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Cómic en cine: 'Mystery Men', de Kinka Usher

Cómic en cine: 'Mystery Men', de Kinka Usher
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Aunque el éxito de 'Blade' (id, Stephen Norrington, 1998) había borrado parcialmente el desagradable recuerdo de las insufribles cotas que el cine de superhéroes había alcanzado con 'Batman y Robin' ('Batman & Robin', Joel Schumacher, 1997), la herida abierta por la horrible cuarta entrega de la saga del hombre murciélago no estaba aún cerrada, y una apuesta como los 'Mystery Men' (id, Kinka Usher, 1999) que hoy ocupa nuestro tiempo era tan arriesgada que resultan más que obvias las razones por las que la tercera producción de Dark Horse Entertaiment para la gran pantalla fuera el fracaso que fue.

Poco importaba que la cinta dirigida por Kinka Usher fuera un divertimento alocado y elocuente orientado a servir de clara parodia al género de los tipos con mallas ante la negativa del público a aguantar otro espectáculo kitsch lleno de colorido y de vocación claramente burlesca, algo que no le había funcionado nada bien al filme de Schumacher y que iba a pasar factura a una producción que, sufragada con 68 millones de dólares, se estrelló en la taquilla estadounidense con una paupérrima recaudación de 33 millones que no hacen justicia a lo absurdo de una cinta que nunca se toma en serio a sí misma.

Mystery Men 1

Y nada mejor para captar dicha intención que hacer un repaso somero por algunos de los personajes que conforman la alineación de este grupo de vigilantes de Champion City que tendrán que hacer frente a la ominosa amenaza de Casanova Frankenstein —ya sólo el nombre es capaz de provocar la risa—, un villano interpretado con su habitual sorna por Geoffrey Rush que, junto a Tony P. y sus Disco Boys, que adoran la música de los Bee Gees, pretenden obliterar la ciudad con un mecanismo del juicio final que altera de forma letal la realidad.

Para detener los planes de Casanova, tenemos a un grupo que en su formación inicial cuenta con Mr. Furious, un héroe que supuestamente no puede controlar una ira que lo hace invencible —enfásis en supuestamente— y al que pone rostro Ben Stiller; The Shoveler, un hombre de familia que tiene una especial habilidad para repartir estopa con una pala y que en el rostro de William H.Macy no podría ser más creíble y, por último, The Blue Raja, un Hank Azaria que es letal lanzando tenedores y cucharas y que habla con acento inglés cuando sale a luchar contra el crimen de su ciudad.

Junto a otros "héroes" tan peculiares como los interpretados por Paul Reubens, cuyo poder es expulsar unos gases gastrointestinales letales, o el de Jeanne Garofalo, poseedora de una bola de bolos que, con el cráneo de su padre dentro, es capaz de derribar lo que se le ponga por delante, los 'Mystery Men' aparecieron, aunque no de la forma en la que los vemos aquí, en las páginas de 'Flaming Carrot', una de las series independientes más exitosas de Estados Unidos y que, hasta la fecha, ha sido galardonada con tres premios Eisner, uno correspondiente a mejor serie regular, y dos a la mejor de humor.

Mystery Men 2

Como decía, la conexión de 'Mystery Men' con 'Flaming Carrot' es casi testimonial y se reduce a la aparición de algunos de los personajes del cómic, inventándose Neil Cuthbert y Bob Burden en el guión, y Kinka Usher como capitán al mando del equipo creativo, un diseño para Champion City que tiene demasiados lugares comunes con la Gotham que veíamos en 'Batman y Robin', mostrando la cinta una ciudad abigarrada y plagada de rascacielos imposibles por cuyas calles parece que van a aparecer en cualquier momento los pezones del traje del hombre murciélago.

Pero más allá de las similitudes estilísticas, es mucho lo que separa a 'Mystery Men' de la infumable cuarta parte de la saga de Batman. Para empezar, la dirección de Usher, aunque no sea ninguna maravilla del séptimo arte y diga muy poco en su favor que este haya sido el único filme que ha dirigido en su carrera, es bastante más resultona que la de Schumacher, y su narrativa no resulta tan confusa como ni aturrullada como sí lo hacía aquella que el director de 'Última llamada' ('Phone Booth', 2002) plasmaba un par de años antes.

Comparaciones aparte, Usher sale muy bien parado de una cinta que, ya sea por su acción directa, ya por lo que los guionistas ponen en juego —los diálogos son como poco desopilantes— encuentra su mejor baza en las interpretaciones de la totalidad de su reparto, que logran hacer creíbles hasta las más imposibles líneas que los escritores plasman en el libreto, que no son pocas, y tanto Stiller, como Hazaria, H. Macy, Garofalo, Rush, Reubens —que, sorprendentemente, no está insoportable—, Greg Kinnear o Wes Study se ganan las simpatías del espectador con unos personajes que no hubiera estado nada mal volver a ver en la gran pantalla.

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