A pesar de que sigue haciendo gala de unas habilidades muy por encima de la media, hay que reconocer que, en lo que respecta a lo visual, el cine de Ridley Scott ya no es lo que era, y largometrajes como 'Gladiator II', cuya planificación, montaje y el tratamiento general de la imagen sugieren una falta de mimo considerable, son buena muestra de ello. Y ojo, porque no soy el único que ha hecho comentarios al respecto.
Rajando de la rajada
Hace cosa de un par de años, su director de fotografía en el mencionado título protagonizado por Paul Mescal, John Mathieson, criticó duramente al realizador británico, tildándolo de "muy perezoso", entre otras cosas, por "limpiar con CGI las cosas que se dejan en plan: cámaras, micrófonos, trozos del set colgando, sombras de pértigas...".
Pero, de entre todas las criticas del DP, la mayoría estuvieron dirigidas al uso predominante de la multicámara como técnica principal de rodaje.
No creo que usar muchas cámaras haya hecho sus películas mejores. Es algo así como correr, correr, correr. Eso ha cambiado en él. Pero es la forma en que quiere hacerlo, y no me gusta, y no creo que a mucha gente le guste. Pero a la gente le encantan sus películas y es Ridley Scott. Puede hacer lo que quiera.
“Si miras sus películas antiguas, lograr profundidad en las escenas era una parte fundamental de la iluminación. No puedes hacer eso con muchas cámaras, pero él sólo quiere terminarlo todo”.
Pues bien, dejando a un lado la santísima razón que tiene Mathieson, si hoy estamos hablando de esto es porque Ridley Scott ha recogido el guante lanzado por su antiguo colaborador —a quien ha sustituido por Eric Messerschmidt para 'La constelación del perro'— y ha contestado asegurando que esas acusaciones son "lo más estúpido que podía haber dicho" para, después, defender a capa y espada el sistema multicámara.
Con el sistema multicámara, un montador puede simplemente unir todos los extremos de las tomas en la escena, ver el conjunto y luego decidir dónde cortar. Así, si alguna vez hay un error, todo queda capturado simultáneamente. Es más fácil para un montador con mucha experiencia.
Scott continuó con su alegato a favor de esta técnica asegurando que puede hacer en tres tomas algo para lo que cualquier otro necesitaría 15.
Bueno, en realidad es mejor en todos los sentidos. Al disponer de multicámara, quizá haría dos o tres tomas, en lugar de 15. Hay gente que hace 40 tomas. Si haces 40 tomas, es que realmente no sabes lo que quieres. Es lo más estúpido que podría haber dicho. Como utilizo el sistema multicámara, soy un vago. Tienes que saber dónde colocarlas. Tengo la suerte de tener muy buen ojo.
Bajo mi punto de vista, hay dos opciones cuando tiras 40 tomas de un mismo plano: o, como apunta Scott, no sabes lo que quieres o, como demuestra en cada uno de sus rodajes David Fincher, lo tienes claro cristalino y repites hasta que consigues exactamente tus objetivos con una precisión de cirujano. Ahora solo toca averiguar qué director tiene los largometrajes recientes con un acabado aparentemente más cuidado y meticuloso.
Vía | DiscussingFilm
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