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'Casanova', Heath Ledger otra vez enamorado

'Casanova', Heath Ledger otra vez enamorado
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Es curioso que Heath Ledger haya estrenado dos película seguidas, en las que se habla claramente del amor, pero en contextos muy distintos. Sobre la magistral película de Ang Lee ya se ha hablado largo y tendido, y se seguirá hablando cuando este próximo domingo se alze como absoluta vencedora en la ceremonia de los Oscar. A pesar de que este año la competencia es dura, se lo merece. Justo después de 'Brokeback Mountain', Ledger se puso a interpretar a uno de los más famosos seductores de todos los tiempos. Giacomo Casanova.

Nos encontramos en Venecia entre los años 1700 y 1709. Casanova causa furor entre todas las mujeres de la ciudad, las cuales no pueden resistirse a sus encantos, y mucho menos, a sus grandes capacidades como amante (sí, podeis hacer el chiste). Para él no son más que juegos, amoríos de una noche. Hasta que un día entre en escena una mujer llamada Francesca Bruni, la única que rechaza sus encantos. Él se enamorará perdidamente, y tratará de hacerle ver que es un hombre digno de su amor. Sin duda, encontrará muchos obstáculos para llegar a tal fin.

El film, evidentemente, se centra en la interpretación de Heath Ledger, que vuelve a dar muestras de su camaleonismo frente a la cámara. Si repasamos la filmografía de este actor veremos que no suele repetirse. Pero es que además lo hace bien. Su simpatía infiere al personaje un gran atractivo, y logra conectar con el público, nada más aparecer. Su enorme vitalidad como actor es traspasada a su papel, logrando un personaje vivo, radiante, y que desprende también vida, de la que se palpa. Como cuando conoces a alguien que te fascina enormemente, y te contagia su vitalidad. Ledger es, sin duda, el mejor del reparto, aunque todos sus compañeros no se quedan atrás y ofrecen muy dignas interpretaciones, siendo el denominador común un enorme feeling entre casi todos ellos. Así, podríamos citar a Lena Olin, esposa del director de la película en la vida real, y que aquí sale enormemente guapa. Sienna Miller, una actriz que muy pronto se pondrá de moda, interpretando a Francesca. Jeremy Irons, que está enormemente divertido, y Oliver Platt, que en un principio parece que su personaje no pinta nada, y sin embargo, en la parte final, da un giro, y descubrimos su verdadera naturaleza. Y es que el amor nos transforma a todos.

Lasse Hallström, director del evento, consciente tal vez que hacer una película de época más puede aburrir al personal, opta por darle un tratamiento totalmente moderno, y sale airoso de tal decisión. El film avanza con un ritmo preciso, tanto que por momentos parece que estuvieramos ante un thriller. Además el clímax final es de auténtico vértigo, ya que está muy conseguido. Un final en el que suceden infinidad de acontecimientos y se solucionan otros, no habiendo nada gratuito. Algo muy difícil de hacer en una película de estas características, y que por momentos también parece una comedia romántica moderna, cosa que no es criticable, ya que está bien heho.

Por momentos el film hace gala de una incorrección que no le queda nada mal. Sobre todo en su descripción de la Iglesia Católica, la cual queda prácticamente por los suelos. Todo esto queda resumido en el personaje que interpreta Jeremy Irons, un sumo inquisidor, que todo lo que se salga de sus valores personales, es tildado de pecado. El personaje está intencionadamente exagerado, y prácticamente resulta patético. La gran interpretación de Jeremy Irons, logra que te eches unas buenas risas. No me resisto a reproducir aquí un pequeño diálogo. No es exactamente un spoiler, ya que no desvela nada improtante de la película, pero si no queries leerlo, saltaros las siguientes líneas: - "Tranquila, le devolveremos su virginidad" - "¿Puede hacer eso?" - "La Iglesia Católica puede hacer lo que sea"

Tampoco digo que sea un film perfecto, porque no puede evitar algún que otro convencionalismo. Y luego, lo que considero el principal defecto: no hay química entre la pareja protagonista. Sus interpretaciones por separado, son buenas, pero cuando están juntos no logran transmitir esa pasión y ese amor que se supone debemos ver. Es uno de esos casos en los que una determinada pareja de actores no quedan bien en pantalla cuando comparten escena.

No obstante, una buena película, llena de emoción y momentos muy divertidos (sobre todo aquellos protagonizados por Casanova y su criado). Y que se aleja totalmente de la versión de Fellini, y que a mí no me gusta nada, ofreciéndonos un punto de vista muy distinto sobre el mítico seductor. Tal vez para hacerlo llegar a las nuevas generaciones de una forma más asequible.

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