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'Orphan Black' se reafirma como una de las series actuales más impredecibles
Series de ficción

'Orphan Black' se reafirma como una de las series actuales más impredecibles

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AVISO SPOILERS: Esta entrada contiene spoilers de 'From dancing mice to psycopaths', el último episodio de la cuarta temporada de 'Orphan Black'.

La noticia de que 'Orphan Black' tendrá una quinta y última temporada no ha podido llegar en mejor momento. El cliffhanger que cierra la cuarta sitúa a sus protagonistas ante, posiblemente, la peor situación que han afrontado hasta ahora, y no sólo porque Rachel decida traicionar a sus hermanas y maquinar, y asesinar, para ostentar el poder en la Neolución. El foco que la serie ha puesto en ésta ha funcionado bastante mejor que la presentación el año pasado del Proyecto Castor, y lo ha hecho porque tocaba mucho más directamente a las clones.

Neolución era el verdadero villano de la primera temporada, quien estaba no sólo detrás del Instituto DYAD, sino la responsable de la puesta en marcha del proyecto de clonación humana en los 60 y los 70. La mezcla entre gran corporación sólo preocupada por sus beneficios, y creencia total en una disciplina científica tan clasista y racista como sólo podía surgir en el siglo XIX, da lugar a un malo mucho más interesante y perturbador. No sólo es que desprecie las vidas humanas "imperfectas", sino que cree que es su derecho casi divino manipularlas para "mejorar la raza humana".

Traiciones y reencuentros

Rachel

Hay dos cosas que destacan mucho del final de la cuarta temporada. Una es la traición de Rachel, afianzada definitivamente como la villana de la historia. En el momento en el que Sarah y Cosima le ofrecen una posibilidad de derrocar a Evie Cho y de apartar a Susan Duncan de su camino, la aprovecha. Quiere trascender su identidad como clon, quiere tomar aquello para lo que la educaron, y va a hacerlo sin mirar atrás y sin pensar en nadie más que ella. ¿Quién mejor que un clon para ser la cara de la clonación humana?

El estado de negación de Rachel de quién es, y su ambición ciega, son demasiado poderosos como para que nadie pueda interponerse en su camino, al menos por ahora. La enorme arrogancia que han desplegado siempre las personas que dirigen Neolución y sus diversas ramas está presente en ella, amplificada por la creencia no sólo de que nació para ello, sino de que la "fabricaron", literalmente, para ser la gran jefa de todo.

Rachel asume su posición como la gran villana de 'Orphan Black', dispuesta a negar quién es por tener el poder que se le niega a sus hermanas

Rachel asume por la fuerza la libertad y el poder que Neolución le niega al resto de clones (patentados y considerados propiedad industrial), y lo que ella pueda hacer al frente de Neolución da bastante más miedo que los terribles experimentos de Evie Cho. Las imágenes de los bebés deformes de Brightborn son una de las escenas más desasosegantes que ha dejado la temporada televisiva estadounidense.

Pero el final de temporada deja otras dos revelaciones. Una es que P.T. Westmoreland, el fundador de la Neolución, se ha mantenido con vida desde la época victoriana, así que sus puntos de vista sobre la eugenesia (cuyos primeros pasos se mostraron en la segunda temporada de 'The Knick') y la evolución de la raza humana se habrán hecho aún más rocosos con el paso del tiempo. Y la otra es que Delphine está viva, pero en manos de un siniestro grupo de personas. ¿Será ese anciano que se comunica con el ojo biónico de Rachel el propio Westmoreland? ¿Y para qué quieren a Delphine?

Una buena vuelta al principio

Mika

Esta entrega de 'Orphan Black' decidió dar un paso atrás, y volver un poco a lo básico de la serie, para poder tomar impulso hacia delante y propulsar las tramas hacia el final. La recuperación de la investigación de Beth Childs, y la acumulación de circunstancias que la llevaron al suicidio, permitió centrar, por ejemplo, a Sarah como el nexo de unión de todas las "sestras", la persona que las mantiene luchando y en pie. Y Sarah ha abierto la puerta a que se explorara la importancia de los lazos sanguíneos frente a los formados por la convivencia y el roce diario.

La búsqueda de Felix de su hermana biológica seguía ese camino, al enfrentarlo a sus lealtades hacia Sarah y Siobhan, basadas en una unión que no tiene nada que ver con la genética. De hecho, la traición final de Rachel muestra que compartir genes no es la receta automática para garantizar el afecto de alguien. Felix ha podido tener una pequeña trama independiente de todo el drama que persigue siempre a Sarah, que ha tenido que asomarse peligrosamente al precipicio para darse cuenta de dónde está lo que realmente le importa.

La extrema soledad de Beth y la paranoia de Mika, el nuevo clon introducido en esta temporada, son recordatorios para ella de que su fuerza está en el grupo a su alrededor. Y la fuerza de esa unión será, seguramente, fundamental si pretenden detener a una Rachel que, al final de la temporada, no sólo ha conseguido hacerse con el control de Neolución, sino que tiene también en su poder a S. y a Kira.

El lado imprevisible de 'Orphan Black'

La mayor contención de tramas, explorando un único "misterio", por decirlo de algún modo, ha permitido a la serie remontar desde una tercera temporada en la que intentó abarcar demasiadas cosas. Es cierto que hemos perdido la comedia a lo 'Weeds' de Alison Hendrix y Donnie, pero han dejado un par de toques realmente divertidos. También se ha reducido un poco la importancia de Helena, y han sido Sarah, Cosima y Rachel las que han llevado casi todo el peso de la acción. Lógico, teniendo en cuenta que la trama giraba sobre los intentos por reflotar el programa de clonación humana, aunque ellas no lo supieran inicialmente.

Da la sensación de que el final de la serie va a centrarse más en la vieja discusión que ha estado siempre por debajo de todas sus historias desde el principio; los clones humanos, ¿son realmente humanos? ¿O no son más que productos, propiedad de la empresa que los fabrica? ¿Para qué los va a utilizar Neolución? Sarah y sus hermanas siempre han querido ser libres, escapar de ese yugo, reclamar su identidad para individuos distintos y particulares, aunque sean iguales físicamente.

Rachel intenta hacerlo renegando de su naturaleza y buscando dirigir la compañía que la creó. Las demás optan por la rebelión. El choque entre ambas es inevitable, y su resolución, impredecible. Tanto como suele serlo 'Orphan Black', que tiene un don para los finales de temporada y para mantenernos fieles a sus peripecias, deseando ser sorprendidos otra vez.

En ¡Vaya Tele! | 'Orphan Black', el flashback de la desesperación

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