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'Devil Girl From Mars', la marciana que quería sexo terrestre

'Devil Girl From Mars', la marciana que quería sexo terrestre
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Atención a la sinopsis de 'Devil Girl From Mars': en Inverness, Escocia, ha caído un gran objeto no identificado del cielo en algún lugar del campo. Unos lugareños serán testigos de algo completamente delirante, una nave espacial tripulada por una mujer y su robot ha aterrizado allí. Su misión no es otra que la llegar a Londres para dominar a los humanos, y concretamente a los hombres, ya que éstos empiezan a extinguirse en Marte debido a una guerra de sexos que hubo allí. Como las marcianas no quieren extinguirse necesitan al macho terrestre para que la especie continue con vida. ¿Lo conseguirá? ¿habrá hombres dispuestos a sacrificarse por la Humanidad, teniendo que ir a Marte a... eso?

La película ha salido editada hace unos meses en una colección dedicada a películas de ciencia ficción de los años 50, tanto buenas como malas, haciendo bastante hincapie en productos de serie B que con el paso del tiempo se convirtieron en clásicos. Otros en simpáticas películas agradables de ver, y otros, como el caso que nos ocupa, sería mejor olvidarlos.

Evidentemente estamos ante una película con un presupuesto ridículo, y eso se nota en prácticamente todos sus aspectos. Para empezar los efectos visuales brillan por su ausencia, y los que hay se limitan a representar una nave espacial con la típica forma de platillo volante, pero un poco más gruesa, y enseñarnos un robot cuyos movimientos son los de una torturga y su apariencia la de una lata de hojalata gigante que nada más verlo puedes echarte a reir y no parar jamás. Por supuesto, todo hay que verlo con la perspectiva del tiempo, y si bien hay casos que han sobrepasado con creces el paso del tiempo (como por ejemplo, el fantástico robot de 'Planeta Prohibido', aunque esa película son palabras mayores), en este caso no es así.

Después vemos que toda la acción está reducida a dos escenarios, el interior de una posada y las afueras de la misma, donde la nave espacial ha aterrizado. En ningún momento cambia, salvo los personajes que entran y salen de la historia sin ton ni son, y mientras tanto ¿dónde se meten? Personajes todos ellos muy típicos y tópicos, e interpretados por actores más bien mediocres, aunque entre las actrices podemos encontrarnos con nada más y nada menos que Hazel Court, que se especializaría en cine de terror, convirtiéndose en una auténtica musa del mismo, trabajando posteriormente en cintas de la mítica Hammer, o en algunos de los títulos de Roger Corman basados en relatos de Poe. Aquí interpreta a una mujer que huye de la típica situación de tres, y en medio de la adversidad encontrará al amor verdadero. Desaprovechada totalmente, al igual que el resto del reparto, dando la sensación de que alguno de ellos no sabe ni moverse delante de una cámara.

La puesta en escena de David MacDonald es totalmente pobre y sin personalidad alguna. En algunos casos recurre a cierta resoluciones visuales realmente preocupantes, como ciertos barridos de cámara que hacen creer al despistado espectador que un personaje se haya fuera de la visión de otro, cuando realmente están en el mismo campo visual. Evidentemente, eran otros tiempos, y las filigranas visuales y trucos de montaje de hoy día, eran simplemente un sueño imposible de soñar.

Pero lo que más llama la atención es que de Marte ha venido a invadirnos una sola marciana, y encima suelta una frase en la que dice que su pueblo no confía en que su misión tenga éxito porque la consideran una loca. Para compensar el hecho de que le darían hasta en el carné de identidad y de una patada la mandarían de vuelta a su planeta, a los guionistas se les ocurrió la brillante idea de dotarla de unos superpoderes inimaginables, los cuales no se cansa de demostrárselos a los humanos para que quede bien clarito que los terrestres no tienen nada que hacer. Por cierto, el aspecto de la misma es posiblemente lo mejor de la película, toda enfundada en cuero negro (algo así como una versión femenina de Darth Vader), aunque con una cara de pocos amigos que asusta. Si es que no saben estas marcianas que a los hombres terrestres lo del cuero nos pone, pero los métodos de persuasión para que nos apareemos con ellas no son los adecuados, y es que eso de que nos exterminen me parece que no funcionaría.

Una mala película con la que por lo menos puedes echarte una risas gracias a todas las torpezas de la misma. Y más aún cuando se lo toman en serio, porque si al menos fuese una comedia pues tendría algo más de sentido, pero no es el caso. Sin lugar a dudas uno de los peores títulos de ciencia ficción de aquellos años, en los que también se hacía mal cine. ¿A qué nunca pensásteis que diría eso? Si es que ya os voy conociendo, truhanes.

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