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'La vida mancha', Urbizu y Coronado aciertan de nuevo

'La vida mancha', Urbizu y Coronado aciertan de nuevo
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Para qué cambiar algo si funciona, parece que dijo el director bilbaíno Enrique Urbizu después del éxito que le supuso ese gran thriller titulado 'La Caja 507'. Así, reunió al mismo protagonista (José Coronado) al mismo guionista (Michel Gaztambide), director de fotografía (Carles Gusi), responsable de la banda sonora (Mario de Benito). Esta película es, sin embargo, más cuidada y más sencilla. 'La vida mancha' es toda una consagración de un cineasta con talento que puede incluirse, sin duda, entre las mejores películas españolas de lo que llevamos de siglo.

La que cuenta este film es una historia que, de cualquier manera, podría haber constituido un dramón de los que abundan en el cine de sobremesa, por su simpleza y porque lo que narra podría parecer que no es nada del otro mundo. Sólo parecer, ojo. En manos de Urbizu, con una puesta en escena que presume de un estilo único y atractivo, 'La vida mancha' es, por lo contrario, una película llena de matices, de momentos memorables, y que deja que José Coronado, en un papel que da muchísimo juego, se luzca durante la hora y cuarenta minutos que dura.

Es el relato de una familia a punto de desintegrarse. Fito (Juan Sanz) es un transportista adicto al juego que siempre pierde, y que no sabe qué hacer para vencer su ludopatía y llevar dinero a casa. Está casado con Juana (Zay Nuba), una bella administrativa que se resigna a la monotonía de su existencia con una actitud apática e inexpresiva. Las deudas con el banco están al acecho, haciendo que se acerque la hora de tener que vender la casa, y no saber cómo cuidar económicamente de Jon, el hijo pequeño de ambos.

Esta espiral negativa parece aparcarse, o acentuarse, según en qué aspectos, cuando Fito recibe la noticia de que va a visitarle por unos días Pedro (José Coronado), su hermano mayor. Pedro es un tipo extremadamente lacónico, del que poco o nada ha sabido Fito en varios años. Juana averigua que ha estado en el Reino Unido, que entiende de diamantes y que tiene mucho dinero. Pedro es un personaje complejísimo, con el que Coronado puede hacer una interpretación comedida pero muy efectiva. Habla poco, pero dice mucho con muy pocas palabras. Esto revela una minuciosidad exquisita en los diálogos, y un uso de los silencios que no aburre nunca, y que deja reposar en la mente del espectador la densidad de lo que se le está mostrando.

Pedro viene como una especie de salvación, que despierta una gran admiración en Juana y que sirve de modelo indiscutible para la caótica vida de Fito. Como durante su visita, "no tiene nada que hacer", hace la compra, plancha y limpia la casa, recoge a Jon del colegio, y da paseos con Juana para despejarse. Fito, mientras tanto, dice haberse ido a Francia para un encargo especial, cuando en realidad está intentando conseguir dinero mediante el juego, con nefastos resultados.

Lo increíble de 'La vida mancha' es que, a pesar de sus trivialidades, de escenas de ritmo muy calmado, siempre entretiene. No se libra de ciertos clichés y de situaciones un tanto forzadas o inverosímiles, pero su mayor acierto es que los últimos veinte minutos son impresionantes. Ya de por sí el estilo visual engancha mucho, unido a la emotividad del conjunto, pero es que el final es antológico. SPOILER La historia de amor encubierta entre Juana y Pedro se hace, por fin, evidente. Pedro deja atrás su reservado carácter, y tras la euforia de recuperar miles de euros en una gloriosa partida de póker, es consciente de su condición de ángel de la guarda, y se atreve a decirle la verdad a Juana. Finalmente, las lágrimas de Pedro tras el rechazo, se confunden con la lluvia desde la ventanilla del avión. Una sucesión excelente de escenas adorables. FIN SPOILER.

Si no fuera por Coronado, la maestría de esta película no sería tal. La convicción con la que toma su personaje y hace que toda la película se apoya en él, se complementa con lo rico de la personalidad de Pedro, con todas sus ambigüedades, los enigmas que le rodean. Evade las preguntas que se le hacen sobre su vida personal, y en cambio muestra un interés especial en la situación de la familia de su hermano. Es un tipo dispuesto a dar sin recibir, en su sentido más literal, aunque se le adivina un pasado oscurísimo. Por cierto, que las pocas escenas en las que aparece el agente comercial de Círculo de Lectores las roba completamente.

'La vida mancha' es una película que fue increíblemente olvidada por los Goya, que sobresale por su serenidad, resulta apabullante en todos los apartados técnicos, y que abandera sin problemas el cine español actual. José Coronado en su interpretación más esmerada (junto con 'La vida de nadie'). Esta película se propone impactar con muy pocas bases argumentales, y lo consigue. El guión de Gaztambide está lejos de ser perfecto, pero hay que agradecerle el impulso emotivo que sabe darle a la historia. 'La vida mancha' está dotada de una sensibilidad extraordinaria, aunque le falta cierta intensidad que la habría hecho redonda. Una película repleta de ternura, que hace pensar, y que está entre las mejores del cine patrio de los últimos años.

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