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La piratería no es sólo el problema de la experiencia de ir al cine

La piratería no es sólo el problema de la experiencia de ir al cine
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La ministra Sinde cree que el paulatino descenso en el número de espectadores que van a las salas de cine en España se debe a la piratería. Incluso tiene la convicción que las descargas en Internet son la causa y efecto de esa tendencia negativa, y lo que es peor, que afectan en alto grado a que el cine español sea poco visto. Aquí, antes de entrar a repasar el resto de los problemas que tienen que ver mucho más que la manida piratería, me hago una par de preguntas: ¿qué pasaría si las películas que no son rodadas en español se viesen en su idioma?, ¿se verían las películas españolas beneficiadas en la asistencia a las salas donde se proyectasen? Pues eso.

Volviendo a la razón de ser de esta entrada, encuentro un estudio realizado en siete ciudades americanas y tres europeas a cargo de PA Consulting y la Motion Picture Association of America, donde se indica que el descenso global en la asistencia al cine no sólo es consecuencia del resultado de un contenido pobre, sino que es una combinación donde la experiencia de ir al cine se ha vuelto no satisfactoria, y que además, se ha incremento la competencia entre las opciones de ocio que escoge el consumidor para compartir su tiempo y su dinero.

Por tanto, conviene fijarse en lo que supone de verdad a día de hoy la experiencia de ir al cine, porque es ahí donde encontraremos enumeradas las 10 razones que están causando la muerte del cine, historias y marketing de las películas a un lado. Una evidencia, la piratería ocupa el último lugar de la lista. ¿Y las otras nueve?

De primer lugar a último, tenemos:

  • Las pantallas planas y los televisores de gran tamaño que hacen parecida la experiencia de ver una película en una sala
  • La alta definición y la calidad ofrecida.
  • El Timeshift o que la gente quiere ver lo ella quiera y cuando quiere.
  • El catálogo disponible cada vez mayor de películas en vídeo bajo demanda.
  • El importante apartado de los precios, ya que ver una película en casa supone 2/3 de lo que cueste la entrada del cine.
  • Mascar haciendo ruido, con idiotas sorbiendo coca cola, rebuscando en las palomitas con ganas, y escuchando el crujir de los envoltorios de los caramelos.
  • Los móviles, con los tonos sonando de los móviles no apagados o puestos en silencio, viendo sus pantallas iluminadas 10 filas delante.
  • Las conversaciones entre gente que no respeta el silencio de los cines, se están dando con más frecuencia durante las películas.
  • La calidad media de las películas, que por lo general ahora mismo es pobre (se apunta en el estudio que si Slumdog Millionaire ha recibido el Oscar a la mejor película, algo falla.
  • Por último, la piratería, por la facilidad con la que se puede tener, copiar y distribuir.

¿Qué conclusiones sacamos de estas razones? Todo apunta a lo que se ha convertido la experiencia que supone ir al cine. Es decir, que haya menos gente dispuesta a ir a las salas, tiene más de componente social que echarle la culpa a la descarga de películas a cargo de los espectadores. Eso no supone que luego no vayan al cine, porque no implica que una película conseguida por un medio alternativo, suponga al final una entrada vendida. Nadie está en la mente del espectador. Simplemente, y conviene que la ministra Sinde también lo valore, es un problema social que afecta a la experiencia vivida, y está por lo general, suele estar llena de inconvenientes, ser poco confortable o satisfactoria y cara.

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