El pasado 2023, en una maniobra totalmente coherente con la deriva actual del Hollywood de las franquicias y la búsqueda incansable del blockbuster milmillonario de turno por parte de los grandes estudios, la gente de Universal decidió abrir la lata de las adaptaciones cinematográficas del vasto cosmos de Nintendo con 'Super Mario Bros. La película'. El resultado en términos creativos, por desgracia, no estuvo a la altura de su extraordinario funcionamiento en taquilla.
La aventura animada del icónico fontanero bigotudo fue la enésima demostración de que la principal flaqueza de las traslaciones del videojuego al cine radica en la complejidad de encontrar un equilibrio adecuado entre el fanservice, las necesarias libertades creativas para expandir universos y tratamientos de personaje, y una narrativa con un mínimo de calidad. Pero, afortunadamente, su continuación deja claro que las segundas partes, en ocasiones —solo en ocasiones— pueden ser buenas.
Libre de trámites
'Super Mario Galaxy', una vez más bajo la batuta de Aaron Horvath y Michael Jelenic, ha sido capaz de mejorar en todos los aspectos la fórmula original gracias a una ventaja muy concreta: no necesitar pasar por los siempre farragosos trámites impuestos por las historias de orígenes y sus primeros actos alargados hasta la extenuación. De este modo, la aventura espacial de Mario, Luigi y compañía, puede no alcanzar el tan ansiado balance, pero sí acercarse considerablemente al mismo.
En esta secuela, los elementos que parecían estar volcados sin orden ni concierto en su predecesora hacen gala de una mayor sensación de integración. Esto va desde el festival inagotable de easter eggs y referencias tanto a la saga Super Mario como al resto de licencias de Nintendo, que ya no supeditan a la narración sino que forman parte de ella de forma orgánica, hasta a un nuevo repertorio de personajes encantador, incluyendo a un Fox McCloud que pide a gritos su propio largometraje estilo anime después de su espectacular introducción.
Donde todo permanece relativamente igual es en un apartado técnico y artístico que brillan al nivel que cabría esperar de un estudio como Illumination Entertainment. Los padres de los Minions han vuelto a realizar un despliegue audiovisual de primera categoría que aprovecha hasta la última gota del no menos notable diseño de producción, mientras que Br¡an Tyler versiona algunas de las melodías más reconocibles de la saga jugable en una banda sonora que viste a la perfección el conjunto.
Por supuesto, no es oro todo lo que reluce, ya que la narrativa de 'Super Mario Galaxy', pese a alcanzar unas cotas de diversión encomiables que ayudan a que sus 98 minutos de metraje pasen como un suspiro, se hace excesivamente telegrafiada, previsible e inocua. Un mal menor teniendo en cuenta el tipo de producto ante el que estamos y, por encima de esto, su buena mano para guiñar el ojo tanto al público infantil como al adulto en todo momento; algo indispensable en una cinta basada en una propiedad intelectual con cuatro décadas a sus espaldas.
Independientemente de todo lo expuesto hasta este punto, que siempre estará condicionado por las filias y fobias de los diferentes espectadores, 'Super Mario Galaxy' está destinada a, como mínimo, igualar a 'Super Mario Bros. La película' y convertirse en una de las cintas más taquilleras del curso cinematográfico. De ser así, es cuestión de tiempo que su universo continúe extendiéndose en nuevas secuelas y spin-offs que, de mantener el nivel actual, serán más que bienvenidos por mi parte.
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