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'Iron Man 2' es mejor que la primera parte

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“Estamos a salvo. América es segura. Queréis mi propiedad… ¡imposible! Pero os he hecho un gran favor. He privatizado con éxito la paz mundial.

(Tony Stark)

El pasado 30 de abril aterrizó en nuestro país uno de los blockbusters más esperados del año, ‘Iron Man 2’, que se estrena hoy en EE.UU. A pesar de la fuerte promoción la película no está atrayendo tanto como se esperaba al público español, que parece aún cautivado por el vacío espectáculo en 3D de ‘Alicia en el país de las maravillas’, lo peor y más blando que ha hecho Tim Burton hasta la fecha. Tampoco deja de resultar extraño, al menos para un servidor, que la mayoría de comentarios que se están haciendo aquí sobre el regreso del personaje de la Marvel hablen de decepción, calificando el film de aburrido e inferior a la primera parte. No estoy nada de acuerdo.

En teoría, una secuela debe ser más grande, más espectacular, más retorcida y más entretenida que la anterior, pues ya no tiene que perder tiempo en presentaciones, y para compensar el efecto sorpresa de su predecesora (como apuntaba mi compañero Jesús León en su crítica). En este sentido, a mí me parece que no hay nada que objetar a ‘Iron Man 2’, cumple con todo lo que cabía esperar. Desde luego, es una película previsible, prefabricada para la taquilla, dirigida sin talento, con una trama repleta de absurdos y unos personajes imposibles, pero oye, todo eso estaba en la primera, que por el contrario tenía un primer acto de lo más plomizo y un villano de pacotilla. La secuela corrige los errores de ‘Iron Man’ y cuenta con un reparto impresionante. Para ser un producto hollywoodiense de usar y tirar, no está nada mal.

Rourke y Rockwell, grandes incorporaciones

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‘Iron Man 2’ se inicia con un breve y acertado recordatorio en el que vemos de nuevo el final de la primera parte, protagonizado por la rueda de prensa en la que Tony Stark (un intachable y carismático Robert Downey Jr.) desvela al mundo que él es Iron Man. Por supuesto, este hecho tiene importantes consecuencias, y sobre eso va la película. Por un lado, Stark, que acaba de inaugurar una exposición tecnológica ideada tiempo atrás por su padre, debe esquivar la demanda del senado y el ejército estadounidense, que piden que comparta su tecnología para poder defender mejor el país; por otro, está ocultando a todos, incluyendo a su chica, Pepper Potts (una correcta Gwyneth Paltrow), que su salud se deteriora rápidamente y no es capaz de encontrar una solución, esto es, se muere.

Todo se complicará más cuando aparezca en escena un misterioso y temerario individuo llamado Ivan Vanko (sensacional Mickey Rourke), quien parece haber logrado imitar los logros de Tony Stark. Vanko viaja de Rusia a Estados Unidos con la intención de sorprender al mundo y acabar con el héroe de la armadura roja y dorada. Irrumpe de manera espectacular (quizá la mejor secuencia de la película) en el circuito de Mónaco durante una carrera en la que compite el propio Stark, quien ha sustituido al piloto de su escudería a última hora, y se produce el primer enfrentamiento entre ambos; una contienda retransmitida en directo cuya principal víctima es la reputación y la suerte del multimillonario protagonista. El traficante de armas Justin Hammer (divertidísimo Sam Rockwell) está al acecho y se hace con los servicios de Vanko, quien le promete acabar definitivamente con Stark.

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Pobre realización, chispazos de guión

Detrás las cámaras repite el anodino Jon Favreau, del que lo mejor que podemos decir es que, al menos, no va a peor (recordemos que antes de ‘Iron Man’ había dirigido ‘Zathura’ y ‘Elf’); es una lástima que al frente de este proyecto no esté un realizador más habilidoso, arriesgado e imaginativo (de los que cada vez quedan menos), capaz de sacar más provecho de las escenas de acción, faltas de intensidad y en las que a veces no se ve nada. Quien ya no está es Terrence Howard en el papel de James Rhodes, “Rodhey”, amigo de confianza de Stark y su nuevo compañero de fatigas en el segundo tramo de esta secuela; problemas con la renegociación de su salario (y se rumorea que también con el resto del equipo) dejaron fuera al actor, que fue sustituido por el más conformista y muy competente Don Cheadle. Como si nada.

Otra de las principales novedades de esta segunda parte es el cambio de guionista. Mientras que ‘Iron Man’ la escribieron (y no muy bien) hasta cuatro profesionales (Mark Fergus, Hawk Ostby, Art Marcum y Matt Holloway), el irregular guión de ‘Iron Man 2’, lleno de guiños a los fans de los cómics (Stark abusando del alcohol), diálogos chispeantes (Stark y Justin Hammer se llevan los mejores) y divertidos momentos gamberros (¿tiene cremallera la armadura de Iron Man?), así como de soluciones incoherentes (el rebuscado súper-plan del villano) y otras directamente escandalosas (la construcción de la nueva armadura en tiempo récord), viene firmado por el actor y director Justin Theroux, fichaje recomendado por Downey Jr. tras trabajar juntos en ‘Tropic Thunder’ (escrita por Theroux y Ben Stiller). En términos generales, un acierto, los mejores momentos son impagables y los malos… como los de la primera.

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Por supuesto, otro importante cambio es la incorporación de la famosa Scarlett Johansson, convertida ya en un mero adorno valioso por sus curvas, quién lo habría dicho cuando hace unos años era una estrella aplaudida por su talento como actriz. Johansson interpreta a la nueva secretaria de Stark, la enigmática y fría Natascha Romanoff, una mujer de ropas muy ajustadas y experta en artes marciales cuya verdadera función en la trama (aparte de tener al público masculino pegado a la pantalla) se desvela hacia la mitad del metraje, que por cierto, es totalmente excesivo. No es novedad, pero casi, pues sólo aparecía en una breve escena tras los créditos, la jugosa participación de Samuel L. Jackson como Nick Fury, otro de los puntos a favor del film.

En definitiva, a ‘Iron Man 2’ la salvan los actores, que están casi todos muy bien, y los chispazos del guión de Theroux, que hacen de la película una divertida propuesta de acción y excelentes efectos visuales, que no creo que defraude a los siempre exigentes aficionados al cómic. Claro que el film tiene importantes defectos, bajones de ritmo que pueden llegar a aburrir, no tiene tanta acción como pueden demandar los más jóvenes (apenas tres secuencias en dos horas) y se echa de menos un poco más de sangre, de violencia. Está lejos de los mejores títulos centrados en superhéroes, como ‘Superman’ de Richard Donner, ‘X-Men’ y ‘X-Men 2’ (de Bryan Singer), ‘Hulk’ de Ang Lee, ‘El caballero oscuro’ de Christopher Nolan, o la que quizá es la más perfecta, ‘El protegido’ de M. Night Shyamalan, pero repito, supera a la primera parte y es una opción muy recomendable para pasar un rato ameno. Cine palomitero, ni más ni menos.

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