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'Devious Maids', cómoda en su previsible y divertida fórmula

'Devious Maids', cómoda en su previsible y divertida fórmula
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Una cosa es ser paranoico y negarse a desvelar absolutamente nada del siguiente episodio de una serie. Los avances de ‘Mad Men’ son piezas surrealistas y paródicas por las exigencias del creador Matthew Weiner. Pero siempre es mejor pecar de cauto que pasarse de explícito como en ‘Devious Maids’, donde ni tan siquiera hacía falta ver el final de la segunda temporada para saber exactamente qué ocurría.

La serie de Marc Cherry, que conste, no es precisamente un ejemplo de sutileza. Tiene el mismo tono que las protagonistas, que son verbales, directas y nada remilgadas y, si quisiera excusarlas, siempre podría argumentar que lo importante de ‘Devious Maids’ no son los giros de las tramas sino las carcajadas que provocan las líneas de diálogo. Pero nunca viene mal llevarse alguna pequeña sorpresa, incluso entre tanto momento previsible.

Así, como nos habían chivado ellos mismos, había una boda y un intento de asesinato. Lo malo es que, como era de imaginar, la comedia se despidió exactamente en el mismo punto que el avance. ¡Menudo timo! Rosie sale de la iglesia junto con sus amigas y efectivamente el sobrino de Spencer decide hacer su particular ajuste de cuentas disparando varias veces. Bang, bang.

¿Habrá consecuencias? Esto sólo lo sabremos si finalmente el canal Lifetime se decide a renovar la serie, algo que todavía no se ha anunciado, pero yo descartaría secuelas graves más que nada porque ya están trazadas las líneas del próximo año. Rosie se encontrará en una encrucijada (¿Spencer o Ernesto?), Carmen tendrá un lío con un productor (¡cómo les gusta Giles Marini a ABC!) y Zoila tendrá que lidiar con un embarazo. ¿Y Valentina y Marisol? Pues ellas dos son las que tienen más números.

Por lo menos tienen tramas

Si algo ha demostrado Marc Cherry este año, aparte de probar una y otra vez que son unas ‘Mujeres Desesperadas’ de rebajas, es que tiene planes. Serán argumentos flojos con revelaciones previsibles pero se toma la molestia de darles un arco a todas ellas. Fue admirable, por ejemplo, como buscó una excusa para mantener a Marisol, un arco que funcionó bastante bien porque Ana Ortiz tiene oficio.

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¿Tendremos algún cadáver la próxima temporada?
Pero estoy siendo bastante benévolo. Podríamos criticar que Rosie, que se metió en esa casa repleta de hienas, no estuvo del todo aprovechada. ¡Cuánto más podían aportar Lucinda y Didi con sus discusiones y miradas despectivas! O que la trama romántica de Valentina y Remi se resolvió por arte de magia ya que la incriminación de Ethan no tenía porque significar volver a los brazos del otro de forma automática. ¿Y los Powell no se libraron demasiado rápido de Tony?

Esta falta de clímax dramático se notó en la pedida de mano de Rosie, que no tenía porque ser tan evidente y falta de factor sorpresa. Pero, como decía antes, puede comprenderse hasta cierto punto. Esto es un entretenimiento ligero y no engaña en ningún momento. Lo importante es que Genevieve haga comentarios sobre su edad, que Evelyn sea clasista, que Marisol meta las narices donde no la llaman y que todas tengan sus dosis de frases sentenciosas.

En este frente, nadie puede rebatir que ‘Devious Maids’ ha ofrecido otra ronda de bromas efectivas. Mantiene el ritmo, las tramas siempre van hacia adelante como debe hacer un buen culebrón y todo viene acompañado de la peor música de toda la televisión, que ayuda a percibirla por lo que es y no por lo que fue ‘Mujeres Desesperadas’. Y, qué demonios, he reído bastante con ellas.

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