington

Cómic en cine: 'Blade', de Stephen Norrington
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La última vez que hablamos de Marvel por estas líneas, las aspiraciones cinematográficas de La Casa de las Ideas estaban cuanto menos, hundidas: el sonado fracaso de 'Howard...un nuevo héroe' ('Howard the Duck', Willard Huyck, 1986), y la ausencia de distribución de los filmes del Capitán América y el Castigador en territorio estadounidense —unido a lo fallido de aquellos Cuatro Fantásticos producidos por Roger Corman— ponían de manifiesto que de querer obtener éxitos en la gran pantalla, mucho tenía que cambiar en el seno de los estudios.

Y así transcurriría cerca de un lustro en el que el movimiento más llamativo de la compañía de cara a trasladar sus personajes a celuloide fue el piloto de una pretendida serie de televisión centrada en el grupo mutante 'Generación-X' que, pretendiendo aprovechar el tirón de éste en los cómics, resultó, como podéis imaginar, otro fracaso convertido con los años en una curiosidad —¿alguien ha dicho malsana?— que aquellos con ganas de flagelarse pueden ver aquí.

Con una situación en principio tan adversa a los intereses de la empresa, resulta cuanto menos curioso que el personaje que finalmente supuso la piedra de toque sobre la que apoyar la fundación definitiva del Universo Marvel Cinematográfico fuera uno de esos que podríamos denominar "menor", un secundario de diversas cabeceras que, aún contando a sus espaldas con una trayectoria editorial de dos décadas, no había conseguido serie propia hasta mediados de los noventa.

El semi-vampiro que mataba chupasangres

Blade comic

Nacido de la imaginación de Marv Wolfman, uno de los guionistas fundamentales a la hora de entender el cómic de superhéroes estadounidense, y el talento gráfico del legendario Gene Colan, la primera aparición de Blade se produjo en 1973 en las páginas de la mítica 'Tomb of Dracula', introduciendo en su número 10 a un cazador de vampiros afroamericano que se enfrentaba al chupasangres por excelencia gracias a sus habilidades físicas y a la única ventaja que le otorgaba el hecho de ser inmune a la mordedura de las criaturas de la noche.

Yendo de aquí para allá, desapareciendo por prolongados períodos de tiempo, y granjeándose poco a poco las simpatías del los lectores, Blade no contará con cabecera propia, como decía más arriba, hasta 1994, año en el que se edite 'Blade: Vampire Hunter', una serie de diez números en la que comenzaban a explorarse más posibilidades acerca del personaje pero que aún no recurriría a las capacidades sobrehumanas del mismo, ya que éstas se introducirían en las páginas de los cómics a resultas del éxito del filme.

Pero la suerte editorial nunca ha estado del lado de Blade, y su recorrido en la página impresa no ha pasado de diversas miniseries e intentos frustrados por la parquedad de las ventas de conseguir poner en pie un par de series regulares. De ahí que, cuando Marvel anunció que su siguiente apuesta para la gran pantalla iba a ser una traslación de las aventuras del cazavampiros, muchos fuimos los que arqueamos las cejas sorprendidos por el movimiento de los estudios.

Marvel comienza su recuperación

Blade 1

Pero la decisión de que 'Blade' (id, Stephen Norrignton, 1998) fuera la apuesta que determinaría de una vez por todas el futuro de Marvel en el séptimo arte no era fruto de la casualidad, sino más bien de una serie de circunstancias que hacían prácticamente inviable adaptar cualquiera de los pesos pesados de la editorial, llámense éstos Spider-man, franquicia mutante —el primero envuelto en constantes litigios judiciales, la segunda hundida tras el fracaso del citado piloto de 'Generación-X'—, Capitán América, Cuatro Fantásticos, Daredevil o Hulk.

Con la situación tan adversa en la que se encontraban las armas más contundentes de cara a garantizar un buen taquillaje, y decidido como estaba a que Marvel recuperara el tiempo perdido, Avi Arad buceó en el panteón de personajes de la editorial hasta dar con ese vampiro que, dado el buen funcionamiento que en aquella década habían tenido tanto la adaptación del 'Drácula' de Bram Stoker por parte de Francis Ford Coppola como la de 'Entrevista con el vampiro' de mano de Neil Jordan, podía suponer, al menos sobre el papel, un éxito más o menos garantizado.

Pero esta idea de llevar al personaje a la gran pantalla no era novedosa, y desde los 70, diversas fueron las tentativas que, a través de los años, apuntaron a actores como Richard Roundtree, Denzel Washington o Lawrence Fishburne —éstos dos últimos firmes candidatos a protagonizar la cinta que hoy nos ocupa— para encarnar al cazador de vampiros, concretándose finalmente el equipo creativo que sacaría adelante la producción en tres nombres fundamentales: New Line, Stephen Norrignton y Wesley Snipes, probablemente la personalidad que más determinaría el devenir del filme.

'Blade', una película de Wesley Snipes

Blade 2

Protagonista, productor y coreógrafo de la película, Snipes es tanto lo mejor como lo peor de 'Blade', compartiendo el segundo de tales honores con el guión del infame David Goyer, un "tipo" al que jamás deberían haber dejado acercarse a todo aquello que oliera a adaptación de cómic —con la salvedad, claro está, de cierta trilogía con hombre murciélago de por medio— y que aquí, aunque aún no llegue a las cotas que demostrará más tarde, ya apunta maneras con un libreto "cogido con pinzas".

Tomando elementos de aquí y allá de la mitología tebeística del personaje, introduciendo a un personaje —el protagonizado por Kris Kristofersson— que había aparecido en la serie de animación de 'Spider-man', alterando a otros como Deacon Frost, el vampiro interpretado por Stephen Dorff y cambiando por completo a Blade para convertirlo en un medio vampiro con la práctica totalidad de las habilidades de éstos pero sólo una de sus flaquezas, la sed de sangre, Goyer presentaba a un protagonista plenamente adaptado a los tiempos de la producción.

Y así, enfundado en su traje de cuero —ese tejido que después 'Matrix' (id, Larry y Andy Wachowski, 1999) pondrían tan de moda en el cine de ciencia-ficción y que tanto determinaría el aspecto de los mutantes en la gran pantalla—, y con las hieráticas maneras de Snipes, que se moverá en escenas de lucha todo lo bien que queráis, pero como actor es una escultura de bronce; 'Blade' cuenta con el buen hacer de Norrington y una acción que no da descanso para estar del lado positivo, al menos en lo que un servidor respecta— en el amplio mundillo de las adaptaciones de cómic.

Blade 3

A su favor, al margen de ritmo y de unas secuencias de acción que jalonan el argumento en los momentos precisos en los que éste las necesita, el protagonismo de Deacon Frost, un vampiro que está de vuelta de todo y cuya chulería autoconsciente y no exenta de ironía hace que Dorff aventaje en carisma al resto de sus compañeros de reparto, algo poco complicado si consideramos que, al margen de Snipes y de Kristofersson, el otro miembro relevante del mismo es el sufrido florero al que encarna N'Bushe Wright, un personaje que, de no ser por su relevancia en el devenir de ciertos acontecimientos, habría sobrado por completo.

En su contra, como ya he comentado, el que el guión de Goyer no sea más que una mera excusa para justificar las secuencias "molonas" en las que Snipes luce palmito y habilidades físicas, desaprovechando el escritor la oportunidad que se brinda a sí mismo de haber incidido más en aquello que se apunta pero no se termina de desarrollar, esa otra sociedad que es la vampírica que controla el destino de la humanidad y que podría haber dado mucho más de sí en manos más habilidosas que las de aquél que perpetrará la tercera entrega de la trilogía que arranca con este filme.

No obstante, lo entretenido en términos generales del filme supondrá el apoyo suficiente para que 'Blade' "triunfe" en taquilla con sus 131 millones de recaudación a nivel mundial, 70 de los cuales se recogieron en suelo estadounidense, cubriendo de sobra los 45 millones de inversión y dando pie a Marvel y a New Line para dar luz verde a una secuela que, de la mano de Guillermo del Toro, llegaría cuatro años más tarde. Yo hablaré de ella en unos meses, para los impacientes, aquí van las líneas que le dedicó mi compañero Pablo.

De nuevo, si queréis saber mucho más sobre esta y el resto de las cintas que han llegado a formar parte del Universo Cinematográfico de Marvel, haceos con este espléndido libro. No os arrepentiréis.

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