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La caza continúa: en defensa de las secuelas de 'Depredador'
Críticas

La caza continúa: en defensa de las secuelas de 'Depredador'

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'Depredador' es una de las franquicias más singulares de todas las que se originaron en la fiebre por el subgénero de la acción y la ciencia-ficción desatada por 'Alien' en los ochenta. De hecho, es una de las exploitations de 'Alien' más afortunadas (su high concept era "Alien en la jungla", tal cual), y pervive en la memoria de los espectadores sin que se haya desgastado tanto como la de su eterno enemigo intergaláctico.

La franquicia 'Alien' pervive entre secuelas siempre interesantes pero no recibida sde forma unánimamente positiva debido casi exclusivamente al indestructible prestigio de sus dos primeras entregas y unos cuantos comics y videojuegos muy estimables. Pero 'Depredador' mantiene su dignidad como franquicia gracias a dos secuelas lejos de conservar el halo mítico de la primera entrega, pero que tampoco han manchado su memoria.

Así que después de dar un paseo por la mitología 'Predator' releyendo algunos de los comics que surgieron tras su estela y volviendo a pulsar Start con sus videojuegos, nos paseamos por las dos películas que continuaron las desventuras del cazador galáctico. Después de ser derrotado por Arnold Schwarzenegger, esto es lo que pasó con nuestro Yautja predilecto.

'Depredador' (1987)

Hace un mes se cumplieron treinta años de esta singular (y aún hoy extrañísima) joyita del cine de acción de los ochenta, y lo festejamos como el film merece. Conviene recordar, tal y como se hace patente accediendo a los numerosos documentales en los que los implicados en la película hablan de su experiencia, que en buena parte estaban dando palos de ciego.

Es obvio en el divertido vídeo en el que Mat Winston habla de la reacción de Jean-Claude Van Damme cuando llevaba el ridículo traje con el que se iba a simular el efecto de camuflaje de un Depredador similar a un lagarto gigante y muy distinto del que acabaría protagonizado el fil. Nadie tenía muy claro cómo iba a funcionar aquello: la película podía literalmente parecer una superproduccion o un dislate de serie Z.

Por suerte para el equipo, la película contaba con unas cuantas bazas casi infalibles: por una parte el indiscutible carisma de Schwarzenegger, quizás en un momento perfecto en su carrera, donde podía ser a la vez (¡y sin cambiar el gesto!) impresionante y autoparódico. John McTiernan estaba recién salido de una película intrascendente, 'Nómadas', pero pronto encadenaría esta, 'La jungla de cristal' y 'La caza del Octubre Rojo'. Estaba en plena forma.

Y al guion, uno de los más notables (e inesperados) alicientes de la película, venía de manos de un par de debutantes, Jim y John Thomas, que entre uno y otro no escribirían más de un puñado de películas más, alguna de ellas ('Decisión crítica' en cabeza) muy interesante, aunque algún que otro traspiés ('Misión a Marte') hace pensar que 'Depredador' fue la típica mezcolanza de intuición, suerte y entusiasmo. Que funcionó.

El resultado es una explosiva pieza de acción que abraza el tópico al mismo tiempo que lo dinamita, y sobre todo deja que la acción que surge de la mezcla de alta tecnología y territorios agrestes, con todas las posibilidades que estos sugieren (laberintos imposibles, camuflaje natural, supervivencia extrema), se despliegue con naturalidad. 'Depredador' es algo tan sencillo y complejo a la vez como una película bélica con extraterrestres. La mejor posible.

'Depredador 2' (1987)

La secuela del film de McTiernan no tardó en llegar, aunque su primer tropiezo fue severo: Arnold Schwarzenegger no quiso retomar el papel de Dutch por desencuentros económicos con la productora. Su papel fue reorientado para dar forma al agente del cuerpo especial anti-Depredadores Keyes, interpretado por Gary Busey. La elección del protagonista, aún hoy sorprendente y algo anti-comercial, recayó en Danny Glover, sin la edad ni el físico propios de un héroe de acción.

Glover es, en un futuro cercano (futuro para cuando se rodó: 1997), un teniente de la policía de Los Angeles que en plena guerra campal entre traficantes jamaicanos y colombianos descubre que alguien o algo está masacrando a miembros de ambas bandas. En plena ola de calor tendrá que hacer frente a la situación, en un punto de partida argumental que roba un par de ideas a 'Concrete Jungle', la primera miniserie de Dark Horse de Depredador, publicada un año antes.

Durante mucho tiempo, 'Depredador 2' fue, sencillamente, la película que embutía en el mismo aniverso a Aliens y Predators, ya que cuando el protagonista se introducía en la nave de los alienígenas, veía cráneos de distintas especies extraterrestres, entre ellas un xenomorfo. Para empezar, no fue un invento de los Thomas, que repiten como guionistas, ya que el choque entre Aliens y Predators se había producido ese mismo año en los comics de Dark Horse.

Pero es que además, 'Predator 2' es, como la entrega precedente, mucho más que la suma de sus partes: el enfrentamiento entre las bandas de narcotraficantes, el videoclipero estilo visual (el director es el talentoso Stephen Hopkins, que dirigiría joyitas menores pero más que respetables como 'Pesadilla en Elm Street 5' o 'Los demonios de la noche') y el clima asfixiante, con todos los personajes sudando a chorros, da pie a una atmósfera opresiva y sí, casi selvática.

Predator2techo

Danny Glover no es un héroe de acción al uso: va siempre dos pasos por detrás de los Predators y acaba agotado cuando se ve en una persecución. La masacre a la que se ve sometido su departamento, en clara inferioridad ante un enemigo con más potencia de fuego y menos escrúpulos, acerca al espectador esta historia trepidante y más humana de lo que parece. Sin llegar a la gloria conceptual de su precedente, es una estupenda secuela.

La película sufrió abundantes recortes para evitar verse estigmatizada con una calificación por edades demasiado restrictiva: una subtrama acerca del embarazo de Maria Conchita Alonso se eliminó para agilizar la historia, pero** sobre todo se suavizaron las secuencias más violentas, como la de la muerte de Bill Paxton.** Varios minutos eliminados -que aún así no impidieron que la película fuese crudísima- y que no han llegado a recuperarse en forma de director's cut.

Desde el punto de vista de la mitología 'Predator', esta primera secuela es interesante ya que otorga personalidad y, sobre todo, un propósito a la raza alienígena. También introduce la idea de la honorabilidad entre enemigos, y aunque queda sin explicar, la posibilidad de que haya varios clanes o clases sociales entre ellos. Son solo algunos apuntes que se explotarían a fondo en los comics, pero que aquí dejan entrever un mundo más rico y lleno de posibilidades que el que sugería la primera entrega.

'Predators' (2010)

Debido a los decepcionantes resultados en taquilla de esta primera secuela de 'Depredador', la franquicia se semicongeló. Continuó, por supuesto, en los comics, en novelas, y en la fructífera franquicia 'Alien vs. Predator', cuyas dos jugosas entregas cinematográficas datan de 2004 y 2007. Pero Predator en solitario no volvió a tener la confianza de las productoras hasta 2010, con una película dirigida por Nimród Antal y coescrita y producida por Robert Rodriguez.

Las intenciones están claras desde el mismo título, por muy tarde que llegue: reformular la primera entrega sumando enemigos extraterrestres (y un grupo más nutrido de héroes). Aquí un grupo de asesinos experimentados llegan a un planeta extraterrestre para ser cazados por un grupo de Depredadores. Pese a su antipatía mutua, a este grupo encabezado por Adrien Brody, Topher Grace y Alice Braga no les quedará más remedio que hacer frente común.

El origen del guion data nada menos que de 1994, cuando Robert Rodríguez estaba enfrascado en el rodaje de 'Desperado'. Escribió 'Predators' y lo presentó a Fox, pero fue desestimado por las exigencias en términos de efectos especiales que requería. Sin embargo, después de que Vincenzo Natali lo intentara a principios de los dosmiles con un guión completamente nuevo, Fox decidió retomar la idea de Rodríguez.

Predators

El guion original de Robert Rodríguez llevaba a Schwarzenegger y otros soldados a un coliseo espacial.

El guión comenzó a sufrir cambios a manos de Michael Finch y Alex Litvak, que intentaron que la idea original no se saliera tanto de madre (de una cincuentena de Depredadores que concibió Rodríguez el número se redujo a cuatro). 'Predators' se llevaba en su forma primitiva al personaje de Schwarzenegger (que, durante un tiempo, se consideró que aparecería en la película de Antal en forma de cameo) y a un grupo de soldados a enfrentarse en un planeta alienígena entre sí y con otros extraterrestres, estilo gladiadores. Algunos elementos que sobrevivieron en la versión final de 'Predators': el alienígena-presa conocido como River Ghost, el Predator crucificado (que es de la misma especie que el de la primera entrega) y el Berserker, uno de los Predators conocidos como Super Predators, enfrentados con sus compañeros de raza.

La película resultante y estrenada en 2010 es la versión barata de todo eso, pero para nada desdeñable. Quizás lo más chocante sea la presencia de Adrien Brody como, en principio, improbable héroe de acción, tan profunda la mirada y musculado el cuerpo que parece que no se corresponden entre sí. Superada la impresión, lo cierto es que Brody da el tipo y resulta creíble su mercenario de turbio pasado.

En realidad, todo el plantel de asesinos hacen honor a un elemento no escrito pero imprescindible en la franquicia desde la primera entrega: el grupo de héroes no caen demasiado bien. Ni entre sí ni al espectador. Y sin embargo, su esencialista lucha por la supervivencia del más fuerte hace que cualquiera acabe jaleando con sonidos guturales a los cada vez más escasos remanentes del grupo.

En 'Predators' el esquema se ajusta a los códigos del cine de acción con más complacencia que en las otras dos películas, pero hay espacio para las sorpresas: los Predators distintos y las nuevas presas son estupendos. El tercer acto maneja muy bien una serie de miniclimax no todos relacionados con los alienígenas. Y la presencia de Laurence Fishburne es truco de puro manual de guion, pero está bien escrito y proporciona una bienvenida ristra de datos sobre la mitología Predator.

Predators2

Añadamos a todo eso que 'Predators' conserva el otro elemento imprescindible de la serie aparte del antipático magnetismo de los humanos: la concisión narrativa y expresiva por encima de cualquier otra cosa. Y con todo ello tendremos una secuela más que digna. Una que rindió estupendamente (cuarenta millones de dólares de presupuesto, ciento cincuenta de taquilla) y que puso en marcha una secuela.

Aunque los motivos no se han hecho públicos, Artal y Rodríguez, que manifestaron en su momento el deseo de contar más historias en el planeta de los Predators o incluso hacer una precuela sobre el personaje de Fishbourne, salieron del proyecto, que cayó en manos del gran Shane Black. Coescribe con su viejo colega 'Fred Dekker' (con quien ya colaboró la grandísima Una pandilla alucinante) y pocos datos se saben más allá de que será una secuela con todas las de la ley.

'The Predator' no llega hasta dentro de un año, el 3 de agosto de 2018, así que podemos esperar sentados. ¿Nuestro consejo? Tienes tiempo de sobra para revisar las anteriores secuelas: clásicos de un cine de ciencia-ficción seco, violento y contundente y que conecta con lo más primal de la especie humana. Con el juego más antiguo del mundo.

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