Un casting lleno de casualidades y una cadena de accidentes. Cómo 'Terminator' cambió el cine de ciencia ficción para siempre

La nueva entrega de 'No es como las demás' recuerda el rodaje del clásico de James Cameron

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Belén Prieto

Editora

El cine está lleno de grandes historias… pero pocas tan improbables como la de 'Terminator'. Lo que hoy consideramos un clásico absoluto de la ciencia ficción nació casi como una película de guerrilla, levantada con un presupuesto mínimo, efectos artesanales y una fe casi ciega en la idea. En una época en la que el CGI no existía como salvavidas, el equipo tuvo que recurrir a maquetas, stop motion y soluciones ingeniosas que terminaron definiendo su estética. Incluso su estrella estuvo a punto de rechazarla: Arnold Schwarzenegger no veía claro interpretar a un villano con apenas 17 líneas de diálogo. Y, sin embargo, de esa suma de dudas, limitaciones y decisiones inesperadas surgió una de las películas más influyentes del género, con una textura física, sucia y amenazante que sigue funcionando décadas después.

Un camino imposible

"La historia de cómo se creó Terminator es la historia de cómo una peli de ciencia ficción con un presupuesto ajustadísimo y que su propia estrella despreciaba, acabó convirtiéndose en una auténtica leyenda del cine”, explica Dani Mangas en No es como las demás, que resume así el carácter casi milagroso de una producción que parecía condenada a ser menor y terminó haciendo historia.

El propio Schwarzenegger no confiaba demasiado en el proyecto ni tampoco imaginaba el impacto que tendría la película, ni mucho menos cómo cambiaría su carrera para siempre. Así se muestra en el vídeo, detallando qué era lo que pensaba el actor en ese momento.

Por otro lado, sobre el casting, Mangas deja claro que nada fue planeado: “el casting de Terminator no fue para nada un plan maestro, fue más bien una cadena de accidentes o de casualidades, pero eso sí, de las buenas”. De hecho, la elección del T-800 surgió casi por intuición durante una comida, cuando Schwarzenegger empezó a describir al personaje con una precisión casi mecánica.

Y es que el actor estuvo a punto de rechazar el papel por una razón muy concreta, que no había nada más que 17 líneas de diálogo. Para alguien que buscaba consolidarse como héroe de acción, interpretar a un villano casi mudo parecía un riesgo enorme, hasta que James Cameron le convenció de que su presencia lo sería todo. Y el resto es historia.

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