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'Hispania' resuelve una buena segunda temporada

'Hispania' resuelve una buena segunda temporada
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Alguien oculta un secreto, decide contárselo a otra persona, un tercero escucha tras una cortina, la vida de este corre peligro y para salvarse revela lo que ha estado ocultando hasta entonces. Si quisiéramos hacer una parodia de cualquier episodio de ‘Hispania’ bien podríamos seguir esta tónica, que se ha ido repitiendo desde que la serie se estrenara allá por el mes de octubre. La ficción romana de Antena 3 se despidió anoche de su audiencia cerrando su segunda temporada con la firme promesa de que volverá pronto con una tercera, motivo por el cual todos los frentes abiertos quedaron en el aire.

Lo que más le debe preocupar a ‘Hispania‘ es el descenso de audiencias que ha sufrido en esta segunda temporada, que le ha destronado del podium de las series arrolladoras para convertirla en una serie de éxito pero con datos que rondan la normalidad. Por eso, la tercera temporada puede ser decisiva, ya que si el número de espectadores continúa bajando nos enfrentaríamos a la última de la serie, algo que no estaría del todo mal teniendo en cuenta cómo está evolucionando las historias encontradas en la ficción.

‘Hispania’ llegó en el último trimestre de 2010 como una bonita sorpresa que nos deparaba nuestra ficción nacional. La serie mejoró la media de calidad a la que hasta entonces estábamos acostumbrados y apostó por la mirada al pasado, algo frecuente en esta temporada televisiva. Gustaron sus personajes, sus tramas, su producción y su ambientación y esperábamos su vuelta con la duda de si sería capaz de mantener el nivel mostrado. Así ha sido y, aunque la segunda temporada de ‘Hispania’ ha seguido el camino marcado en la primera, nos ha ofrecido una historia sólida llena de drama e intensidad.

Romanos que cautivan

‘Hispania’ es una serie de traiciones, secretos, mentiras y ambición. Y la parte más capaz de hacernos disfrutar de todos estos elementos se encuentra dentro del campamento romano. Los hispanos pasan a un segundo plano cuando allí se cuece una trama interesante, pese a que la serie debería centrarse en ellos todo lo posible. Pero los romanos poseen los aspectos más atractivos de la serie: un pretor malvado y magistralmente interpretado por Lluís Homar (al que parecía que veríamos menos en esta segunda temporada pero que ha seguido presenciando la mayoría de las tramas), una dómina llena de ambición con la que Nathalie Poza se maneja a la perfección y un grupo de generales y esclavas que han mantenido el nivel interpretativo que les rodeaba.

La única pega que le podríamos poner a este bando es la forma que tienen los romanos para que sus planes nunca salgan como tienen previsto, o al menos en la mayoría de los casos, algo que se agranda teniendo en cuenta la facilidad que tiene todo hispano con ganas de liarla para entrar y escapar del campamento cuando desee. Por eso los mejores capítulos de esta temporada han sido aquellos en los que los romanos tenían éxito y han sabido golpear a los hispanos donde más le dolían. El asalto de Caura o las muertes de Aarón y Nerea son buenos ejemplos de cómo la resolución de un ataque por parte de los romanos hace que el espectador se crea que son malvados de verdad y no una panda de guerreros que han venido a Hispania a jugar a las estrategias frustradas.

Debemos hacer hincapié en la muerte de Nerea en el último episodio de la temporada. No sólo porque este hecho suponga la segunda vez que un personaje interpretado por Ana de Armas muere en brazos de su amado (después de su final en ‘El internado’), sino porque su inclusión en el capítulo sólo se explica si se ha dado por un deseo de la actriz. Era un personaje que estaba empezando a crecer tras su paso como esclava y de la que podíamos esperar cosas interesantes, sobre todo después de que Galba terminara abusando de ella, pero su marcha nos deja con la miel en los labios. Aún así, le han sacado todo el jugo posible para demostrar lo malos que pueden llegar a ser los romanos, algo que más de un guionista estaría deseando después de lo blandos que se han mostrado en más de una ocasión por no poder dañar a los personajes intocables.

Hispanos que se mantienen en la sombra

Y entre los hispanos hemos encontrado un poco de todo. Por lo general, en este bando también existen personajes y tramas interesantes, que siguen la línea de traición y engaños marcada en el campamento romano. Pero hay elementos que se salen del buenhacer general y no consiguen conectar con el espectador. Y es que, pese a que Galba puede que sea uno de los mejores personajes que hoy en día encontramos en la ficción patria, es la historia de amor entre Helena y Viriato una de las más sosas que han existido nunca. La personalidad de ambos personajes hace que no nos importen demasiado sus destinos, ya que Viriato no aparece como el líder carismático que se supone que debería ser o que podríamos esperar de una serie con las expectativas tan altas.

Ha sido un acierto que esta temporada se decidiera por la invasión romana que ha dejado Caura en manos de los traidores y que ha hecho que los rebeldes se tuvieran que refugiar en las cuevas. Las tramas dadas en Caura se han contaminado tras el control romano y en ella hemos podido observar más traiciones y personajes con doble cara, otorgándole a la historia capítulos más oscuros en los que algunos personajes han tenido la oportunidad de demostrar el precio de su lealtad y en los que la mayoría tenían algo que ocultar. Incluso los rebeldes, ocultos en las cuevas, han pasado a un plano aún más alejado frente a las tramas que comenzaban a surgir en la nueva Caura, convertida en un pequeño campamento romano lleno de personajes dispuestos a traicionar al familiar más cercano.

El temor de este recurso es evidente. El espectador se puede cansar de tantas idas y venidas. De hecho, muchos de los espectadores que la serie ha perdido desde su primera temporada puede deberse al uso constante de este recurso, ya que hay ocasiones que resulta pesado contemplar como un personaje se vende a su enemigo o escucha tras una puerta algo que se suponía que no debía conocer. Son estos elementos los que queman la serie lentamente y los que pueden hacer que se despida definitivamente más pronto de lo que sus creadores tienen pensado, una pena teniendo en cuenta la gran producción con la que cuenta y la presencia de alguno de sus actores, pero un acierto si con eso consigue el final que merece.

Mejorando los puntos débiles

‘Hispania’ volvió resolviendo los problemas que habían surgido en su dirección artística en la primera temporada y que hacía que la ambientación resultara poco creíble. Ahora el vestuario ha subido un escalón y se nota que prestan mayor atención en cuidar los detalles que se observan en cada escena. Hemos echado de menos una apuesta por nuevos decorados, sobre todo después de que al final de la primera temporada creyéramos que se nos mostraría algo de esa Roma a la que se dirigían Viriato y Paulo y de la que regresaron sin que se vieran imágenes de su estancia. Pese a todo, ‘Hispania’ ha puesto fin a una segunda temporada bastante buena, la producción ha estado a la altura y ha seguido el ritmo que ya se marcó con acierto en sus primeros capítulos.

La ficción se despidió anoche con una declaración de intenciones por parte de Viriato y con una muestra de que los romanos no pararán hasta acabar con su vida, algo que parece que finalmente sucederá teniendo en cuenta que fue anunciado en los créditos finales de la serie. No entiendo cómo pueden adelantar algo así. Los que conocemos algo de la historia de Viriato sabíamos que la serie tendría que tomar ese camino si quería mantener cierta fidelidad con lo ocurrido, pero los que desconocían este hecho entenderán este anuncio como un simple spoiler que sólo sirve para destripar una de las tramas principales de la serie. Pese a todo, ‘Hispania’ volverá, probablemente antes de final de año, para seguir escarbando en la historia de aquellos hispanos que se enfrentaron a las voluntades del ejército de Roma, y yo estaré encantado de continuar delante de la televisión para verlo.

En ¡Vaya tele! | ‘Hispania’ regresa con ls misma fuerza con la que se marchó

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