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'Raíles y lazos', Eastwood sólo hay uno

'Raíles y lazos', Eastwood sólo hay uno
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Resulta curioso que la descendencia de Clint Eastwood no haya obtenido la misma fama, o al menos una parte, que ya sería bastante, del director de 'Bird'. A pesar de que suele sacar a sus retoños en muchas de sus películas, algo que lleva haciendo desde hace muchos años, la pareja de hermanos producto de su matrimonio con Maggie Johnson, esto es, Kyle Eastwood y Alison Eastwood (los mayores) ni siquiera son conocidos por ser precisamente hijos de la leyenda viviente. El primero de ellos hizo sus pinitos en el cine apareciendo en 'El aventurero de medianoche', pero luego le dio por la música y terminó convirtiéndose en un excelente músico de jazz (toca el contrabajo) reconocido únicamente en circuitos especializados.

Alison Eastwood, la realizadora de 'Raíles y lazos', apareció de niña en 'En la cuerda floja' ('Tighrope', 1984), años más tarde y ya crecidita, al lado de John Cusack en 'Medianoche en el jardín del bien y del mal'. Siendo hija de quien es, no se entiende que su carrera como actriz no haya sido más fructífera. Ahora le ha dado por estrenarse como directora, pero todo indica a que la mala suerte le persigue de nuevo, aunque hay algo peor en esta ocasión: la primera impresión que uno se lleva después de ver una película como ésta es que el talento no se hereda, aunque por supuesto habrá que esperar a que Eastwood hija tenga nuevas oportunidades detrás de las cámaras, eso sí, con mayor fortuna comercial.

'Raíles y lazos' ('Rails & Ties', 2007) ha tenido una distribución muy limitada en su país de origen, y fuera de él sólo ha conocido ediciones en dvd, como es nuestro caso, que desde este pasado martes podemos adquirir el film en cualquier videoclub o tienda especializada. El film versa sobre un hombre, conductor de trenes de pasajeros, que no es capaz de enfrentarse a la enfermedad terminal de su mujer, de la que está profundamente enamorado, pero últimamente no se lo demuestra demasiado. El tiempo se le acaba si quiere arreglar las cosas, y la oportunidad surgirá de una curiosa situación: el atropello con su tren a un coche en el que estaba una mujer que quería suicidarse. El hijo adolescente de ésta, que no tiene a nadie en este mundo, comenzará una relación con el matrimonio, una relación de la que todos podrán aprender algo.

Los primeros diez o quince minutos tenía la sensación de que estaba ante una muestra de gran cine. La presentación de personajes, el cuidado tempo y unos emotivos flashbacks perfectamente integrados en la trama, muestran una capacidad como realizadora por parte de Alison Eastwood que la acerca irremediablemente a la figura de su padre. Incluso los temas elegidos: la familia rota, la añoranza de hijos, la adolescencia perdida y la muerte inevitable, son temas que de siempre han interesado a Eastwood, y bien patentes han quedado en algunas de sus ya legendarias películas. Pero la grandeza de esos minutos viene más bien por la puesta en escena de Eastwood hija, que es capaz de paliar con pericia un guión que no está a la altura de las circunstancias, quedando como una historia muy simple y banal que no se diferencia en casi nada del típico estrenos tv emitido tantas y tantas veces.

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Dejando a un lado la evidente y obvia metáfora de su título, los raíles son las vidas inevitables que a los personajes les toca vivir y los lazos son cosa de ellos, 'Raíles y lazos' empieza a perder toda su fuerza a partir del momento en el que se presenta una forzadísima escena entre el protagonista y su compañero de trabajo que tiene lugar en un bar. Las cosas se suceden sin parar, y la lógica progresión dramática deja de existir. Los personajes lloran, se quejan, maldicen, se enfadan, se reconcilian, y ninguna de sus acciones tiene sentido. Al respecto cabe citar la relación entre el personaje central y el crío que ha perdido a su madre, que evoluciona a pasos agigantados sin lógica alguna. Por otro lado, el film se pierde en sus propias intenciones, y no termina de definir demasiado bien qué es lo que quiere contar. ¿Es una película sobre la aceptación de la muerte? ¿sobre la belleza que poseemos y no valoramos? ¿sobre el tiempo? ¿sobre relaciones paternofiliales? Sí, puede ser quizá que quiera tocar todos estos temas, pero lo hace de forma muy difusa y casi banal. El trabajo de Alison Eastwood a partir de ese momento y para decepcionante sorpresa de un servidor, va a la par con un guión más bien pobre, y es incapaz de evitar que su película caiga en lo corriente, por no hablar de la manía, un poco molesta, de hacer cambios de escenas con demasiados fundidos en negro que no tienen un mayor valor que el estético.

Además del comentado esperanzador inicio, 'Raíles y lazos' tiene otra cosa que puedo salvar de la quema: sus actores. Era de esperar que tanto Kevin Bacon como Marcia Gay Harden dieran lo mejor de sí mismos, o cerca de ello, para dar vida a dos personajes de la talante que aquí se nos presenta. Es una pena que la flaqueza del guión, que más que describir a los personajes, se preocupa únicamente por presentar situaciones con las que se les pretende dibujar, pero éstas son tan ilógicas, y su muestra tan superficial, que el esfuerzo de los actores es en vano. Y no me cabe la menor duda de que ambos han participado en este film por colegueo, algo que nada tiene que ver con los resultados del mismo, pero que no de estar en la película, ésta sería prácticamente insoportable.

'Raíles y lazos' queda como una película muy floja, una pena considerando su prometedor comienzo. Si Alison Eastwood tiene algo que ofrecer como realizadora, el hecho de que su ópera prima no sea conocida no le ayuda ni lo más mínimo. Ya podría tito Clint mirar un poco más por su criatura.

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