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La redención de 'The Killing'

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La crítica televisiva americana jamás se encarnizó tanto con alguien como con Veena Sud, la encargada de adaptar la serie danesa ‘The Killing’ a los Estados Unidos. Se dijo que había hundido la reputación de AMC, la cadena más prestigiosa del momento gracias a ‘Mad Men’ y ‘Breaking Bad’, y se consideró que había engañado al público con unas maniobras bastante tramposas. ¿La razón? Cuando terminó la primera temporada de la serie todavía quedaba por resolver el enigma de quien había matado a Rosie Larsen, la víctima cuyo cuerpo se encontraba en el piloto.

Otras quejas acompañaron este argumento. La investigación de la detective Sarah Linden se había perdido en pistas que no llevaban a ninguna parte y parte de la crítica sintió que los episodios eran cinco minutos de revelaciones, 30 minutos de la nada y, cuando sonaban los tambores japoneses marca de la casa, dejaban algún cliffhanger. Vamos, que había mucha lluvia en ese falso Seattle y mucha expectativa sin unos resultados que estuviesen a la altura. Y, como el público tampoco estaba de su parte y las audiencias flaqueaban, AMC canceló la serie tras su segunda temporada y tras averiguarse la identidad del asesino.

Por suerte para Sud, Netflix se mostró muy interesada en repescar la serie y finalmente el canal AMC encargó una tercera temporada con la condición de compartir gastos con la plataforma de contenidos, pues las reposiciones se emitirían allí. En estos momentos, ya llevan media temporada emitida y las audiencias todavía dejan que desear, pero sí está sorprendiendo en el aspecto creativo. Veena Sud podría estar redimiéndose.

Se distancia del referente danés

En Dinamarca el segundo caso que se cubrió en ‘Forbrydelsen’ fue el de una abogada que había trabajado para el Ejército, lo cual le permitió a la serie seguir su esquema a tres bandas entre la policía, los afectados y la esfera política. Pero Sud ha preferido cortar por lo sano, coger a los detectives Linden y Holder y ponerlos a investigar el asesinato de una joven que podría estar relacionado con un antiguo caso de la protagonista. Y le sienta de maravilla porque el mayor problema de ‘The Killing’ durante su primer año fue seguir a rajatabla el material de referencia.

El propio creador de la danesa, Søren Sveistrup, reconoció que el asesinato de Nanna Birk Larsen (así se llamaba la víctima en la danesa) se había escrito improvisando sobre la marcha, tomando decisiones a medida que el canal les pedía más episodios y se notó. Pero se le perdonó porque la trama tuvo un cierre digno y tenía la ventaja de que era original, se sufría con los padres de la chica muerta y Sarah Lundt, su protagonista, tenía mucha personalidad. Con Sud, sin embargo, no se podía ser tan benevolente. Ella tuvo la opción de escribir una temporada sólida y perfecta y presentó algo más fallido porque encima resultaba más lenta y los distintos arcos no encajaban de forma tan firme.

Las virtudes de las primeras temporadas

Ahora Sud está escribiendo una trama original con las pocas virtudes de los primeros años: Linden y Holder, que son dos protagonistas potentes e interpretados por dos actores muy solventes como son Mireille Enos y Joel Kinnaman, la estructura del triángulo que diferenciaba ‘Forbrydelsen’ de las demás series de asesinatos, aunque haya abandonado la política, y quiere hablarnos de Seattle más allá de las precipitaciones diarias. Y, de momento, le está saliendo una serie mucho más entretenida.

Linden y Holder han avanzado mucho desde que se conocieron y se palpa en la pantalla su química. Ellos predicen y comprenden el comportamiento del otro y, si bien no se los podría calificar de amigos, son buenos compañeros. Además, el caso que estudian resulta interesante desde un punto de vista creativo: Sud ha querido implantar su propia mitología dentro de la serie, inventándole unos fantasmas a la protagonista que no tenía en la serie original.

Las tres tramas

The Killing Peter Sarsgaard

Puede que no sea oro todo lo que reluce: la trama del psicópata que está entre rejas interpretado por Peter Saarsgard está demasiado aislada durante los primeros episodios y los bajos fondos de Seattle no parecen verosímiles a primera vista. Pero ‘The Killing’ está transmitiendo que va en la dirección correcta gracias a Bullet, una de las chicas de la calle relacionadas con el caso y cuyo retrato está siendo muy humano, y no nos están haciendo perder demasiados minutos con pistas falsas.

Así que tocará seguir de cerca la segunda mitad de la temporada porque el camino de expiación de Sud es prometedor. ‘The Killing’ ahora es más sólida, tiene una ambientación menos superficial y por fin la tercera trama, la del psicópata, se está acoplando al arco principal. No es fuego pero sí es correcta y puede que no sean unas disculpas explícitas pero seguramente la reconciliará con la crítica americana.

En ¡Vaya Tele! | 'The Killing' deja a la audiencia confusa

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