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'El cuadro': un ameno estudio detectivesco sobre los misterios de la obra maestra de Velázquez
Críticas

'El cuadro': un ameno estudio detectivesco sobre los misterios de la obra maestra de Velázquez

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Broma. Juego. Historia. Fantasía. Más de trescientos sesenta años después, Las Meninas sigue siendo un placer inagotable y una fuente interminable de teorías sobre la verdad detrás y bajo la pintura. En un año que ha servido para recuperar la figura de Goya, que no el cráneo, en el fenomenal 'Oscuro y Lucientes', Velázquez es el último en subirse al carro del documental artístico con la interesante 'El cuadro', un ameno estudio en clave detectivesca de los misterios detrás de Las Meninas.

El precio de la nobleza

A lo largo del (un tanto excesivo) metraje de 'El cuadro', Andrés Sanz hará desfilar a una serie de "sospechosos habituales" por la sala de interrogatorio en la que se formulan distintas hipótesis sobre el sentido de la obra maestra de Velázquez. ¿Era una revancha contra Rubens? ¿Qué mensaje se oculta en la habitación de Las Meninas?

Con la discreta colaboración de Eusebio Poncela, el director apuesta todo a una sucesión de expertos en la materia. Historiadores estadounidenses; los conservadores del Museo del Prado Manuela Mena, Javier Portús y Matías Díaz Padrón; el historiador del arte Fernando Marías; el académico Félix de Azúa; el crítico Francisco Calvo Serraller (a quien va dédicado el documental tras su fallecimiento el año pasado) y los expertos del Metropolitan Museum de Nueva York Keith Christiansen y Michael Gallagher o el pintor Antonio López son algunos de los invitados a exponer sus teorías.

La narración se beneficia de las secuencias stop motion que recrean la estancia de la obra a través de las pinturas y las fuentes históricas. Ahí reside el otro gran protagonista del documental. Para ello se crearon más de cuarenta maquetas y figuras que recrean un mundo animado que nos sitúa en la parte oculta de Las Meninas para así indagar en sus pistas y secretos, con el fin de entender sus mayores misterios. Resultan especialmente impactantes los que se basan en los invitados al interrogatorio artístico.

A través del espejo

Uno de los aspectos que más llama la atención del documental es el enfrentamiento ideológico de los testigos. Entre Madrid y Nueva York, algunas de las teorías que se manejan unos se estrellan contra los firmes muros de convencimiento de otros, como el interesante episodio de las radiografías del cuadro, otro aliciente más para la conjetura.

Critica El Cuadro 3

En paralelo a este fuego cruzado y riquísimo debate académico, el documental ofrece además la visión del propio cineasta, obsesionado con la pintura de Velázquez desde la infancia. Así, Sanz crea su propia narrativa al situar a los participantes en un escenario artificial que los traslada a otra realidad a través de un espejo: una sala de interrogatorios en la que los entrevistados, con su testimonio, irán dando las pistas para resolver el enigma de una obra eterna.

Cada uno puede sacar sus propias conclusiones, o incluso no sacar ninguna y limitarse apreciando la grandeza literal y metafórica, simbólica y de cualquier tipo, de una obra majestuosa desde sus medidas. Sus 3.18 x 2.76 metros llenos de genialidad llevan llenando museos cuatro siglos. Tal vez nosotros seamos el verdadero misterio a ojos de sus protagonistas. Quién es toda esa gente que no deja de mirar y nunca es la misma. 

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