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'La Bestia Humana', el Renoir más naturalista

'La Bestia Humana', el Renoir más naturalista
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Jean Renoir fue uno de los grandes directores europeos, con importantes obras repartidas a lo largo de tres décadas. De los 30 podríamos nombrar 'La Gran Ilusión', de los 40, en la que por supuesto y como les pasó a otros directores, pisó suelo americano, la impresionante 'Esta Tierra es Mía', y en los 50 la vitalista 'French Can Can'. 'La Bestia Humana' es un film de 1938, basado en la novela de Émile Zola, que fue adaptada por Denise Leblond y el propio Renoir, no acreditados por su trabajo.

Narra la historia de un hombre, maquinista de profesión, y solitario por naturaleza, debido a su carácter agresivo producido por la locura. Un día se enamorará de la mujer del jefe de estación, una mujer infiel hasta la médula, y que junto con su marido esconden un crimen pasional. Pronto ella intentará seducir a nuestro protagonista para que asesine a su marido.

Lo que en principio parece un argumento de cine negro en toda regla, se convierte en un auténtico drama, debido al enfoque que Renoir le da a la historia, no apartándose ni un sólo instante de ese carácter naturalista que impregnó toda su obra, pero quizá siéndolo aquí más que nunca, lo cual le da al film una esencia única, convirtiéndolo casi en una rareza con un poder de fascinación literalmente impresionante. Es imposible no entrar en la historia ni en su atmósfera, y no sentirse embriagados por ella. A ello ayuda, por supuesto, el tratamiento que el director le da a todos sus personajes, enormemente ricos en matices, ocurriendo algo insólito en cierta medida: llegamos a simpatizar con todos. De esa forma, Renoir nos acerca más a sus desgracias, y llegado el momento de la verdad sentimos con ellos todo lo que les ocurre.

Por supuesto, las interpretaciones son de altura. Jean Gabin está inmenso como ese hombre que se enamora como un adolescente, y que cuando su locura hace acto de presencia no es capaz de controlar su violencia casi animal con desastrosas consecuencias, convirtiéndose prácticamente en drama puro. A su lado, Simone Simon, que ha pasado a la historia del celuloide por ser la mujer pantera, llena de belleza y enamorando a todo ser viviente que se acerca a ella, incluido el espectador desde el otro lado de la pantalla. Un perfecta femme fatale, haciendo perder la cabeza a los hombres. El tercero en discordia es Fernand Ledoux, perfecto y muy contenido, como marido resignado, y por supuesto perdidamente enamorado.

La película tiene un pequeño bache en su desarrollo, y es que quizá se estanca un poco en ese momento, que no es más que una transición entre el planteamiento de la historia, presentándonos todas las cartas, y el desenlace, bastante largo e intenso, donde todo queda zanjado. Digamos que hay un pequeño bajón de interés, donde lo único que se nos cuenta es lo cotidiano de los personajes, tal vez para que los conozcamos un poco mejor (extraordinario el primer encuentro amoroso de verdad de los amantes), pero alargando demasiado esa parte.

Aún así, un film espléndido, lleno de fuerza y con una carga dramática fuera de lo común. Años más tarde, el gran Fritz Lang realizó un remake titulado 'Deseos Humanos', y sobre la que os hablaré próximamente.

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