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'El Niño', corrupción, drogas y oportunidades perdidas

'El Niño', corrupción, drogas y oportunidades perdidas
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El estreno de 'Celda 211' en 2009 fue recibido con entusiasmo por la gran mayoría de personas que se animaron a ver la película de Daniel Monzón, y no fueron precisamente pocas, ya que más de 2,1 millón de espectadores la vieron durante su paso por los cines españoles. Poco tardó su director en elegir su nuevo proyecto, pero las dificultades para conseguir la financiación necesaria motivaron que hayamos tenido que esperar cinco años desde la llegada a los cines de su anterior trabajo para poder ver 'El Niño' (2014).

Apoyada por la poderosa maquinaria publicitaria de Mediaset, la misma detrás de grandes éxitos del cine español como 'Ocho apellidos vascos' (Emilio Martínez-Lázaro, 2014), 'Las aventuras de Tadeo Jones' (Enrique Gato, 2012) o 'Lo Imposible' (Juan Antonio Bayona, 2012) y todo hace pensar que sucederá lo mismo en el caso de 'El niño'. Por desgracia, lo que no ha repetido es la calidad de 'Celda 211', pues estamos ante una obra irregular que tan pronto nos ofrece grandes escenas como coquetea peligrosamente con la mediocridad.

Las debilidades de 'El niño'

Jesús Castro y sus compinches

Una de las claves de 'El niño' es que en su interior hay dos líneas argumentales bien diferenciadas que se cruzan de forma puntual. Por un lado, tenemos a un trío de maleantes que quieren hacer fortuna pasando droga desde Marruecos a España y por otro a los agentes encargados de evitar que cualquier tipo de estupefaciente se introduzca en nuestro país a través del estrecho de Gibraltar. No tengo problema alguno con esto último, pero lo primero lastra de forma considerable la película, tanto por las debilidades que muestra el guión como por el mejorable trabajo de los actores.

Lo más llamativo del caso es que hasta el trabajo de puesta en escena de Daniel Monzón pierde vigor cuando se centra en las andanzas del Niño -buena presencia, pero poco más es lo que aporta el debutante Jesús Castro-, el Compi y Halil, en especial cuando el interés gira hacia el interés del romántico del primero hacia la hermana del tercero. Tópicos poco estimulantes mostrados con cierta pereza y sin contar con unas actuaciones que puedan redimirlo de alguna forma, aunque, justo es reconocerlo, tampoco es que alcancen el nivel de pereza máxima de limitarse a leer sus diálogos y poco más.

Es una pena que Monzón y Jorge Guerricaechevarría hayan dulcificado hasta tal punto la historia real en la que se basan, aunque quizá haya sido una concesión necesaria para que la película pudiera hacerse, que este tipo de subtramas no es algo inhabitual en otras producciones televisivas avaladas por Mediaset y la principal imposición de Monzón fue que la película tenía que rodarse en español. Este podría ser también el motivo de que la sugerente y amenazante presencia de Ian McShane esté tan desaprovechada, porque come tanto tiempo que había que sacrificar alguna otra cosa para que el metraje no se disparara en exceso.

Las virtudes de la película

Luis Tosar y Eduard Fernández en

Monzón ha contado para la ocasión con un holgado presupuesto de 7 millones de euros, los cuales exprime al máximo. Habrá a quien le pueda parecer exagerada esta afirmación, pero en 'El niño' encontraréis algunas de las escenas de acción más vibrantes y mejor dirigidas de lo que llevamos de año, y todo ello sin recurrir a cansinas explosiones o a la utilización de un montaje propio de un epiléptico, sino a través de una elaborada composición de planos y unos cortes bien pensados. ¿Cómo es posible que una película tenga dos caras tan diferenciadas?

Además, en 'El Niño' podemos ver a Luis Tosar, Eduard Fernández y Sergi López, tres de los mejores actores españoles vivos y aquí podemos comprobar el motivo de que sean considerados como tal. El protagonismo recae más específicamente sobre Tosar, quien despliega todo su talento, tanto en lo humano como en su insistencia en acabar con los negocios del Inglés, mientras que Fernández y López son dos complementos de lujo que brillan con luz propia en sus más reducidas apariciones.

Por si fuera poco, el libreto también es más consistente en esa parte de la película, ya que es cierto que tampoco es especialmente original, pero los diálogos están más trabajados y el propio desarrollo de la historia y de las relaciones entre los personajes -no me quiero olvidar tampoco del eficiente trabajo de Bárbara Lennie, una de las actrices más desaprovechadas de nuestro cine- resulta mucho más estimulante

Una persecución de

En definitiva, 'El Niño' es una película tremendamente irregular y por ello decepcionante, pues si ya esperábamos mucho de la nueva película de Daniel Monzón, no ayuda demasiado que a ratos nos ofrezca una obra a la altura, pero en otros momentos nos cuente algo tan poco interesante. Con todo, el bagaje global sigue siendo positivo pese que estamos ante una gran oportunidad perdida para el cine español de género, ese que tanto necesitamos potenciar en España.

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