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'El abominable Dr. Phibes': la grotesca historia de una venganza

'El abominable Dr. Phibes': la grotesca historia de una venganza
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‘El abominable Dr. Phibes’ es una de esas joyas de la serie B, una extraña película que mezcla una historia de terror con retazos de humor y todo vestido de un toque kitch, que resulta difícil de calificar. Pero esta producción de 1971 protagonizada por Vincent Price y dirigida por Robert Fuest, es una película que ha conseguido convertirse en una pieza de culto. Tiene todos los ingredientes para ello. Es la historia de una venganza grotesca, macabra, hilarante por momentos y que roza el surrealismo en otros.

Con todo, ‘El abominable Dr. Phibes’ es una película altamente recomendable, que no ha pasado a los anales de la historia del cine como una obra cumbre, pero tiene algo que consigue enganchar, que la hace disfrutable e incluso fascina.

Esta producción de la AIP que tenía contratado a Vincent Price y no precisamente andaban en la mejor situación, fue encargada a Robert Fuest. Un director poco experimentado cuyo principal hito había sido dirigir algunos capítulos de la serie televisiva ‘Los vengadores’. Sin embargo, se sintió atraído por esta extravagante historia que camina entre el terror grotesco y la comedia negra. Y suponemos que mucho tuvo que ver en ello precisamente la inconmensurable presencia de Vincent Price, aunque ya no precisamente en su mejor momento.

‘El abominable Dr. Phibes’, perversa y cómica por momentos

el abominable dr. phibes 2

Por suerte, Fuest aportó suficiente energía e ideas como para modificar el guión original que era aún más desquiciado y estrambótico. Aunque precisamente su trabajo en la serie contenía ese lado visual de tonalidades pop, que otorga a este film un aspecto y acabado interesante y único.

El argumento es realmente llamativo: una historia de venganza de un desfigurado doctor, en el Londres de los años 20, que tras perder a su amada esposa planea acabar con los presuntos culpables, todos ellos miembros del equipo médico que no pudo salvarla. Así el Dr. Phibes, ayudada por la misteriosa Vulnavia pone en marcha su maléfico plan, en la que acaba con sus víctimas basándose en las plagas que azotaron a los faraones egipcios tras esclavizar a los hebreos. ¿Raro? ¿extravagante? Sin duda un buen punto de origen para inspirar a Jigsaw en su saga contemporánea.

En ‘El abominable Dr. Phibes’ también lugar para la perversidad y el sadismo, aunque es cierto que está salpicada –de forma muy bien dosificada– de retazos de humor negro (especialmente en las pesquisas de los detectives encargados del caso). Todo ello ambientado en un escenario, la mansión de Phibes, tan barroco, kitch, surrealista y extraño que uno no puede sino maravillarse del atrevimiento de Fuest y su resultado tan interesante.

Si bien es cierto, sin dejarnos llevar por el aura de fascinación que destila el film, que no deja de ser una cinta inocente en lo narrativo, y que no alcanza cotas de maestría ni mucho menos. Pero quizás esto nunca estuvo planeado alcazarse. Se trata más bien de un intento de parodia al género de terror, pero con suficientes ingredientes grotescos que la convierten en una película única. Véase la forma de ejecutar cada uno de las muertes por no olvidarnos de la banda de autómatas que acompañan musicalmente algunos momentos del Dr. Phibes en su mansión.

Vincent Price, el perfecto Phibes

Por supuesto el personaje tiene suficientes dosis de atractivo y resulta tan bien presentado que le otorga al film ese punto de interés con un villano de gran altura. Aquí Vincent Price tiene gran parte de culpa (sin olvidarnos de la presencia de Joseph Cotten), porque aunque tienen en algún momento al histrionismo, al exceso, es cierto que está muy bien dirigido y contenido en líneas generales, otorgando una presencia muy adecuada para el extraño Dr. Phibes. Tanto como pide un personaje misterioso y sádico. Memorable es la escena inicial cuando vemos al Dr. Phibes tocar su órgano envuelto en su capa negra de forma exagerada con una música solemne. El espectador no termina de saber si resulta suficiente misterioso, o tiende a la comicidad. Precisamente ese el punto en el que se mueve el film y del que sabe sacar partido.

Ahora bien, todo sea dicho, Fuest hace todo lo que puede con una historia semejante, pero si imaginamos algo así en manos de algún director de más enjundia y talento (se me ocurre Roger Corman), seguramente el resultado hubiese sido distinto. Y a lo mejor también nos hubiera privado de esa ambigüedad del film, del baile entre el terror y el delirio, entre el misterio y la comedia. De ese aspecto inconfundible y de algunos toques de humor elegante y negrísimo.

Repito, ‘El abominable Dr. Phibes’ no es una cinta de grandes vuelos. Es una película con carencias en el ritmo, pero suficientemente ingeniosa y extraña, simpática y divertida como para que se pase en un suspiro. Por cierto, que de su éxito salió una secuela que es mejor olvidar.

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