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'El Autoestopista', el cine negro según Ida Lupino

'El Autoestopista', el cine negro según Ida Lupino
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La maravillosa Ida Lupino tiene su lugar merecido en la historia del cine gracias a interpretaciones en clásicos como las inolvidables 'La Pasión Ciega', 'El Último Refugio', ambas del gran Raoul Walsh, o 'El Lobo de Mar', de Michael Curtiz. Pero también destacó, aunque menos, como directora de cine, habiendo realizado una serie de títulos menores, que no obtuvieron demasiado éxito, aunque el paso del tiempo ha elevado alguno de esos títulos, como el que nos ocupa, a la categoría de culto. Lo que sí es cierto, es que son películas bastante difíciles de encontrar, menos 'El Autoestopista', que recientemente acaba de ser editada en una colección titulada cult film noir collection, distribuida por Llamentol, que AVISO IMPORTANTE, el dvd es probablemente el peor dvd que un servidor haya comprado jamás, la calidad es absolutamente lamentable, quitada muy probablemente de un vhs antiguo. Evidentemente para verla llega, y siempre es preferible a no verla, pero lo digo para todos aquellos que pensáis gastaros vuestro dinero, que os lo penséis.

El argumento es bien sencillo, y muy probablemente sirvió de inspiración a cierta película también de culto de los años 80, 'Carretera al Infierno', de la que precisamente han hecho un remake aún inédito en nuestras salas. Un misterioso autoestopista va matando a todo aquél que le recoge. Pronto será recogido por una pareja de amigos que se han ido de fin de semana, y entre los tres se establecerá un peligoroso juego de superviviencia en el que manda aquel que tenga una pistola. Las autoridades, mientras tanto van estrechando el cerco del insaciable asesino.

La película está realizada con muy pocos medios, tres actores principales, un cohe, mucho desierto, y un argumento que son prácticamente tres líneas, más unos ajustados 70 minutos de duración. Lupino sorprende en la utilización de todos esos elementos, exprimiéndolos al máximo, y hasta donde la simplicidad de la historia le permite. Conocedora a la perfección del ambiente de cine negro, gracias a todas las películas que protagonizó, viste al film de un ambiente opresivo muy conseguido, jugando con la luz tanto en las escenas nocturnas, que son numerosas, como las hechas a la luz del día, donde la presencia del desierto parece un personaje más.

Los tres actores principales se compenetran a la perfección, aunque quien se lleva la palma es William Tallman, componiendo un personaje fascinante lleno de maldad y en momentos bastante terrorífico. Atención a cierto detalle argumental que tiene que ver con uno de sus ojos, de una sencillez increíble y de resultados extraordinarios. A su lado, el eterno secundario Edmond O´Brien, que trabajaría a las órdenes de Lupino en otra película más, quizá no está tan bien como en otras ocasiones, pero su sola presencia llega. Y por último, Frank Lovejoy, quizá el peor de los tres, sin resultar malo.

Una buena película, que merece la pena ser descubierta y reivindicada, con la que se pasa un rato fantástico a pesar de algunas cosas, como su secuencia final, un poco ridícula, o que en ciertos momentos la economía de medios pesa demasiado sobre la película. Aún así, ya les gustaría a muchos directores masculinos tener el pulso narrativo de la Lupino y ser capaces de atemorizar, y entretener, con tan poca cosa. Ahora, a esperar que alguna de sus otras películas como directora se editen en dvd, pero por Dios, en mejores condiciones.

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