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El Denis Villeneuve pre-Hollywood: cuando sus películas sólo se veían en Canadá
Directores y guionistas

El Denis Villeneuve pre-Hollywood: cuando sus películas sólo se veían en Canadá

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El estreno de ‘Blade Runner 2049’ vuelve a poner a hombros de la crítica a Denis Villeneuve, cuya filmografía está plagada de éxitos artísticos. Su nombre ha ido creciendo cada vez más en los últimos años llegando a ser una elección que ya nadie discute para la dirección de esta secuela del clásico, pero antes de ser director de blockbusters de prestigio, hizo unas cuantas películas que quizá no se conocen como merecen.

La primera parte de su filmografía no es tan conocida como ‘Prisioneros’ (Prisoners, 2013) o ‘La Llegada’ (The Arrival, 2016) pero para muchos tiene piezas muy superiores a las que ha seguido presentando los últimos cuatro años. No queda duda de que en sólo en ese periodo de tiempo el canadiense ha conseguido posicionarse, y es que hay que reconocerle que además de talentoso es prolífico. Repasemos, uno a uno, los filmes que cimentaron su éxito actual desde las sombras de la independencia.

‘Un 32 août sur terre’ (1998)

Simone Prévost (Pascale Bussières) tiene un accidente de coche casi fatal que desencadena en ella un deseo urgente de acercarse a su amigo Philippe (Alexis Martin) para tener un hijo con ella. En su debut, Villeneuve daba una muestra de sus intenciones cinematográficas, con una interrupción de la línea de tiempo y la realidad continúa a lo largo de la película como los días marcados con intertítulos que señalan la negativa de Simone a volver a entrar en el flujo normal de su vida.

Villeneuve compone la puesta en escena de los momentos clave de la película en una serie de espacios en blanco, vacíos por los que Simone y Philippe pasan metafóricamente. Pasos de peatones, aeropuertos y hospitales, hasta el lienzo del Gran Lago Salado de Utah, todos funcionan como una dislocación del espacial que llaman la atención ya en la intención de Villeneuve de llevar a la pantalla historias formalmente complejas de viajes personales e interpersonales a través de conflictos emocionales profundos. Algo pretenciosa y más vacía de lo que parece, su elegancia prefigura gran parte de su obra posterior.

‘Maelström’ (2000)

Bibiane (Marie-Josée Croze) mata accidentalmente a una persona, presa del pánico huye de la escena del accidente. A raiz del evento, la joven cae en una etapa de caos y depresión. En este drama casi surrealista se pueden ir viendo perfiladas algunas de las marcas de autor de Villeneuve, como la inclusión de intertítulos que interrumpen la narración para comentar su progreso, algo que continuará incluso hasta ‘La Llegada’, lo que acaba reforzando un cierto grado de distancia con lo que ocurre en la pantalla. La relación del filme con el agua se lleva al terreno narrativo y visual.

El juego de inmersión aparece incluso en la forma en la que el ojo del espectador es empujado y tirado por la iluminación. Su movimiento desde la oscuridad ominosa a la luminosidad brillante está encapsulado en un solo plano que comienza con Bibiane durmiendo, apenas visible, en la sombra profunda de un sofá iluminado por la luz de la mañana. Continuando el mismo la apertura de la lente se abre suavemente hasta que el interior del apartamento se vuelve visible, al tiempo que el personaje, no solo en la composición sino literalmente dentro de la historia. Confirmando el dominio de la cinemática formal y la narrativa no lineal, del director.

‘Polytechnique’ (2008)

Un docudrama de los tiroteos en la universidad de Quebec en 1989 que se centra más en los efectos psicológicos del acontecimiento sobre sus supervivientes que en los hechos en sí, como podía hacerlo ‘Elephant’(2003) de Gus Van Sant. Como cualquier película de ficción que se basa en hechos reales, hay un problema con la verdad objetiva de las situaciones que describen pero no deja de ser el gran punto de inflexión en la carrera de Villeneuve.

En ella se revela plenamente su comprensión de la simplicidad necesaria para generar una complejidad menos impostada, mucho más elegante. En ‘Polytechnique’ Villeneuve compone y monta las imágenes para formar un flujo visual y auditivo que nos permite observar los personajes de la película pensando y reaccionando a sus entornos, en lugar de simplemente observar lo que están viendo a través de planos de punto de vista. Nos sitúa ligeramente distanciados de la acción, pero lo suficientemente cerca como para mantener un pie dentro de la historia, creando un espacio seguro en el que reflexionar sobre lo que presenciamos.

‘Incendies’ (2010)

Jeanne y Simon Marwan, son dos gemelos de Canadá cuya madre Nawal acaba de fallecer tras pasar sus últimos días sin hablar. En la lectura del testamento, el notario les da dos cartas que deben ser entregadas a un padre al que creían muerto y a un hermano cuya existencia desconocían. Jeanne decide entonces emprender un viaje al Líbano para intentar localizarlos y encontrar respuestas a su existencia.

Con su última película en lengua francesa, para muchos la mejor de su fimografía, y tras haber establecido firmemente su propia voz, Villeneuve prueba la adaptación de material de otros, en este caso la obra del mismo título del inmigrante libanés-canadiense Wajdi Mouawad. En ella da el uso más audaz y afectivo de la narrativa no lineal hasta ese punto de su carrera, experimentando con cruces geográficos que nos llevan desde Montreal hasta las divididas regiones norte y sur de Oriente Medio.

Incendies

Al igual que con el crossover cultural noruego de ‘Maelström’, el director investiga la mezcla de culturas postglobalización y cómo afecta a las vidas de los individuos pero su nueva confianza adquirida le permite cambiar los desvíos surrealistas de aquel trabajo para utilizar una localización más sencilla sobre la que traer una nueva profundidad, que le daría a ‘Incendies’ su primera nominación al Oscar.

La sinuosa complejidad de la historia funciona bien por su experiencia experimental previa que se utiliza de forma brillante para estructurar la narración. Por ejemplo, y siguiendo con el ejemplo que hemos ido siguiendo, la segmentación de la historia también es señalada por destacados intertítulos rojos que rompen los trozos del rompecabezas de la trama en bloques que los espectadores participen ya plenamente en el proceso de juntar las piezas junto a los propios personajes.

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