‘X’: por qué la nueva película de A24 y Ti West no es la salvadora del cine de terror de este año, ni falta que le hace
Críticas

‘X’: por qué la nueva película de A24 y Ti West no es la salvadora del cine de terror de este año, ni falta que le hace

El concepto de hype ha llegado a tomar un matiz semántico de muerte súbita para la película que se gana el apelativo. Ya no significa que apetece ver una nueva producción, sino más o menos matar o morir en una sala de cine, y este es el caso de ‘X’, la nueva película de terror de la productora A24, que recupera la figura del cine indie Ti West para el género, una alianza refrescante que los aficionados que conocen el trabajo del director acogieron con alegría.

A este alboroto inicial se añadía la particularidad del concepto, un planteamiento clásico de grupo de jóvenes visitando un viejo caserón con un pequeño ingrediente que hace que todo cambie, no van a pasar un fin de semana de asueto, sino a rodar una película porno. Una idea atrevida que deja unas cuantas escenas no menos atrevidas, especialmente en la exposición de los momentos de sexo, que no llegan a ser gráficos pero si muy abiertos.

Distribuidoras que se esfuerzan y aficionados desagradecidos

Con estos dos factores la ceremonia en redes está servida, y no han faltado los típicos bandos para resolver si la película está o no a la altura, la efusividad inicial de la crítica enfrentada a la del público y la eventual muerte en taquilla de la película tanto en Estado Unidos como en España. Aquí las razones tienen cierto peso de agenda, se iba a estrenar a mitad de abril y por alguna razón se aplazó dos semanas, con el agravante de que al público español lo de esperar no le va y la piratería hizo el resto.

La conversación sobre ‘X’ en el momento de su salida en salas parece haber tenido lugar hace semanas, y ni siquiera hay enfado de los típicos aficionados que reaccionan airados a las reacciones previas, es más, no hay controversia en una película que tiene elementos que no vemos en el cine de terror de otras supuestas independientes como Blumhouse —en realidad más lacayos de majors para conseguir estrenos de género a bajo precio—, no solo un planteamiento visual menos limpio y digital, sino una política del cuerpo y la carne que va más allá del gore.

Mia2

Pongamos como ejemplo ‘La matanza de Texas’ (2022) de Legendary, que fue derivada a exhibición streaming gracias a Netflix. Una película con un planteamiento similar, ya que West hace homenajes constantes a la obra de Tobe Hooper, pero que resulta tremendamente más cafre en su consecución de muertes, convirtiéndose en un slasher más típico, mientras que ‘X’ aguarda sus momentos más sangrientos para su segunda mitad, preocupándose menos del body count y más de la atmósfera American Gothic como para ponerle la etiqueta. Son películas reflejo, ambas visiones válidas, pero con una gran diferencia.

Sangre, cuerpos y rock'n roll

Mientras que la película producida por Fede Álvarez traspasa muchísimos límites en cuanto a litros de hemoglobina y casquería, sus protagonistas son asexuados, llenos de traumas o ambiciones, pero en ningún momento se nos muestran sin ropa o con apetito libidinoso. El equipo de la producción de A24 no duda en desnudarse, en proponer participar en la orgía frente a la cámara sin ser profesionales o a desnudarse para darse un baño. Sin embargo esta apertura no demoniza el erotismo, no lo condena, sino que lo celebra y lo plantea como un anhelo.

El motor de la muerte aquí es el sexo, o la falta de el mismo, ya que los asesinatos provienen de la represión, muy al estilo de ‘Una vela para el diablo’ (1972), pero con un factor de condena del edadismo social que se une a la ola de cine de horror y vejez que sigue creando títulos estos meses. Con un planteamiento opuesto a ‘La abuela’ (2022) de Paco Plaza, no es tampoco tan diferente la motivación de los personajes principales, la frustración por la decrepitud de nuestro cuerpo, la muerte en vida y la necesidad del contacto físico.

Jenna Ortega

Sin embargo, ‘X’ se aleja de la asociación de la enfermedad mental con la vejez de otros muchos ejemplos recientes como ‘Relic’ (2020), haciendo a sus protagonistas conscientes y dueños de sus decisiones y de su rabia, señalando la maldad que han contribuido a su rencor en la envidia por lo perdido y los factores culturales o religiosos. El propio largometraje está subrayando en su compendio temático el absurdo de una industria higienizada contra la piel, en sintonía con el terror al pezón de las redes sociales más populares, como origen de todos los males.

La película que no preguntó por tus expectativas

West también hace su propio metacomentario sobre el cine indie, y la muerte de la industria, tendiendo puentes entre el origen del porno, el mercado de vídeo doméstico y los años 70, un poco en consonancia con las últimas películas de Tarantino y Paul Thomas Anderson, pero también se atreve a bromear sobre la misma A24 y el famoso cine de terror, supuestamente más intelectual, con un director con ínfulas que pretende hacer de su última película porno un festival de arte y ensayo.

El porno es porno y el terror es terror, parece decirnos ‘X’, que en última instancia resulta, efectivamente, una película de miedo con comedia, sangre y un gran manejo del suspense, con el particular estilo de su director, más preocupado en ofrecer una experiencia cinematográfica divertida y equilibrada que en las reflexiones que textos como este puedan sacar de su guion. West no tiene la culpa de que las primeras impresiones de su trabajo hayan sido exageradísimas, tampoco de que su propuesta sea anacrónica respecto a las tendencias en el terror actuales.

Portadax

De alguna forma, ‘X’ vuelve a la idea de películas en rodajes como ‘La casa de los siete cadáveres’ (1974), o ‘Cortinas’ (1983) y no ofrece nada particularmente nuevo, pero sabe cómo hacer que resulte refrescante, atrevida e imaginativa en su montaje. Dependiendo de lo que signifique para ti este nombre, sigue siendo una buena película de Ti West, y promete una precuela igual de atractiva, que seguramente no viva bajo la sombra de su propia expectación para ser recibida con más sobriedad y asiento.

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