Anatomía del “geek empoderado”: por qué creo que el reparto de carnets se ha convertido en un problema para el cine de superhéroes
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Anatomía del “geek empoderado”: por qué creo que el reparto de carnets se ha convertido en un problema para el cine de superhéroes

Hace eones —o tal vez no tanto, pero qué bien queda arrancar así un texto—, llevar un cómic al colegio para leerlo durante el recreo o hacer evidente tu afición al noveno arte podría ser una actividad de riesgo aún mayor que grabar una videocrítica sobre una película de Marvel vistiendo una camiseta de DC, y que podía derivar en agresiones físicas, verbales y en la utilización del término "friki" como algo despectivo.

Muchos estuvimos ahí pero, por suerte, las cosas han cambiado. Lo que era un hobby de "bichos raros" ahora ha evolucionado hasta convertirse en normativo, y la llegada del Universo Cinematográfico de Marvel, además de impulsar esta transformación mainstream de los superhéroes, ha creado un escenario idílico en el que gozar sin miedo al qué dirán. Una utopía pijamera.

Pero este panorama ha sido caldo de cultivo para la proliferación de un grupo de supervillanos del mundo real. Una legión de series superiores que optan por ignorar aquello de que "un gran poder conlleva una gran responsabilidad" para convertir su sapiencia comiquera en un arma con la que combatir los fantasmas del pasado y dictar sentencias al más puro estilo Juez Dredd: los temibles "geeks empoderados".

Anatomía del geek empoderado

El geek empoderado, generalmente ya entrado en años, ha pasado de agachar la cabeza e intentar pasar desapercibido para poder leer sus grapas en paz y tranquilidad a adoptar una posición ofensiva y esgrimir el socorrido —e indiscutiblemente sonoro— "no tienes ni puta idea" a neófitos en el mundo de los superpoderes, los antifaces y los trajes de spandex. Todo ello desde la seguridad que brinda ese horripilante altavoz contemporáneo que son las redes sociales.

El hecho de que el MCU lleve más de una década en activo es poco menos que un filón para estos "reparte carnets" que ondean al viento su estandarte de "auténtico fan" cuando alguien que consideran ajeno a su selecto círculo, esa suerte de MENSA del conocimiento superheróico, osa a poner en duda algún aspecto de su pasatiempo favorito.

Pero la clave que facilita a los geeks empoderados sacar a pasar su autoridad con tanta frecuencia no radica en la ingente cantidad de productos y la enorme popularidad de estas historias y personajes. Lo que facilita estas conductas es que el target principal de este tipo de producciones esté compuesto en gran medida por personas cuya toma de contacto con La casa de las ideas fue la 'Iron Man' de Jon Favreau  —eso si habían nacido en 2008 o tenían la edad suficiente, claro está—. Víctimas inofensivas que no tienen por qué poseer una relación estrecha con el noveno arte para acudir fielmente al cine y ver sus series en Disney+.

Con "C" de "Cinematográfico"

Mcu

A esto tendríamos que sumar la creencia de un buen número de geeks empoderados de que es necesario conocer al dedillo la obra y milagros de Lee, Dikto y compañía para poder disfrutar del MCU u opinar sobre él sin miedo a la humillación pública. Pues, sorpresa; la C de MCU significa "cinematográfico", y salir al paso de críticas haciendo alusión al material original y a una presunta ignorancia del respetable no es más que una trampa sin fundamento.

El Universo Cinematográfico de Marvel lleva casi tres lustros construyendo su narrativa a gran escala sobre series y largometrajes, excluyendo —por el momento— los cómics de la ecuación argumental. Un hecho que hace que frases como "no lo entiendes porque no has leído un cómic en tu vida" o "no te gusta porque no tienes ni puta idea" —a uno se le llena la boca sólo de leerlo— pierdan todo el sentido del mundo.

Para comprender esto mejor imaginemos a un criminólogo utilizando razonamientos similares frente a un detractor de 'CSI' o a un historiador haciendo lo propio con un espectador al que no le ha terminado de agradar 'Roma'. Ambas son producciones audiovisuales que deberían poder ser digeridas por sí mismas y no en base a conocimientos previos —aunque estos, en última instancia, puedan afectar la experiencia enriqueciéndola o empeorándola—.

Todo lo expuesto anteriormente puede aplicarse, tristemente, a cualquier fandom actual. Así que lo único que queda por decir es que, por favor, dejemos que la gente tenga cosas bonitas y, como sentenciaba el Fary, "dejemos a los chavalotes que caminen como ellos camelen". Y si eres un geek empoderado y te queman los dedos cuando lees una opinión ajena, detente un momento, respira hondo y piensa en el niño que entraba en éxtasis al oler por primera vez un cómic que acababa de comprar. El Vigilante te lo agradecerá.

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