Bulgaria hace historia en Eurovisión en un año en el que Israel reivindica con fuerza su pertenencia al festival

Bulgaria hace historia en Eurovisión en un año en el que Israel reivindica con fuerza su pertenencia al festival

La ausencia de España y otros países en el festival europeo de la canción poco o nada a importando en el resultado del espectáculo

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Eurovision 2026 Bulgaria
albertini

Albertini

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Al filo de la 1 de la pasada madrugada y con la emoción a flor de piel, un gráfico empezaba a crecer su valor determinando así qué país se proclamaba ganador de la que probablemente sea la edición de Eurovisión más polémica de sus 70 años de historia

Con la participación nuevamente de Israel provocando todo un cisma entre los países participantes que se materializó en la baja de un Top 5 como España y de otros históricos como Países bajos e Irlanda junto a Islandia y Eslovenia, la gala se antojaba con un sabor agridulce, desde la UER lo tenían bien claro: en 2026 el concurso cumple 70 años y nadie les va a aguar la fiesta.

Mandanga y Bangaranga

Y qué fiesta. Uno por uno fueron pasando los representantes de las diferentes naciones a defender su tema con el eclecticismo habitual y un cartel que a mí en lo personal me ha provocado varios deja vu. Si bien es cierto que a Eurovisión ya se va sabiendo a lo que se va, este año es quizás el que la oferta se me ha antojado algo más "lo de siempre" que de costumbre.

No es que no haya habido grandes temas. Ha habido de todo: Francia con su francesada habitual, Australia con una power ballad típica eurovisiva bastante potente, alguna frikada como el Ferto de Grecia, Ucrania con la primera nana no intencionada de la noche, Suecia volviendo a demostrar que Eurovisión es su dios supremo, Italia llevando cualquier cosa porque son Italia, Moldavia yendo a la fiesta loca, Bulgaria poniéndonos a bailar, Serbia apostando por el metal, etc.

Pero vayamos a lo que nos interesa. Lo que verdaderamente hace que el público menos eurovisivo se trague dos horas de música: las votaciones. Y aquí se nota que esto es televisión y la villanización de Israel ha creado el panorama para la narrativa perfecta.

Del voto de los jurados nacionales poco que comentar. Siempre me acuerdo del histórico José Luis Uribarri que un poco más y te decía dónde acababan los 12 puntos de cada país antes siquiera de empezar: el ninguneo habitual a Reino Unido y Alemania; Grecia y Chipre dándose los 12 puntos mutuamente, lo mismo entre los países balcánicos; los votos a Ucrania por ser Ucrania y a Israel porque, bueno, pobre persecución que tienen. 

Eurovision Israel

Pero en lo que estamos pendientes de Israel poco a poco, Bulgaria y su Bangaranga iba asentándose en primer lugar con 204 puntos y una ventaja bastante cómoda respecto al segundo puesto, Australia (165). Pero entonces llegó el impredecible televoto (no tanto por no saber la dirección del voto sino de la cantidad de puntos) para crear la tormenta perfecta.

220 puntos del televoto (no se podía saber) aúpaban a Israel del octavo puesto al primero con un total de 343 puntos. Poco a poco los países que estaban delante de él en la clasificación del voto del jurado se quedaban cortos. Algunos como Francia apenas rascaron algún punto más, otros no lograba dar el salto necesario.

De esta manera todo dependía del amor que había recibido Bulgaria entre el público de Eurovisión. Y en un final digno de película de superación, ante coreos apoyando a Israel, el país del este de Europa lograba más del doble de los puntos necesarios para proclamarse una más que digna ganadora. Con 516 puntos Dara nos puso a bailar de nuevo antes de alzar el micrófono de cristal.

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