En 1988, 55 millones de personas vieron en Estados Unidos cómo 'El último emperador' se llevaba el premio a mejor película. Desde entonces, el declive: la crisis del medio, sumada a los cambios en el consumo, ha llevado a que nos hayamos acostumbrado a una audiencia que, desde la pandemia, no sube de los 20 millones. Y este año, cuando parecía que podía conseguirlo, ha sufrido un bajón espectacular (y, todo sea dicho, inmerecido).
¿Hay alguien ahí?
Concretamente, tal y como cuenta Variety, la gala fue vista por 17,86 millones de personas en directo en Estados Unidos, una cifra que no suena mal si no fuera porque ha bajado un 9% respecto al año pasado (cuando hizo 19,7 millones) y se ha convertido en la menos vista desde 2022. Aún dista mucho de repetir los terribles datos de 2021, cuando apenas llegó a 10 millones de espectadores, pero la tendencia no es positiva, desde luego.
Eso sí, ha sido, un año más, la gala de premios audiovisuales más vista de la televisión, superando a los Globos de Oro (que bajó un 6% respecto al año pasado) o los Emmy. Sirve como pequeño bálsamo que asegura continuidad, pero eso es todo. Esta es la primera bajada de audiencia en cinco años, pero no todo es negativo: las impresiones sociales han subido un 42,4% hasta los 184 millones, con más de 129 millones de visionados de los vídeos a lo largo de la noche.
Dicho de otra manera: no es que los Óscar no interesen per se, es que el público quiere que se lo den seleccionado, partido y en una plataforma social en lugar de ver una gala de casi cuatro horas. Es lógico, la verdad. Aún quedan dos años de agonía en ABC y Hulu, que llegará a la edición número 100 en 2028, pero después pasará a YouTube en 2029, un cambio que se supone que acarreará diferencias creativas. Lo veremos entonces. Mientras tanto, toca sentarse a reflexionar... o a aceptar el triste sino de los tiempos.
En Espinof | Las películas más esperadas de 2026
Ver 2 comentarios