Israel lleva siete años manipulando el televoto de Eurovisión para hacer propaganda. Lo expone una investigación de The New York Times

El país habría gastado un millón de dólares en dinero público para promocionar a sus artistas

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Miguel Solo

Editor

Eurovisión se enfrenta este año a una edición crítica. La presencia de Israel lleva desde 1973 siendo un punto de conflicto, pero no fue hasta finales del año pasado, a la luz del genocidio en Gaza, cuando España junto con Irlanda, Países Bajos y Eslovenia decidieron marcharse en un intento de forzar la mano de la Unión Europea de Radiodifusión (UER). Un ultimátum de "o nosotros o ellos" que en última instancia acabó siendo favorable para Israel.

En una investigación de este lunes del New York Times, la publicación reporta que la organización europea tendría razones para mantener este status quo. Israel llevaría desde 2018 manipulando el televoto internacional a través de dinero público, y el festival habría ocultado esto para proteger una importante fuerte de financiación. Especialmente después del duro golpe presupuestario que supone haber perdido a países participantes, uno de ellos España, parte de los "Big 5" del concurso.

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Al menos un millón de dólares. Ese es el dinero que habría gastado Israel para la promoción de su participación del concurso en 2024. Ese presupuesto estaba destinado a agresivas y dirigidas campañas en redes a través del algoritmo. Lo importante es de dónde viene el dinero. Pues no sería de empresas privadas israelíes o de los equipos de los artistas sino del Ministerio de Asuntos Exteriores. Concretamente la oficina "hasbara" de Netanyahu, que desde el periódico norteamericano apodan como "la propaganda en el extranjero".

El televoto favorable de España a Israel ha sido fuente de sospecha. España ha sido uno de los países más críticos con Israel incluso antes de su retirada del concurso. En la edición de 2025, sin embargo, el país le dio los 12 puntos a Israel en el televoto. La publicación calcula que hasta un tercio de los votos obtenidos del televoto habrían venido de España. Unos 47.570 votos que parecerían imposibles de conseguir si no fuera por una extraña norma del concurso. Cada persona puede votar hasta 20 veces, haciendo que realmente solo hagan falta unas 2.000 personas votando en masa para mover la balanza.

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Es un vistazo a lo endeble que es en realidad el sistema de votación popular del concurso y que cuestiona la participación real del público desde casa. Hasta ahora la UER le ha dado poco más que un tirón de orejas a Israel por todo esto. A finales del año pasado anunció que cambiaría el número de votos de 20 a 10, pero no parecen medidas suficientes para que esto no pueda volver a pasar. Desde la competición aseguran que han reforzado la seguridad, pero la investigación revela que la UER ha rechazado hacer ningún tipo de auditoría para estas irregularidades.

Esta manipulación lleva existiendo al menos desde 2018. Entre los entrevistados está Doron Medalie, compositor israelí que asegura que el gobierno lleva desde entonces promocionando discretamente a los artistas de su cadena. Aquel año se hizo una inversión de 100.000 dólares en redes sociales y la participante israelí Netta Barzilai ganó el concurso.

El New York Times habla de Eurovisión como fuente de "poder blando" para Israel, actuando a modo de propaganda para el país ayudando a enaltecer su imagen. Debido a las fuertes financiaciones que la UER recibe por ese lado, entre ellas Moroccanoil, empresa cosmética israelí y patrocinadora del concurso, parece improbable que quiera tomar represalias a corto plazo. Se dice popularmente que Eurovisión es más política que música, pero en el caso del país hebreo esto sería incluso más evidente que para el resto.

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