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Mis 17 personajes favoritos de siempre
Series de ficción

Mis 17 personajes favoritos de siempre

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Los personajes son uno de los factores que más contribuyen a engancharnos a una serie: les vemos crecer y evolucionar, empatizamos con sus problemas y nos encariñamos con ellos. Tras cinco o siete o diez temporadas los sentimos casi reales. Lloramos si mueren y nos alegramos por sus batallas ganadas. Aún tratándose del "malo".

Antihéroes, madres coraje, caraduras con mucha gracia, personajes de animación... Son algunos (por poner un límite) de los personajes que me han conquistado a lo largo de 25 años (se dice pronto): unos con su verborrea, otros con su capacidad de expresar tanto sólo con una mirada; hay buenos y malos, adorables y desagradables, pero todos ellos han conseguido por momentos comerse la pantalla y convertirse en inolvidables.

Monica Geller ('Friends')


Elegir a un personaje de 'Friends' es como decidir si quieres más a mamá o a papá. Todos son necesarios y nos gustan por algo. Pero no puedes identificarte al mismo tiempo con la locura de Phoebe y la sensatez de Ross. Monica es el equilibrio perfecto de disparate -por sus obsesiones- y racionalidad; sólo hay que ver la cantidad de matices distintos que contienen sus "I know!". Se cabrea con facilidad pero es la más tierna del grupo. Y la que más pasión le pone a todo, ya sea clasificar las toallas para invitados o disputar la copa Geller.

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Consuela ('Padre de familia')


Consuela responde a otro de esos estereotipos con el que 'Padre de Familia' juega a ser políticamente incorrecta: burlándose de su incapacidad para comunicarse o de sus costumbres se ríen de todos los inmigrantes. Pero ya sabéis, a su manera -ofensiva- de retratar una realidad. Y es que es así como muchos siguen viendo a un latino en EEUU. No necesitamos todas esas referencias para que nos haga reír, lo consigue con un simple "no, no, no, no..." . Sus apariciones son escasas y siempre bizarras, como cuando hizo de mujer de la limpieza en el Palacio de Jabba.

Lorelai Gilmore ('Las chicas Gilmore')

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Lorelai Gilmore es la madre de ficción que todos querríamos tener. O la amiga, porque cuesta distinguir una de otra. Nunca este experimento de madre enrollada y coraje a la vez ha resultado tan creíble como en ella. Pero es que no hay nada a lo que Lorelai no pueda enfrentarse sin bordarlo: por su ingenio, sus repuestas para todo (puede que sea por tanta cafeína), su capacidad de resiliencia y esa elegancia que tiene para demostrar que es la mejor sin llegar a ser engreída.

Ruth Fisher ('A dos metros bajo tierra')

Otra forma de entender la maternidad es perderse en el papel, convirtiéndote en la sombra de la persona que llegaste a ser una vez. Ruth es la típica madre abnegada que no busca protagonismo, que se encierra en una casa y en una vida durante años hasta que la muerte de su marido le hace despertar a la vida. Es este viaje de superación -desde la codependencia hasta su "empoderamiento" final- lo que hace que su personaje sea tan intenso y nos sorprenda continuamente: ella vive en continua rebeldía consigo misma.

Omar Little ('The Wire')

Un asesino con un código sigue siendo un asesino. Pero demuestra ciertas cualidades que le hacen más humano. Y más cuando hay una historia de terrible pérdida detrás de sus ansias de venganza. Omar es un asesino pero al mismo tiempo es un buen hombre, cuando debe serlo. Así son los antihéroes: los odiamos por lo que representan, pero los admiramos por sus principios. Como le respetan el resto de matones y/o narcotraficantes de las casas baratas.

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Jack Shephard ('Perdidos')

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Reconozco que es la opción fácil: el líder; el prota, el chico guapo y aparentemente perfecto. Pero no lo es todo el tiempo. La evolución de Jack es una de las más interesantes y emocionantes, y eso en una serie repleta de personajes con pasados oscuros y mucho que redimir. El hombre de ciencia llega a convertirse en hombre de fe, no sin antes romperse, mostrarnos su lado más miserable y volverse a recomponer para finalmente sacrificar su vida por el grupo. Se lo merece, por méritos propios.

Gregory House ('House')

Tiene todas las cualidades para sacar de quicio a cualquiera y su brutal honestidad no le ayuda a hacer amigos. Pero también una increíble capacidad para resolver enigmas (es el Sherlock de la medicina), un macabro pero divertido sentido del humor y una mente brillante que le ayuda a sobrevivir mientras lucha contra un dolor crónico. Otra alma rota que se escuda en la fachada de malo; otro antihéroe mítico al que amamos/odiamos.

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Amy Farrah Fowler ('TBBT')

Dejando a un lado el debate chicas sí, chicas no, lo que es un hecho objetivo es que a Amy sólo le eclipsa Sheldon. Llega al grupo como una inadaptada social más; otra "rara", a la altura de ser la horma del zapato de Sheldon. Pero su integración le va dando la oportunidad de vivir nuevas experiencias (como tener una tiara y ser una princesa) y al personaje, de mostrarnos más facetas y más potencial cómico. La salida de Amy del cascarón nos ha dejado momentos impagables.

Hank Moody ('Californication')

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Es el típico cara dura con gracia, al que se le permite todo. Vive del cuento del escritor maldito que necesita vivir al límite, drogarse y beber como si no hubiera un mañana para tener algo que contar. Es un desastre como padre, no se compromete y no es capaz de trabajar para nadie. Y puede que vaya de autosuficiente, pero lo único que de verdad le mueve es el amor por esa mujer a la que se pasará siete temporadas intentando conquistar, mantener y reconquistar y la necesidad de sobrevivir entre tanta autodestrucción para poder ser el marido y el padre perfecto. Y eso es auténtico.

Michael Ehrmantraut ('Breaking Bad', 'Better Call Saul')

Todo lo que Walter White -Heisenberg- toca se convierte en miseria. Pero Michael le planta cara hasta el final sin caer en sus manipulaciones. No sobrevivió a Heisenberg pero le ayudó a darse cuenta durante su ida de olla final de que nunca supo cómo gestionar un imperio de la droga; porque le faltó algo que a Michael le sobraba: sentido de la lealtad. En 'Better call Saul' hemos podido descubrir esa faceta entrañable que ya sabíamos que tenía. Como Walter, él también lo hacía todo por su familia, pero a diferencia de él tenía ciertos principios.

Phil Dunphy ('Modern Family')

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El encanto de Phil reside en que es un niño grande. Aunque viva en el mundo de los adultos, no se ha olvidado de jugar. Él también quiere ser el típico padre enrollado pero lo que no sabe es que en realidad ya se le da bien, sin necesidad de ser su colega. Su 'Phils-osophy' resume perfectamente la esencia del personaje: alguien que piensa que para sobrevivir en el mundo se necesita una mezcla de sentido del humor, pasión y locura.

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Ellie Torres ('Cougar Town')

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Ser amiga de Ellie es soportar críticas nada constructivas y frases lapidarias. Pero mostrar desprecio es su manera de demostrar que le importas lo suficiente como para dedicarte su atención. Eso sí: será la más incondicional de tus amigas y si hace falta se pegará por ti. Igual que sabemos que es una madraza aunque sus continuas quejas por tener un hijo nos hagan pensar lo contrario y

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Carol Peletier ('The Walking Dead')

En un apocalipsis zombie sólo sobreviven los más fuertes. A veces esa fuerza te la da un bate; otras, el hecho de haber sido una superviviente en tu vida anterior. Porque lo que no te mata (como las palizas de tu marido) te hace más fuerte. Carol tuvo que enterrar esa parte de su vida y a su hija para despertar a la guerrera que había bajo su piel de víctima. Pero su mayor mérito es que por el camino no ha perdido la humanidad. Esa es la razón que le ha alejado ya dos veces del grupo: no quiere jugar a ser Dios y decidir sobre la vida de los demás.

Tyrion Lannister ('Juego de tronos')

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"Nunca olvides qué eres, porque, desde luego, el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para herirte"

Esta es la frase que mejor le define, la filosofía que le ayudó a sobrevivir entre los Lannister y seguir vivo hasta ahora. Puede que incluso le sirva para llegar al trono de hierro y sería lógica: Tyrion representa esa épica del héroe inesperado. Nadie hubiera dado un duro por él al principio de la serie ni mucho menos le hubiera considerado un candidato firme. A estas alturas, es el personaje favorito de todos y no sólo de George R.R. Martin: es inteligente, sarcástico, divertido y valiente; es capaz de darnos momentos cómicos y de encogernos el alma, todo en un mismo capítulo.

Capitan Holt ('Brooklyn Nine-Nine')

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Hay quien es capaz de transmitir con una mirada; en el caso del Capitan Holt, es su inexpresividad facial la que habla por él. Pese a su apariencia de cyborg, su personaje tiene muchos más matices de lo que cabría esperar, sólo que hay que traspasar varias capas de frialdad para descubrirlos. Un psicólogo tendría mucho con lo que trabajar con él: esa gestión tan racional de sus emociones probablemente tenga algo de trastorno. Pero es lo que le convierte -paradójicamente, pues no le hemos visto sonreír jamás- en un personaje tan divertido.

Nora Durst ('The Leftovers')

Ha sido el gran descubrimiento de una serie que ya de por sí nos ha dejado descuadrados. Nora arrastra un infierno con ella (ser la sobrante de su familia) pero no es la víctima que cabía suponer. Así nos lo hacen creer al principio (esa imagen de mosquita muerta, de traumatizada) para después ir revelando toda su fortaleza interior: hasta esta escena nunca la vemos hundirse. Ella representa el dolor de la partida como nadie pero también la esperanza Si puedes seguir viva después de eso, enamorarte, encontrar un nuevo sentido... el mundo no está perdido del todo.

Kimmy Schmidt ('Unbreakable Kimmy Schmidt')

¿Cómo puedes no querer a Kimmy? Es pura inocencia, siempre ve la jarra medio llena y va dejando una estela de arcoiris con purpurina a su paso. Todo en ella es absurdo -de una forma encantadora- pero es capaz de gestionar una vida de adulto mucho mejor que su disfuncional grupo de amigos. Pasar un rato con Kimmy es como pasar media hora viendo vídeos de gatetes en YouTube. Son monos y graciosos y te reconcilian con la vida.

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