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'Secuestrados', la mejor película española de terror de la década
Críticas

'Secuestrados', la mejor película española de terror de la década

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El pasado 14 de agosto se estrenó en nuestro país ‘Extinction’, tercer largometraje de Miguel Ángel Vivas que califiqué como una enorme decepción. Esa valoración pudo sorprender a aquellos que no tenían demasiada fe en ella, pero mis esperanzas en ella eran muy elevadas, ya que era la nueva obra del director de ‘Secuestrados’, título que no dudé en situar en su momento como mi película favorita de 2011.

Teniendo eso en cuenta era, creo yo, lógico que esperase mucho de ‘Extinction’, pero lo mejor que saqué de ella fue que me dejó con tantas ganas de volver a ver ‘Secuestrados’ que acabé cediendo a la tentación. Lo que encontré en este tercer visionado fue una estupenda cinta que no tengo problema en calificar como la mejor película de terror española de lo que llevamos de década, aunque lo cierto es que tendría que ser aún más generoso en lo referente a su alcance temporal

La fuerza formal de ’Secuestrados’

Escena de

Una de las cosas que más me llamó la atención de la reciente crítica de mi compañero Alberto sobre la película fue que calificase como mero postureo la decisión de Vivas de echar mano del plano secuencia como eje narrativo principal para construir ‘Secuestrados’. No negaré que es un recurso que en ocasiones es utilizado para el mero lucimiento del director, pero es que en el caso que nos ocupa es una decisión muy meditada para resaltar el impacto de la situación vivida por los protagonistas y que eso provoque una mayor implicación emocional del espectador.

Y es que es cierto que el guión escrito por el propio Vivas junto a Javier García no es un dechado de originalidad, pero precisamente es esa apuesta formal lo que consigue que ‘Secuestrados’ sea algo más que otra home invasión más con ecos de ‘Funny Games’. Eso sí, no quiero que veáis esto como una queja hacia el libreto, ya que cumple con solvencia dando el material adecuado a la familia protagonista para que nos interesemos por ellos, siendo ahí clave la buena -y muy natural- dinámica que se establece entre Fernando Cayo, Ana Wagener y Manuela Vellés durante los primeros minutos, y luego es consecuente con su propuesta.

Imagen de la película

Además, yo sí que veo una justificación perfecta para los planos secuencia, y esa es la de resaltar el realismo a la hora de abordar la historia para que así vayamos haciendo nuestro el sufrimiento de los protagonistas. ¿Que si los personajes cometen alguna estupidez? Yo siempre he considerado que ser gilipollas es el estado natural de la mayoría de la gente, y si añadimos a eso el encontrarse en una situación de peligro extremo en la que es muy fácil decir lo que harías desde fuera, pero una cosa es hacer tonterías en estado natural y otra como reacción visceral a un peligro, y eso es algo que ‘Secuestrados’ refleja a la perfección.

Al final, lo que queda es lo que sucede con cualquier películas, entras o no, y en el segundo caso te vas a buscar fallos incluso donde realmente no los hay. A mí mismo me ha pasado en alguna ocasión y desde entonces hago lo posible por evitarlo y buscar detalles rescatables, por muy pequeños que puedan ser, en cualquier película. Una vez aceptado eso, lo que hay es un esfuerzo titánico por parte de Vivas para que esos planos secuencia transmitan lo que han de transmitir, ya sea el frenesí asociado a alguno de sus numerosos travellings o la calma incómoda de instantes como aquel en el que uno de los secuestrados se sienta junto a los personajes interpretados por Wagener y Vellés.

Lúcida y consecuente

Manuela Vellés en

Es obvio que hay un gran lucimiento por parte de Vivas y aquellos que no entren en lo que propone pueden verlo como un simple artificio, pero la cuestión es que, en mi opinión –odio hacer este tipo de aclaraciones, pero bueno-, funciona como un perfecto mecanismo de relojería y sólo muestra un poco sus costuras cuando apuesta por el recurso de la pantalla dividida. Entiendo sus motivos y como tal es comprensible su utilización, pero es el único detalle formal que no creo que sea un acierto total.

En cambio, no tengo el más mínimo problema con la notable contundencia de las imágenes, ya que el propio estilo formal de la película exigía que luego Vivas no se acobardase a la hora de mostrar el in crescendo de violencia y muerte que va adueñándose del relato hasta que al final todo se convierte en eso. Enfermiza y quizá de mal gusto para algunos, pero va en la línea de ese elemento visceral que comentaba más atrás en el que uno entiende que los personajes actúen en lugar de reflexionar con calma sus acciones y las posibles consecuencias.

Vital para ello resulta el trabajo de los actores, desde un Fernando Cayo, que ha de lidiar con el personaje que comete más actos cuestionables cuando uno piensa lo que podría causar al querer hacerse el héroe, hasta una magnífica Manuela Vellés que sabe reflejar con su rostro el sufrimiento del personaje. El resto cumplen todos holgadamente con su función básica de mantenerme dentro de lo que se me está contando con la única salvedad de la breve aparición de un amigo del personaje de Vellés, aunque en este revisionado no me resultó tan forzado como en los dos anteriores.

En definitiva, ‘Secuestrados’ es una estupenda cinta que utiliza su llamativa apuesta formal para provocar un mayor impacto de lo que está contando en el espectador. Ese y el muy efectivo trabajo de sus protagonistas es el gran acierto de la que considero que es la mejor película de terror española de la última década y que ocupa también un lugar de privilegio si tuviera que hacer una lista al respecto que abarcase toda la historia de nuestro cine. Imprescindible.

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