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David Cronenberg: 'La zona muerta', el héroe melancólico

David Cronenberg: 'La zona muerta', el héroe melancólico
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¿Bendecido? ¿Sabes lo que Dios hizo por mí? ¡Me lanzó un camión y me envió a ninguna parte durante cinco años! Cuando desperté, mi chica se había ido, mi trabajo había desaparecido, mis piernas prácticamente no sirven para nada… ¿Bendecido?

(Johnny Smith)

Habíamos dejado el especial dedicado a David Cronenberg en ‘Videodrome’ (1983). Lo recuperamos hoy, meses después (pido disculpas por ello), para hablar de otra de las películas más conocidas del cineasta canadiense, una obra que ha sido y seguirá siendo muy citada, pues hay en ella ideas e imágenes muy poderosas e inteligentes (de las adaptaciones de Stephen King más aplaudidas, junto con ‘Carrie’, ‘El resplandor’ y ‘La niebla’). Cronenberg tuvo que lidiar desde el principio de su carrera con presupuestos muy limitados, pero ello no fue un impedimento para tratar los temas que más le interesaban, ni para componer las escenas que surgían en su cabeza, así que siempre recurrió al ingenio, y a la sugerencia, a la capacidad del espectador para imaginar más allá de lo que se muestra, y de esta manera, sentirlo con mayor intensidad. Por el contrario, muchos cineastas actuales basan todo en costosas imágenes de impacto inmediato, tratando al público como meros borregos que pagan una entrada.

Y digo esto porque ‘La zona muerta’ (‘The Dead Zone’, 1983), al igual que las anteriores ‘Scanners’ (1981) y ‘Videodrome’, pueden ser vistas perfectamente como los antecedentes de las mejores propuestas del moderno cine de superhéroes. Esas que, ambientadas en escenarios cotidianos y urbanos (una de las constantes en la filmografía del canadiense), apuestan más por los personajes y sus conflictos interiores, por el lado humano de los seres fantásticos, en lugar de centrarse en el espectáculo de los efectos visuales y la violencia estilizada. Hay en concreto una película que a mí me resulta imposible no asociar con ‘La zona muerta’, y es ‘El protegido’ (‘Unbreakable’, 2000) de M. Night Shyamalan, que en mi opinión es una completa maravilla (muy superior a la que nos ocupa). Lo curioso es que Shyamalan divide a Johnny Smith (Christopher Walken) y le entrega su excepcional habilidad a David Dunn (Bruce Willis) mientras que Elijah Price (Samuel L. Jackson) se queda con el oscuro atuendo y el bastón. No he visto aún ‘Más allá de la vida’ (‘Hereafter’), pero he visto semejanzas en el tráiler y estoy deseando comprobar los parecidos con el noveno trabajo de Cronenberg.

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Cuenta el cineasta que ‘Videodrome’ supuso en cierta manera un punto y aparte en su carrera. Toda la producción de la película había sido muy dura, y el canadiense necesitaba un descanso, enfrascarse en un proyecto menos personal, que no exigiera tanta dedicación. Entre otros títulos le ofrecieron encargarse de ‘El retorno del jedi’ (también a David Lynch), pero finalmente no se llegó a un acuerdo. La adaptación de ‘La zona muerta’, la sexta novela de Stephen King, le llegó de rebote; en un primer momento, iba a ser Stanley Donen quien la trasladara al cine, pero el proyecto se canceló y los derechos cayeron en manos del famoso productor Dino de Laurentiis (recientemente fallecido), que rechazó varios guiones antes de ceder el proceso creativo a su socia Debra Hill, siendo ésta la que finalmente encontró en Cronenberg al director que estaban buscando. A él tampoco le gustaron los libretos que había disponibles (uno de ellos firmado por el propio King), por lo que decidió reescribir el que le pareció más interesante, junto a su autor, Jeffrey Boam. Era un encargo y la historia no había salido de sus entrañas, pero Cronenberg necesitaba implicarse en la escritura para sentirse cómodo con el material, para empezar a hacerlo suyo.

‘La zona muerta’ se centra en John Smith, un nombre de lo más corriente para un hombre corriente (lo que viene a subrayar la arbitrariedad del don, o la maldición, que recibirá más adelante), y desde el mismo arranque se nos anticipa que la suya será una historia oscura y tenebrosa. Smith, profesor de literatura, habla irónicamente a sus alumnos sobre el próximo libro que tratarán en clase, ‘La leyenda de Sleepy Hollow’: “Os gustará, va de un profesor que es perseguido por un demonio sin cabeza“. Casi parece que se dirige al público. Aunque al protagonista de ‘La zona muerta’ no lo perseguirá tal cosa, sí será comparado con un demonio, una vez que adquiera la excepcional facultad de ver el futuro, y el pasado, de la gente que toca con sus manos. Como es habitual en el cine de Cronenberg, el personaje sufrirá una profunda transformación (a partir de un accidente automovilístico, al igual que en ‘Rabia’) y se resistirá a asumirla, a considerar indeseable su nueva condición. El cambio en Smith es brutal, tanto interior (su nueva sensibilidad y el precio que ha tenido que pagar por adquirirla cambian su carácter por completo) como exteriormente (la cojera y ese atuendo que le hace parecer un cuervo, lo que no puede ser casual, pues recita pasajes de ‘El cuervo’ de Poe como si hablaran de sí mismo).

Un acierto del relato es establecer un claro contraste entre la vida que posee Smith antes del accidente (que sin ser maravillosa es justo la que él deseaba) y la que se encuentra después, al despertar de un coma que le ha apartado del mundo durante varios años. Esto permite entender perfectamente al protagonista y por qué no desea aceptar su nueva realidad, por qué lo ve como una desgracia, sintiéndose tan solo y amargado. En muchas películas se hace mal, nos presentan un argumento inverosímil en el que el personaje tarda demasiado en reconocer sus nuevas habilidades (en el caso del cine fantástico), su nuevo propósito (en el de acción o aventuras) o su nueva pareja (en el cine romántico), cuando hemos visto que partía de una situación problemática o indeseable. Smith era feliz, pero tras el incidente (llega a sugerirse que es causado por Dios) es ya otra persona con otras circunstancias, y debe adaptarse. Enseguida descubre que tiene el poder de ver cosas que no están al alcance de los demás, pudiendo prevenir o ayudar a las personas que aparecen en sus visiones. En cierta manera, como comprende pronto, es también ayudarse a sí mismo, pues comparte el sufrimiento de las víctimas como si fuera propio. No puede ver y escapar.

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Podría decirse que ‘La zona muerta’ es dos películas en una. Smith deberá hacer frente a dos graves situaciones, algo que Cronenberg aprovecha para dividir el relato en dos partes, dotando a cada una de un tono y una atmósfera particular. A priori, es una idea interesante, pero el resultado es que rompe totalmente el ritmo de la narración, la estructura es demasiado brusca, y una vez que se ha visto la resolución de la primera aventura del protagonista, cuesta volver a engancharse, con pleno interés por seguir viendo cómo progresa la vida de este trágico superhéroe. Y es que el primer bloque es más inquietante y sórdido, destacando la fotografía de Mark Irwin, en un tramo de investigación criminal que parece adelantar el estilo de psycho-thriller que se hizo famoso tras ‘Seven’ (1995); el segundo es más convencional y esperanzador (más romántico, Smith vuelve a sentirse cerca de Sarah, interpretada por Brooke Adams), pero no por ello menos ingenioso, profundizándose en las responsabilidades del protagonista (sus dudas morales) e introduciéndose a un rival caricaturesco que permite una divertida sátira política.

Como en ‘Videodrome’, el enemigo, Greg Stillson (Martin Sheen), vuelve a tener ese toque de fanático religioso, de falso profeta, siendo venerado por una masa de fieles que no ven más allá de las apariencias y los huecos discursos. Tendrá que ser el solitario y ambiguo Smith (al que le queda de fábula el rostro de Walken), que a lo largo de la película ha sido calificado tanto de obra divina como satánica, quien se sacrifique por los demás, en un desesperado intento por detener un posible apocalipsis. Resulta curioso comprobar que, pese a que Cronenberg y Boam se tomaron muchas libertades trasladando la novela, tanto King como la crítica consideraron que se trataba de una adaptación bastante fiel (al contrario de los que piensan que se debe seguir el original al pie de la letra). Según parece, los pases previos con público fueron muy esperanzadores, pero luego esto no se tradujo en un éxito de taquilla, lo que posiblemente llevó al canadiense a considerar que había realizado un buen trabajo, que no había caído en las redes de lo comercial. Su siguiente trabajo volvería a ponerle a prueba, pero de nuevo saldría victorioso, al demostrar que independientemente de la procedencia o el envoltorio del proyecto, el autor que se lo propone, siempre deja su firma. Hasta la música de Michael Kamen parece compuesta por Howard Shore, esencial en los relatos del canadiense.

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PD: Un último apunte curioso. Casualmente, Walken encarnó posteriormente al demonio de ‘Sleepy Hollow’ en la versión que dirigió Tim Burton, y Sheen fue Presidente de Estados Unidos en la serie ‘El ala oeste de la Casa Blanca’, cargo al que aspiraba su personaje en ‘La zona muerta’.

  • Especial David Cronenberg en Blogdecine:

‘Stereo’

‘Crimes of the Future’

‘Vinieron de dentro de…’

‘Rabia’

‘Fast Company’

‘Cromosoma 3’

‘Scanners… su solo pensamiento podía matar’

‘Videodrome’

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