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'Oculto' y el monolito de Kubrick

'Oculto' y el monolito de Kubrick
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Hace una semana se ha estrenado, y parece ser que con más pena que gloria, la nueva película de Antonio Hernández, que había deslumbrado con aquella magnífica 'En la Ciudad sin Límites' que la verdad, tampoco destacó en taquilla, pero sí es una de las películas españolas más originales y sorprendentes de los últimos años. Asi que mis espectativas eran grandes con este nuevo film, que está incluido dentro del género fantástico, al que se le ha cogido el gustillo últimamente por estos lares. Ya era hora, porque independientemente de su calidad, lo bueno es que aquí se hagan películas 'de género', para variar un poco.

'Oculto' narra la historia de una mujer que después de ver '2001, Una Odiesa en el Espacio', está obsesionada con una serie de sueños premonitorios en los que aparece un monolito negro, en clarísima alusión al film de Kubrick, que le llevarán a la locura al conocer a una misteriosa mujer que sabe mucho de esos sueños pero no lo quiere decir; y en medio de ambas, un hombre intentará ayudarlas mientras se pasea por sus respectivas camas.

Lo mejor de la película es su dúo femenino de protagonistas, Angie Cepeda een el papel principal es la sorpresa del reparto, una actriz con un increíble atractivo físico, descomunal, que evidentemente le viene bien al papel, pero además está muy convincente como esa mujer onsesionada y desesperada con sus pesadillas. A un nivel menor, quizá, pero igual de creíble, Laia Marull en el rol de una mujer aparentemente frágil, pero con algún oscuro secreto tras de sí. Y ya muy abajo, Leonardo Sbaraglia en un papel bastante insustancial, de adorno y que no aporta nada a la historia, símplemente es el contrapunto sexual de las dos protagonistas, lo que no deja de tener su gracia. En el resto la película es una enorme decepción. A pesar de tener un buen inicio, enseguida baja el listón de forma impresionante terminando por aburrir al espectador, aparte de confundirlo con una historia más bien simple, lo cual no dice nada bueno de sus guionistas.

Y es que Hernández ha fracasado aquí donde antes salió victorioso; en su anterior película contaba una historia de amor dándole un tratamiento de thriller; aquí también cuenta una historia de amor y el tratamiento es de película fantástica, pero no logra que esos dos elementos se fusionen coherentemente haciendo que el espectador nunca termine de entrar en la película, entre otras cosas porque cuando el film pretende ser de terror, no posee la atmósfera adecuada, y cuando pretende contar otra cosa resulta forzado y poco creíble.

Además tiene una duración excesiva, haciendo que algunas situaciones se alarguen innecesariamente. Una verdadera pena en la que, quitando a las actrices, no se salva nada, ni siquiera el homenaje a Kubrick, que resulta un poco ridículo, aunque es atrevido.

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