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'La ruta del dinero': un formidable thriller financiero danés que atrapa desde su primer minuto
Críticas

'La ruta del dinero': un formidable thriller financiero danés que atrapa desde su primer minuto

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Este pasado mes de junio Filmin ha estrenado en España, tras cuatro años inédita y a razón de aproximadamente temporada por semana, 'La ruta del dinero' ('Bedrag'), un intenso drama financiero que venía con el aval que supone estar cocreado por Jeppe Gjervig Gram, uno de los tres responsables del prestigioso drama político 'Borgen', Anders Frithiof August y Jannik Tai Mosholt.

La serie, compuesta de tres temporadas de diez episodios cada uno, nos sumerge en una trama de conspiración y fraudes económicos de diversa procedencia en cada una de sus tandas. Tramas que, al ser investigadas por la policía, convierte a la serie en un thriller nórdico que navega entre lo policíaco y lo financiero.

De hecho hay un momento bastante revelador al respecto en el primer episodio de la serie. Mads (Thomas Bo Larsen), un sagaz detective de los de pegar primero y preguntar después que, cuando se incorpora a la policía financiera danesa, se encuentra estupefacto cuando su nuevo compañero, Alf (Thomas Hwan), le dice que resolver un caso les lleva unos siete años. La investigación fiscal requiere mucha paciencia.

Afortunadamente para nosotros, esto no deja de ser una serie de televisión y con la lentitud característica de este tipo de ficciones, ese fuego lento que tanto gusta en Dinamarca, los progresos se van haciendo de una manera fascinante.

El fraude del especulador

'La ruta del dinero' comienza con un cebo en forma del cadáver de un trabajador inmigrante, que sirve para introducirnos en el caso real: el de Energreen, una empresa puntera de energías renovables que promete revolucionar el sector. Lo que pocos sospechan es que su imparable crecimiento se ha hecho bajo modos fraudulentos auspiciados por su CEO, Alexander Sødergren (Nikolaj Lie Kaas).

Una trama que cuenta con la ayuda de su directora de legal Claudia (Nathalie Madueño) y el poderoso inversor Knud Christensen (Waage Sandø). Por otro lado esto se relaciona con la historia de Nicky (Esben Smed), un joven mecánico que, al ganarse un dinero extra robando coches de lujo, se encuentra junto con su colega Bimse en medio de toda la trama criminal.

Las dos primeras temporadas forman, temáticamente, un mismo ciclo. Si bien la primera es de un fraude en el sector energético y la segunda giraa en torno a préstamos entre particulares y el sector bancario, está diseñada claramente para cerrar las historias de la mayor parte de personajes de los diez primeros episodios.

Esto hace que al valorarlas en su conjunto, quede un sabor ligereamente agridulce debido a que la temporada 1 es espectacular pero la 2 no tanto debido a una historia que no supo mantener el interés y unos personajes que parecían ir de escena a escena un poco a la deriva.

Una temporada 3 que mejora lo ya de por sí bueno

Bedrag 3

La temporada 3 es historia aparte y, en lo formal, bastante rupturista con la anterior. El género, sin dejar de lado el financiero, nos mete de lleno en un drama de tráfico de droga y blanqueo de dinero con Nicky en el medio. Es una temporada más vibrante, con más acción y tensión y una estética claramente distinguida.

A la realización sobria elegante e impecable de esos dos primeros años, le ha sucedido una más cinematográfica por lo general, más generoso en lo cromático yendo del dominante azul y tonos fríos a tonos más naturales y ligeramente cálidos.

La incorporación a un reparto renovado en su práctica totalidad de Maria Rich como Anna, una banquera de mediana edad frustrada ante el estancamiento de su carrera que decide involucrarse en el blanqueo de dinero, da cierto toque de camino del villano que, por temática, recuerda a 'Breaking Bad'. Eso sí, la sensación de falta de personajes femeninos es aun mayor que en las temporadas anteriores.

Porque, en el fondo, 'La ruta del dinero' es un relato de ambición y de lo que se es capaz de hacer para lograr un objetivo y una satisfacción personal. Aquí no es tanto el llevarse tajada de un negocio criminal para ganar mucho dinero sino de reivindicarse a uno mismo. De sentirse algo en el mundo. Aunque tu mundo sea tu casa, o tu trabajo. Ser algo.

Y ese hilo es lo que ata a los personajes de una serie fantástica, absorbente desde el primer minuto y que, a pesar de su duración, no se hace pesada. Es más, tiene un ritmo y un modo de narrar las cosas que resulta tremendamente adictivo.

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