Mientras Eurovisión se enfrenta a la mayor crisis reputacional de su historia, el festival busca ahora expandirse a Asia

Se trata del segundo intento tras el fallido American Song Contest

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Miguel Solo

Editor

Queda menos de dos meses para que se celebre la nueva edición de Eurovisión, y decir que el ambiente está enrarecido con el festival es quedarse corto. La salida de España y otros países por denunciar la participación de Israel (que llevaba años siendo controvertida) ha dañado la imagen del concurso irremediablemente, que de momento sigue prefiriendo hacer la vista gorda y mantenerse como está.

No es la imagen ideal que desearía tener un festival planteado para tender puentes y divertir al gran público, así que no es extraño que estén intentando diversificarse. La European Broadcasting Union (EBU) confirmaba hoy la llegada de Eurovisión Asia después de años de especulación y planes fallidos. Será este mismo noviembre cuando al menos 10 naciones asiáticas se enfrenten, cada una apostando por mostrar su cultura al resto del mundo.

Eurovision fuera de Europa

No es la primera vez que el festival intenta abrir sus alas. En 2022 nacía y moría American Song Contest. La versión estadounidense del programa que sustituía naciones europeas (e invitadas) por estados del país. No es un concepto tan llamativo y le costó encontrar su identidad. El tono maximalista no siempre encajaba con un formato americano cuya música parecía encajar más en algo tipo 'American Idol'. Le faltaba el histrionismo europeo y tampoco sabía elevar su propia marca en ninguna dirección memorable.

Quizás es algo que se puede solucionar en Eurovision Asia. El festival se celebrará el próximo 14 de noviembre en Bangkok. Junto con la anfitriona Tailandia se ha confirmado la presencia de Bangladesh, Bután, Camboya, Corea del Sur, Filipinas, Laos, Malasia, Nepal y Vietnam. La que ha confirmado que no estará es Australia, país de Oceanía pero que históricamente ha estado anexado a Asia en algunas competiciones deportivas.

Las noticias llegan durante el 70 aniversario del festival. En declaraciones el presidente de la EBU, Martin Green, se refería a esta colaboración como una nueva etapa del formato: "se siente especialmente significativo abrir este próximo capítulo con Asia, una región rica en cultura, creatividad y talento". Lo cierto es que es ya la segunda intentona de Eurovisión en Asia. En 2008 anunciaron planes de llevarlo a cabo en un concurso que incluía a Japón, China y Taiwán, pero no salió adelante. Está por ver si estas últimas quieren unirse a la nueva propuesta.

Quizás retener el nombre de Eurovision ayude a facilitar su éxito. Las galas de Eurovisión llegan a alcanzar 100 millones de espectadores, mientras que American Song Contest se quedó en apenas 3 millones. La incógnita entre los eurofans es cómo afectará la polémica a la audiencia de este año. Además de la salida de algunos países está llamado un boicot de consumo, que se está empezando a notar en aspectos como un número de escuchas sustancialmente menor a los temas en Spotify que anteriores años.

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