Es realmente decepcionante cuando una película tiene un reparto increíble y te acabas aburriendo con ella. De hecho, es lo que ocurre precisamente con 'Susurran tu nombre' ('The Whisper Man'), la nueva película de Netflix, que tenía todos los ingredientes para convertirse en un thriller de esos que funcionan de maravilla: un asesino en serie, niños desaparecidos, un padre desesperado, un detective retirado con un pasado turbio y una casa siniestra en la que evidentemente no debería entrar nadie. Y también un reparto formado por Robert De Niro, Adam Scott, Michelle Monaghan y Michael Keaton.
Incluso su premisa parece sacada directamente de aquellos thrillers de los 90 que intentaban repetir el éxito de 'Seven' a base de asesinos retorcidos, pistas inquietantes y policías obsesionados con atrapar al criminal. Pero la película de James Ashcroft se queda a medio camino con todo: no es lo bastante perturbadora para funcionar en el género de terror, ni lo bastante ingeniosa para que cuaje su misterio y tampoco tiene la energía necesaria para convertirse en un thriller lo suficientemente entretenido. Y eso resulta especialmente doloroso cuando tienes a De Niro en pantalla.
Un arranque de primera que se diluye
'Susurran tu nombre' adapta la novela homónima de Alex North publicada en 2019 y sigue a Tom Kennedy (Adam Scott), un escritor de novela negra que, tras enviudar, se muda con su hijo Jake a su ciudad natal. El regreso coincide con la desaparición de varios niños y la aparición de un asesino cuyos métodos recuerdan a los de Frank, un peligroso criminal que lleva años encarcelado. El encargado de atraparlo en su día fue Pete (Robert De Niro), el padre de Tom, con quien mantiene una relación prácticamente inexistente. Cuando Jake desaparece, padre e hijo se ven obligados a enfrentarse a todo aquello que llevan años evitando mientras colaboran con la detective Amanda (Michelle Monaghan).
Sobre el papel, no suena nada mal. De hecho, durante sus primeros compases hay cierta curiosidad por descubrir hacia dónde quiere llevarnos la película. Tenemos al asesino que parece comunicarse con la policía, los ruidos extraños, los niños que desaparecen, una vieja casa inquietante y hasta el misterioso "hombre que susurra" del título. El problema es que 'Susurran tu nombre' parece convencida de que todos estos elementos son mucho más interesantes de lo que realmente son. La película va colocando sus piezas como si estuviera construyendo un gran misterio, pero resulta demasiado fácil de anticipar hacia dónde se dirige.
Y aquí aparece una de las grandes oportunidades perdidas: su evidente conexión con los thrillers de asesinos en serie de los años 90. 'Susurran tu nombre' recupera muchos de sus ingredientes -el asesino que juega con la policía, la casa tenebrosa, las pistas, las rimas infantiles y el criminal encerrado que puede ayudar a resolver el caso-, pero no consigue reproducir su personalidad. Lo que podría haber sido un homenaje divertido acaba pareciendo simplemente una película anticuada que se toma demasiado en serio.
Tampoco ayuda el reparto. Robert De Niro interpreta a Pete prácticamente en piloto automático, con esa energía de actor que parece estar cumpliendo con el trámite antes de marcharse. Adam Scott intenta sacar adelante a un personaje destrozado por la desaparición de su hijo, pero la película no termina de conseguir que su dolor resulte convincente. Y es una pena, porque Scott ha demostrado recientemente que puede funcionar mucho mejor en papeles dramáticos.
El problema termina de explotar en el tramo final. Después de casi dos horas construyendo un misterio que promete alguna clase de revelación sorprendente, 'Susurran tu nombre' llega a su desenlace sin demasiadas sorpresas. El giro depende en buena medida de una línea de investigación que la película podría haber explorado mucho antes, mientras que el enfrentamiento final se convierte en un forcejeo bastante torpe entre armas, escaleras y sótanos que carece de la tensión que debería tener. Y cuando llega el último giro, la película intenta añadir una nota sentimental que parece pertenecer a otra historia completamente diferente.
Por eso cuesta no pensar en lo que podría haber sido. La premisa tenía potencial, el reparto era suficientemente atractivo y su aroma a thriller de serie B de los 90 incluso podría haber jugado a su favor. Pero todo está contado de una manera tan plana y previsible que ni siquiera Robert De Niro consigue compensar lo tediosa que resulta. Eso sí, si hay algo que se le puede reconocer es que, durante un rato, consigue despertar esa nostalgia por aquellos thrillers oscuros y exagerados que llenaban las carteleras. Lástima que, en lugar de abrazar ese espíritu y divertirse con él, la película prefiera tomarse demasiado en serio a sí misma.
Está disponible en Netflix.
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